La crisis de la televisión tradicional está siendo más rápida de lo que se pensaba

Tras décadas de dominar en el mercado de los medios y de ser la gran ganadora en lo que a la industria de la comunicación se refiere, la televisión ha empezado a perder brillo. Puede que hace unos años – e incluso unos meses – en Europa aún se apuntase que la crisis de la tele no era ‘cosa nuestra’ y que los datos que llegaban desde Estados Unidos no tenían un equivalente a este lado del Atlántico. Sin embargo, los últimos estudios y los últimos análisis dejan claro que la crisis de la tele ha llegado ya a todas partes.

Pero el problema para la televisión y para el modo de acceder a esos contenidos de forma tradicional no está solo en que hayan entrado en una crisis, sino también en que se la crisis es mucho más grave y mucho más complicada de lo que se estaba pensando.

La televisión pierde audiencia y pierde fuelle y lo hace, por mucho que les pese a los gigantes de esta industria, mucho más rápido de lo que se pensaba. Los datos que llegan desde Estados Unidos así lo demuestran. El último trimestre sobre el que se tienen datos, el tercero de 2018, fue el peor al que han tenido que enfrentarse los proveedores de televisión tradicionales en el país. Es el peor trimestre que han vivido en su historia.

Durante el período, 1,1 millón de hogares ‘cortaron el cable’, según un estudio de MoffettNathanson. Es decir, se sumaron a las listas de cortadores de cable que dejan de pagar la televisión (el modo principal para acceder a esos contenidos en EEUU). Los proveedores de televisión por satélite son los que se llevan la peor parte en las bajas.

Los consumidores cambian la tele por el VoD
Pero, y este es otro dato interesante, esos consumidores no necesariamente se están yendo a nuevas versiones de acceder a esos contenidos. Como apuntan en FastCompany, las cifras del estudio no tienen en cuenta a los consumidores que dejan la tele de pago en formato tradicional para irse a sistemas de pago alternativos como DirecTV Now o Sling TV, que permiten ver los canales de la tele de pago en directo en streaming.

Hasta ahora, muchos de los consumidores que dejaban la tele de pago lo hacían por estos servicios. Ahora, sin embargo, ya no está ocurriendo esto. Ya no están recogiendo el guante y de hecho también están perdiendo usuarios (500.000 suscriptores en el último trimestre).

Los elevados precios de estos últimos sistemas de acceso a la tele en directo (sobre todo ahora que han terminado las grandes ofertas de lanzamiento) están haciendo que a los consumidores les cueste más suscribirse. Como señalan en la revista estadounidense, los consumidores están viendo que servicios VoD más baratos, como Netflix y Amazon Prime, son suficientes para ellos. Eso sistemas son puntos opuestos a la tele tradicional y no dan balones de oxígeno como podían hacerlo los demás. Los canales de la tele pierden aquí ya sí o sí a sus audiencias.

A eso hay que sumar que la televisión está perdiendo también al nicho de audiencia que era su última resistencia: los espectadores de más edad también se están pasando al VoD.

La TDT, en mínimos históricos
A los datos que llegan de Estados Unidos se pueden sumar los datos que llegan desde fuentes mucho más cercanas. En España, varios datos en los últimos días han perfilado todavía más el por qué y el cómo la tele tradicional está en problemas.

Los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) apuntan a que la TDT se encuentra en cifras de mínimos. La culpa la tienen las alternativas de pago a la tele tradicional: “el porcentaje de consumo de la TDT ha marcado en el primer trimestre de 2018 el dato histórico más bajo debido al aumento de las suscripciones a la televisión de pago”, apuntan en el blog del organismo.

En España, de media se están consumiendo unas 4 horas de contenidos televisivos cada día. Habitualmente, el grueso de esas horas se iba a la televisión tradicional. En el primer trimestre de 2014, por ejemplo, el 82,7% de ese tiempo se iba a manos de la TDT. Ahora, sin embargo, las cosas han cambiado. En el primer trimestre de 2018 (el último del que la CNMC tiene datos), el porcentaje es del 76,6%. Es el número más bajo logrado por la TDT, su mínimo histórico.

La tele de pago recoge el guante
¿Y quién se lleva el tiempo que no dedicamos a la TDT? La clave está en la televisión de pago, aunque es importante tener en cuenta que en este saco la CNMC también mete a los operadores OTT. Es decir, en ese porcentaje también están servicios como Netflix. La televisión por satélite se lleva el 2,8% del tiempo (frente al 4,1% del primer trimestre de 2014). El grupo cable/TV-IP es el que más crece: es el 20,6% de nuestro tiempo, cuando era el 13,2% en el primer trimestre de 2014.

La CNMC apunta que el boom de la televisión de pago estaría en el hecho de que los operadores de telefonía la venden empaquetada. Si quieres telecomunicaciones, tienes que llevarte la tele. De hecho, el 89% de los abonados a televisión de pago tenía contratado un paquete. En esos paquetes se incluyen a veces contenidos o acceso a las plataformas VoD y siempre herramientas para ver bajo demanda lo que los diferentes canales han emitido.

Vía: Puro Marketing

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