Dimas Gimeno respira aliviado. En su segundo mandato al frente de El Corte Inglés, la compañía ha superado otro ‘macht ball’ en su proceso de reestructuración. Vuelve a vender un poco más (tendencia que ya inició la campaña anterior), pero sobre todo consigue ganar más dinero por primera vez desde que comenzó la crisis (2007). Así lo reflejan, al menos, las cuentas que el gigante de la distribución ha aprobado este domingo en la junta general de accionistas que celebra cada año el último fin de semana de agosto.

Los números de 2015 recogen de forma positiva el impacto del plan de choque. El Corté Inglés cerró el ejercicio con una facturación de 15.220 millones de euros, un 4,3% más que en el ejercicio pasado, consolidando así el cambio de ciclo. Sin embargo, el dato más sobresaliente tiene que ver con el beneficio neto, que sube hasta los 158 millones, un 33% superior al de 2014, cuando la compañía reflejó una alarmante falta de rentabilidad, pues facturando casi 14.600 millones, ganaba poco más de 100 (y solo gracias a los ajustes fiscales).

Más allá de la evolución positiva de casi todas las magnitudes, como la subida del resultado bruto de explotación (ebitda), que llegó a 910 millones de euros (+10%), el incremento de los fondos propios hasta los 9.966 millones (+11%) o la mejora del ‘cash flow’ hasta los 680 millones (+7%), el verdadero milagro en las cuentas de El Corte Inglés ha estado en el ahorro de costes, sobre todo financieros. Esta partida alcanzó los 268 millones, muy por debajo (-21%) de los 342 del año anterior, lo que ha permitido un ahorro de 73 millones.

Esta rebaja sustancial ha sido posible gracias a dos hitos financieros relevantes. El primero y más destacado, la inyección de 1.000 millones de euros por parte del inversor catarí Primefin a cambio de un 10% del capital, más un 2,25% complementario a modo de intereses durante tres años (este curso, se ha ejecutado el cobro del primer 0,75% correspondiente a esta partida). El segundo, la emisión de un programa de pagarés por importe de 300 millones de euros en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF).

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Esta nueva estructura financiera ha permitido optimizar su estructura de costes y cancelar de forma acelerada la deuda del grupo, que ha pasado de 4.996 millones a 3.834. En este apartado, El Corte Inglés ha conseguido rebajar de forma drástica su dependencia con entidades financieras, a las que ahora solo debe 1.830 millones, por los casi 4.500 que adeudaba hace cuatro años, situación que le obligó a un draconiano proceso de refinanciación que se saldó, entre otros flecos, con la venta del 51% de su financiera al Banco Santander.

El propio Dimas Gimeno ha señalado en su intervención ante los accionistas la importancia de estos hitos, destacando sobre otros aspectos que “esta mejora financiera y de resultados operativos y la reducción de deuda permitirán que al final del presente año se consiga hasta un 33% de reducción en los costes financieros”. Para garantizar la sostenibilidad del modelo El Corte Inglés, que cumple ya 75 años, el presidente tiene claro que necesita ser rentable. Y en la actual coyuntura, eso pasa por vender más, pero sobre todo por deber menos.

Además de la partida financiera, la compañía sigue adelante con el programa de ajustes iniciado años atrás. Aunque este ejercicio la partida de gastos de personal se ha mantenido casi idéntica (2.600 millones) y el saldo neto de empleados ha sido positivo en casi 500 personas (92.000 empleados), pese a la baja de altos directivos como Borja de la Cierva o Diego Copado, la compañía puso en marcha este año un plan de bajas incentivadas al que se suscribieron casi 2.000 trabajadores, un recorte que costará 150 millones.

Por otro lado, mientras las inversiones siguen reduciéndose (-22%) también este año (tras la agresiva política de aperturas), El Corte Inglés continúa con su programa de venta de inmuebles. Si el curso pasado se desprendió de algunos inmuebles singulares, como los de Puerta del Sol (Madrid) y plaza de Cataluña (Barcelona), por los que obtuvo 82 millones de euros, este año tiene previsto sacar adelante la venta de un lote de centros logísticos por cerca de 300 millones. Y así, hasta que la ortodoxia del ajuste sea innecesaria.

Un artículo publicado en El Confidencial