Parece evidente que el petróleo no volverá a ser ese maná incombustible de ingresos que fue hace escasos años para los países productores. Por eso, algunos países están acelerando la transición de su modelo productivo en un intento por diversificar sus economías. A los pasos dados por Arabia Saudí, se suman Azerbaiyán y Singapur, que han puesto el punto de mira en el algodón y la energía solar en un intento por reemplazar lo irreemplazable, los ingresos derivados del ‘oro negro’.

El caso de Singapur

Singapur están estudiando invertir en tecnologías relacionadas con la energía solar y el almacenamiento de electricidad en un intentó por compensar la caída de los ingresos por la comercialización de petróleo en Asia. Singapur busca generar una mayor parte de su electricidad con fuentes renovables. | El FMI ve el petróleo a 15 dólares en 2040

La ciudad-estado está probando proyectos de energía flotante en sus embalses, una tecnología que podría ayudar a que la energía solar cubra hasta un cuarto de la demanda de electricidad para 2025, según ha asegurado el viceprimer ministro Teo Chee Hean este lunes en el discurso que dejó inaugurada la Semana Internacional de la Energía de Singapur. El Gobierno también ha cerrado acuerdos para el almacenamiento de energía y proyectos de microtendidos eléctricos, según ha señalado en el evento Sim Ann, ministra para Comercio e Industria.

Para depender menos de los combustibles fósiles, Singapur está tratando de superar sus limitaciones naturales en materia de energía hidroeléctrica y eólica y la falta de tierra disponible para instalar paneles solares. Esta ciudad-estado emite poco carbono, pero será una de las primeras en sentir los efectos del cambio climático.

“Somos uno de los pequeños estados insulares, la altura promedio sobre el nivel del mar no es mucha”, señala Teo. “Si suben los niveles del mar, tenemos que tomárnoslo muy en serio, de lo contrario tendremos que tomarnos muy en serio la natación”.

Azerbaiyán elige el algodón

Azerbaiyán también busca olvidar su propia era del petróleo y ahora busca centrar su actividad en la producción de algodón.

La exportación de las fibras promete unos ingresos importantes para este país del Mar Caspio castigado porla caída de ingresos fiscales ante la caída de los precios del petróleo en los últimos años. Por ahora, está lejos de compensar la pérdida de los ingresos petroleros, el crudo sigue representando casi un tercio del productor interior bruto del país.

El presidente Ilham Aliyev ordenó una ofensiva que llevó a las autoridades a invertir “cientos de millones” de manat azerbaiyano en la producción de algodón importando incluso miles de equipos agrícolas, como por ejemplo 100 segadoras el año pasado y ya hay otras 200 en camino.

Mientras tanto, el gobierno está convirtiendo el campo en tierras cultivables y ofrece incentivos para producir la materia prima destinada a la industria textil. Además, el Gobierno están intentando promocionar el turismo y reactivar la producción de seda y tabaco, que fueron fuentes de ingresos muy importantes en el pasado.

No será lo mismo

La economía de Azerbaiyán se contrajo por primera vez en dos décadas ante las dificultades para adaptarse a la nueva era de precios bajos del petróleo. Ahora, la recolección de algodón ofrece un rayo de esperanza para un pueblo que podría beneficiarse de los empleos que se crearán en el sector algodonero. Se prevé que el empleo en este sector se multiplique por tres hasta los 200.000 este año, es decir, aproximadamente el 3% de la fuerza de trabajo azerí.

“La producción de algodón no es una industria de tanto valor añadido como la extracción de petróleo y gas”, comenta Vladimir Osakovskiy, economista de Bank of America en Moscú. El algodón “requiere mano de obra intensiva y crea gran cantidad de empleos”, pero la venta de esta materia prime tiene unos márgenes mucho más estrechos que la del ‘oro negro’.

Hacia finales de junio, la petrolera BP, que representó más del 70% de la producción nacional de crudo en el primer semestre de 2017, empleaba a casi 3.000 azeríes. Además, la compañía de energía estatal, Socar, tiene unos 50.000 trabajadores.

Mientras que la producción de crudo ha caído aproximadamente en un quinto desde su pico máximo en 2010, la producción de algodón se ha triplicó en 2016. Aunque se proyecta que volverá a triplicarse en 2017, representará un tercio del récord alcanzado a comienzos de los años 1980.

La superficie sembrada creció desde las 18.000 hectáreas en 2015 hasta unas 51.000 hectáreas el año pasado y cubrirá no menos de 136.000 hectáreas este año, según el presidente del país. En los primeros ocho meses de este año, las exportaciones de fibra e hilo de algodón alcanzaron los 25,7 millones de dólares, según la Comisión Estatal de Estadísticas.

“Aunque este sector crezca mucho en los años siguientes, de todos modos será de una magnitud incomparable con los ingresos provenientes del petróleo y el gas”, señala  Rodion Lomivorotov, analista de Sberbank CIB.

Via: El Economista