La economía española mira hacia la hostelería. El INE acaba de publicar que el negocio de bares, hoteles y restaurantes ya crece muy por encima que la actividad económica global

La salida de la crisis está reforzando una vieja especialización productiva de la economía española: la hostelería. Y lo hace a un ritmo cada vez más acelerado. Hasta el punto de que en 2016 la cifra de negocios de la hostelería —que incluye los servicios de alojamiento y las comidas y bebidas— creció un 6,8%, según los datos de Estadística. Por lo tanto, más del doble de lo que avanzó el producto interior bruto (PIB) el año pasado, que creció un 3,2%. Ese crecimiento supone 1,7 puntos más que el que tuvo lugar en 2015, que ya fue destacado sobre el anterior, como sostiene la Federación Española de Hostelería (FEH).

El aumento de la facturación de la hostelería fue, sin embargo, desigual, pero en todo caso muy por encima de lo que se incrementó la economía global, lo que refleja su fortaleza. Mientras que el negocio de los servicios de alojamiento creció un 8,1%, la facturación de comidas y bebidas aumentó un 6,2% en media anual. En ambos casos, muy por encima de lo que aumentó la cifra de negocios del sector servicios: un 4,2%.

La hostelería fue el sector que más se incrementó el año pasado, solo superado por la venta de coches, aunque hay que tener en cuenta que buena parte de estas ventas se destinan, principalmente, al alquiler de flotas, cuya actividad hay que relacionar con la actividad turística. Y, por lo tanto, con la hostelería.

En coherencia con esta tendencia, el empleo crece con fuerza en la hostelería. En concreto, según Estadística, aumentó un 2,9% el año pasado en media anual, por encima del 2,4% en términos generales en el sector servicios. Al finalizar 2016, un total de 1,4 millones de trabajadores estaban relacionados con el sector de la hostelería, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Hay que tener en cuenta, según el Instituto Nacional de Estadística, que el peso del PIB asociado al turismo, medido a través de la demanda final turística, alcanzó los 113.690 millones de euros. Esta cifra supone el 10,9% del PIB del año 2014, lo que supone dos décimas más que en 2013.

Este peso, según las últimas cifras publicadas, se ha ido incrementando a lo largo de la crisis, pasando del 10,2% en 2010 hasta el 10,9% en 2014. El nivel de empleo vinculado al turismo, representado por la ocupación en las ramas económicas características del turismo, también aumentó en 2014, al situarse en 2,36 millones de puestos de trabajo. Este nivel representa el 12,7% del total de los puestos de trabajo de la economía, frente al 12,1% del año anterior. Desde 2010, el incremento ha sido de 1,1 puntos, al pasar del 11,6% al 12,7%.

Un informe de la Federación Española de Hostelería estima que, dentro del sector, los restaurantes suponen cerca de un 24% de los establecimientos de la hostelería, incluyendo bares, cafeterías y alojamientos turísticos. Estos establecimientos, de hecho, son los más numerosos, solo por detrás de los bares.

‘Boom’ turístico

En conjunto, Cataluña, Madrid, Andalucía y Valencia son las comunidades que concentran la mayor parte de los restaurantes, más del 60% del total. Cataluña se sitúa en primer lugar, con el 20% de los establecimientos, seguida de Andalucía, donde se concentra el 15%, Madrid (14%) y Valencia (12%). El resto se encuentran entre el 6% de Canarias o Galicia, y el 1% de Cantabria, Extremadura, Navarra y La Rioja.

El ‘boom’ turístico está teniendo efectos muy favorables sobre el empleo y la balanza de pagos, pero, al mismo tiempo, está provocando un aumento de precios desconocido desde la crisis. En concreto, la tasa anual del índice de precios hoteleros (IPH) se situó en el 5,4% en 2016, lo que representa 0,7 puntos más que la registrada en 2015. Por lo tanto, muy por encima del 1,6% que crecieron los precios el año pasado en tasa anual.

Las comunidades autónomas que tuvieron las tasas más elevadas fueron Canarias (6,8%), Islas Baleares y Comunidad Valenciana (6,7% en ambos casos). Por su parte, Navarra (1,3%) y Castilla-La Mancha (1,1%) fueron las comunidades donde menos subieron los precios en 2016.