La Asociación Española de FinTech e InsurTech (AEFI) recoge en su Libro Blanco los frenos al desarrollo del fintech español y propone soluciones para encararlos.

Reino Unido, considerada la cuna de la finanzas tecnológicas, logró reunir una inversión para startups fintech en 2016 de 650 millones de euros. En España las cifras para este segmento no son malas, pero aún están lejos de las británicas, con 250 millones de euros.

Es por ello que la Asociación Española de FinTech e InsurTech (AEFI) ha incluido la necesidad de incrementar el capital entre sus demandas incluidas en el recién estrenado Libro Blanco de la regulación Fintech.

La idea es que este documento sirva de base para futuras negociaciones con el Gobierno y para promover propuestas que favorezcan la actividad empresarial de las fintech en nuestro país. Empezando por una mayor implicación por parte de las Autoridades Públicas a través de una regulación específica para esta industria.

Dentro de ese marco regulatorio, la AEFI solicita que los nuevos proyectos fintech puedan “testear” su producto en el mercado sin tener que esperar a que se resuelva su solicitud para ello, un proceso que puede prolongarse meses. En el documento hablan específicamente de “autorizaciones limitadas para empresas no reguladas” que les eviten la sanciones millonarias que tienen que pagar ahora si operan sin permiso.

A parte de esto, la AEFI sugiere la creación de  un Regulatory Sandbox, un espacio virtual donde se evalúen aquellos proyectos más delicados o que puedan acarrear un riesgo a los consumidores.

Y es con un marco regulatorio definido, las entidades españolas gozarán de mayor seguridad para operar y se creará un entorno atractivo para que venga más capital extranjero a invertir.

El Libro Blanco propone además la creación y democratización de estándares de interoperabilidad en las comunicaciones con la banca tradicional y la creación de la figura de supervisores y observatorios dedicados específicamente al sector fintech.

Precisamente la banca tradicional, a la que siempre se ha acusado de poner trabas al desarrollo de las fintech y mirarlas con recelo, ha demostrado ser uno de los agentes más activos en el desarrollo de la industria de las finanzas tecnológicas en España, habiendo invertido cerca de la cuarta parte del total del dinero destinado a este sector.

Otro de los frenos al desarrollo de esta industria en nuestro país, y que recoge la AEFI en su Libro Blanco, es la escasez de talento, porque no hay centros de educación superiores que ofrezcan formación relacionada con la cultura emprendedora en el ámbito Fintech.

Vía | AEFI