Frankfurt y París se están frotando probablemente las manos en estos momentos. Cuanto más concretos (y duros) se hacen los planes de Reino Unido para “divorciarse” de la Unión Europea, más pierden la compostura los grandes bancos que están actualmente presentes en la capital británica.

Según cifras barajadas por el diario económico alemán Handelsblatt, el banco estadounidense de inversión Goldman Sachs planea reducir a la mitad la plantilla de su filial londinense, que pasaría a estar integrada por únicamente 3.000 empleados.

Buena parte de estos trabajadores se trasladarían a Frankfurt (Alemania), mientras que otros harían las maletas para mudarse a Varsovia (Polonia) y Nueva York (Estados Unidos).

Por otra parte, el HSBC, la entidad bancaria más grande de Europa, ya ha anunciado que una parte de los empleados de su sede en Londres se desplazará a París (Francia).

“Nos marcharemos en un plazo de dos años, cuando el Brexit entre en vigor”, señaló Stuart Gulliver, director general del HBSC, en el Foro Económico Mundial de Davos.

También el banco suizo UBS ha asegurado que varios miles de los 5.000 trabajadores que la entidad financiera tiene actualmente en Londres podrían verse afectados por el Brexit.

Con la salida de Reino Unido de la UE, las bancos temen la pérdida de los denominados “passporting rights”, que les permiten acceder al mercado único de la Unión Europea.

Theresa May, la primera ministra británica, ya anunció el pasado martes que Reino Unido abandonaría el mercado único. Y el acceso que las entidades financieras tengan en el futuro a ese jugoso mercado único dependerá única y exclusivamente de las negociaciones entre Londres y los socios de la UE.

Las amenazas de los bancos de marcharse de Londres con sus empleados (y su dinero) a otra parte no es nueva ni mucho menos. Ya el pasado mes de noviembre sonaron con fuerza los rumores de que Goldman Sachs trasladaría su negocio a Frankfurt y que aceptaría de esta forma la supervisión por parte del Banco Central Europeo.

Los observadores del ramo financiero esperan que más instituciones crediticias hagan lo propio y salgan en los próximos meses de Londres.

De acuerdo con un informe de la consultora KPMG, tres cuartas partes de los máximos responsables de empresas británicas sopesan desplazar al extranjero diferentes unidades de negocio tras el Brexit. El 76% de los jefes de compañías que facturan entre 100 millones y 1.000 millones de libras valora la posibilidad de sacar de Londres sus sedes y buena parte de sus divisiones empresariales.

Un artículo publicado en Marketing Directo