Películas de superación

¿Te ha sucedido que durante el visionado de una película has experimentado la sensación de estar pegando un “estirón”? ¿Has tenido esa sensación de que algo dentro de ti se ensancha, de que hasta aumenta tu capacidad pulmonar y de que sientes cómo si se habilitara una nueva sección de tu cerebro que hasta entonces no estabas usando?

Pues bien, queremos proponerte un reto: el reto consiste en verte 50 películas de motivación, 50 películas de desarrollo personal, 50 películas de superación a razón de una película a la semana durante un año. En ocasiones te propondremos películas de salud, en ocasiones películas para emprender. En otras ocasiones serán películas para que te conozcas mejor a ti mismo.

Y el reto empieza ya mismo, basado en el principio de que si hacemos cosas diferentes, suceden cosas diferentes.

Esta es sólo una de las prácticas que trabajamos con nuestros alumnos del Máster de Emprendedores y del Máster de Desarrollo Personal. Pero ahora queremos llevar esto un paso más lejos y proponerlo a todas las personas que nos acompañáis en el blog.

¿Cómo te suena? ¿Te apuntas al desafío…? ¿Te apetece compartir este reto con nosotros?

A lo largo de esta entrada te proponemos las cuatro primeras películas de superación personal para las cuatro próximas semanas. El mes que viene incorporaremos otras cuatro al listado. Y así sucesivamente… Y, por supuesto, estamos abiertos e interesados en que nos hagáis sugerencias en los comentarios para ir incorporando títulos de desarrollo personal a nuestra particular lista de películas.

¡Que las disfrutes!

  1. EL CAMBIO [The Shift – Michael A.Goorjian | 2009]

¿Cuál es el objetivo de mi vida? ¿Cómo lo encuentro? Tengo la sensación de que me esquiva, de que no puedo llegar hasta él.

Seguramente tú también te hayas planteado alguna vez estas preguntas. Si es así, te recomendamos encarecidamente el visionado de El Cambio, un verdadero regalo del Dr. Wayne Dyer, quien antes de dejarnos, condensó en apenas dos horas toda su sabiduría y enseñanzas.

Según Dyer, el auténtico objetivo de la vida es ser feliz: disfrutar de ella. Y llegar hasta un lugar desde el cual no estés siempre intentando ir hacia otro sitio. Una de las formas de entender cuál es tu objetivo en la vida es regresar a la naturaleza para encontrar la tuya propia. Como dijeron Lao-Tse y el mismísimo Jesús de Nazaret: “Todo ser tiene su origen en el no-ser: es el espíritu lo que da la vida”.

Piénsalo: si durante tus primeros 9 meses de vida (desde el momento en que fuiste concebido hasta el instante en que naciste) lo han hecho todo por ti, no has tenido que hacer nada salvo “rendirte”: no te ha preocupado (ni podía preocuparte) de qué color tendrías los ojos, ni qué aspecto tendría tu cuerpo, o en qué lugar vendrías al mundo… No tuviste más remedio que rendirte ante ello.

Lo que Wayne Dyer trata de trasmitirnos en esta gran película es que, si todo lo que necesitamos para venir al mundo ya estaba contenido en ese protoplasma humano que deviene del espíritu, ¿por qué habría de ser descabellado pensar que viniéramos al mundo provistos con todo aquello de que vamos a precisar a lo largo de todo nuestro viaje…? “Todos tus propósitos están ahí; todo lo que eres: tu personalidad está ahí, junto a todo lo que puedes llegar a ser… Todo puede recobrar significado si sabes escucharte, si te atreves a tomar el rumbo que te marca tu corazón. Tú también puedes efectuar “el cambio” si realmente sientes que no estás donde quieres estar…, si realmente te abres y lo permites”, afirma el Dr. Dyer.

  1. ALMA SALVAJE [Wild – Jean-Marc Vallée | 2014]

“Si tu valor te rehúye, supera tu valor”. Verás que, cuando termines de ver Alma Salvaje, esta frase aparecerá en tu cabeza con ganas de desarrollarse. Te invadirá una sensación de paz y sosiego de esas que en muy raras ocasiones se sienten. Pero que es la que te acompaña cuando te encuentras transitando por tu camino. El tuyo y el de nadie más.

Partes de algún punto y te fijas una meta, sin sospechar la enorme cantidad de acontecimientos que jalonarán tu ruta. Algunos pasarán desapercibidos si no estás atento, otros se convertirán en anécdotas divertidas que contar a los amigos posteriormente… Y solo aquellos que nos obliguen a alterar nuestro curso de forma significativa, o incluso a abortarlo, los denominaremos obstáculos.

No obstante, un obstáculo es siempre subjetivo: el que para unos es insalvable, para otros se convierte en precursor de aventura. Pero lo que es innegable es que, sin ellos, la travesía por el paraje más salvaje no sería muy diferente del mismo recorrido por el pasillo de nuestra propia casa. Son los obstáculos los que nos transforman. Por lo que habría que concluir que, si salimos al camino, es precisamente con el afán inconsciente de encontrarnos con ellos.

