Esta semana han hecho público su informe “Las Empresas de Alto Crecimiento no surgen al azar: Recomendaciones para actuar en su ecosistema”.

Esta semana se presentó en Madrid el primer informe del Foro E2-I2 (Educación + Emprendimiento + Innovación + Inversión), impulsado por la Real Academia de Ingeniería. Según su presidente, Elías Fereres, “los ingenieros hemos decidido tomar la iniciativa para, entre todos, ayudar a ‘desatascar’ la separación tradicional entre el sistema educativo y la generación de ciencia y tecnología, así como su aplicación en el sector empresarial”.

Dicho informe, bautizado “Las Empresas de Alto Crecimiento no surgen al azar: Recomendaciones para actuar en su ecosistema“, ofrece un duro diagnóstico sobre el ecosistema de emprendimiento español, afirmando que se encuentra estancado, con empresas que —en palabras de la RAI— “no escalan, ni se hacen fuertes ni se internacionalizan sino que, en su mayoría, nacen, crecen un poquito y desaparecen cual estrellas fugaces”.

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Los autores del informe han analizado las características propias de las Empresas de Alto Crecimiento (EAC) y los factores del entorno que pueden ser determinantes para su nacimiento, llegando a la conclusión final de que la capacidad de innovación y la ventaja competitiva de las empresas españolas no se rentabiliza, lo que impide competir con fuerza en el entorno global. A esto se le suma la baja tolerancia al riesgo y al fracaso y una cultura empresarial que no favorece la actividad emprendedora de sus trabajadores.

Además, el estudio también apunta al hecho de que el entorno institucional y económico no contribuyen al fortalecimiento de las EAC: los políticos se han centrado en favorecer la creación de empresas, pero no su crecimiento, y la descoordinación entre administraciones no hace sino aumentar la burocracia, la presión fiscal y la rigidez laboral, factores todos ellos que repercuten en detrimento de las EAC. En lo referente a la financiación de este tipo de empresas, para lograr el objetivo de que éstas puedan escalar, los autores recomiendan flexibilizar su acceso al crédito y favorecer la colaboración público-privada.

Pese a todas las críticas hasta ahora enumeradas, el estudio deja claro que España es uno de los mejores países del mundo en infraestructura digital, tecnológica e industrial, “habiéndose llevado a cabo durante la última década un importante proceso de creación de parques tecnológicos en las principales áreas industriales, así como en torno a las universidades y centros de I+D”. Sin embargo, todo esto sería “condición necesaria pero no suficiente”.

Vía | Redemprendia (PDF)