Y en ese encuentro buscamos sorprendernos: no tanto de lo que acontece a nuestro alrededor como de lo que comienza a transformarse en nuestro interior. Arrancamos preguntándonos si seremos capaces de llegar al final y llegamos al final preguntándonos cómo hemos sido capaces de superar dificultades que jamás habríamos pensado que seríamos capaces de superar, sencillamente porque jamás habríamos sido capaces de preverlas, de imaginárnoslas. Pues de haberlo hecho, quizás habríamos renunciado aún antes de comenzar a caminar.

Así que no queda otra que alegrarse de esa falta de imaginación que nos impulsa a exponernos para demostrarnos que la realidad siempre supera a la ficción, que la mayor parte de los miedos que nos atenazan no existen, y que los que se materializan, lo hacen para desaparecer o transformarse en otros. Y lo hacen precisamente porque ya no somos los mismos tras haberlos enfrentado.

Cuando termines de ver Alma Salvaje comprenderás por qué es absurdo quejarse, pedir permiso o arrepentirse. Porque nadie, absolutamente nadie, va a recorrer tu camino por ti.

  1. MATRIX [Hermanos Wachowski | 1999]

Parece mentira que se vayan a cumplir 20 años ya del estreno de esta película indispensable. Sin embargo, a través de ella muchos nos comenzamos a hacer las mismas preguntas que se hiciera Platón hace casi 25 siglos o Descartes hace 400 años: ¿Cómo podemos saber si lo que percibimos a través de nuestros sentidos es real? ¿Existe el libre albedrío que defendía Sartre o, por el contrario vivimos atrapados en un eterno retorno de lo más nietzscheano…?

A medida que avanzamos en nuestros conocimientos de neurociencias, en este momento de la historia en que la inteligencia artificial está a punto de superar al cerebro humano, no son pocos los teóricos que se plantean (en serio) si no estaremos viviendo todos dentro de una matriz holográfica, es decir: en una realidad ilusoria creada por una mente superior. Algo que la tradición hindú lleva planteando desde hace milenios y para la cual existe un término específico: maya.

En este sentido, Matrix se ha convertido por méritos propios en mito de la caverna contemporáneo que, si no lo pretende, al menos propone algunas respuestas a los perpetuos dilemas de la humanidad.

Un futuro distópico y tenebroso que hace 20 años nos parecía disparatado, pero que dos décadas después sigue haciendo sombra a Black Mirror y cada día nos parece más plausible. Un hito de la ciencia ficción cargado de crítica, cargado de poder y capaz de hacer que nos replanteemos nuestra propia realidad.

Toda una declaración de intenciones que se resume perfectamente en la llamada telefónica que Neo (el protagonista interpretado por Keanu Reeves) realiza al “sistema” justo antes de que concluya la primera entrega de la trilogía, y que bien podría ser el lema del Instituto Pensamiento Positivo: “Sé que estáis ahí, percibo vuestra presencia. Sé que tenéis miedo. Nos teméis a nosotros. Teméis el cambio. Yo no conozco el futuro. No he venido para deciros como acabará todo esto… al contrario. He venido a deciros como va a comenzar. Voy a colgar el teléfono y luego voy a enseñarles a todos lo que vosotros no queréis que vean. Les enseñaré un mundo… sin vosotros. Un mundo sin reglas y sin controles; sin límites ni fronteras; un mundo donde cualquier cosa sea posible. Lo que hagamos después es una decisión que dejo en vuestras manos…”.

  1. FOOD INC. [Emmy Robert Kenner | 2008]

Existen dos energías sin cuyo cuidado no podemos salir adelante y materializar nuestros deseos. Una es el dinero y la otra es la salud. Y con demasiada frecuencia se nos olvida que somos lo que comemos y que, salvo que dispongamos de una salud impecable y de un alto nivel de energía, (aunque tengamos el dinero por castigo) no seremos capaz de vivir nuestro ser, de desarrollar todo nuestro potencial.

Gozar de buena salud no sólo es respetar la vida y una manera de darle las gracias a la vida sino que es, en la mayoría de los casos, cuestión de seguir unos parámetros muy sencillos. Y el más importante de ellos es que te contamines lo menos posible, entendiendo por contaminarse ingerir cualquier sustancia a sabiendas de que va a mermar tu energía vital.

Te concedemos la duda razonable de que aún no seas consciente de que te estás intoxicando al ingerir determinados “alimentos”. Por ello te pedimos por favor, que prestes mucha atención a esta película para replantearte si verdaderamente deseas continuar con tu dieta actual.

Food Inc. es un documental imprescindible ligeramente basado en los bestseller Fast Food Nation, de Eric Schlosser, y The Omnivore’s Dilemma de Michael Pollan, que a través de entrevistas en primera persona con los productores, agricultores y granjeros, comandados por las grandes multinacionales con las que tienen contrato de servicio, te hará plantearte vegetarianizar tu dieta y empezar a disfrutar de las ventajas que te proporcionará de forma inmediata.

El Equipo del Instituto Pensamiento Positivo

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