Netflix ha entrado pisando fuerte en la industria de contenidos. Sin embargo, muchos piensan que la red de streaming está gastando por encima de sus posibilidades.

Tan sólo hace dos días, el servicio de entretenimiento fichó a Shonda Rhimes, creadora de series como Anatomía de Grey yScandal de ABC, que a su vez pertenece a Disney.

La guerra entre Netflix y Disney ha comenzado. Tras años de colaboración entre ambas empresas, la productora del simpático ratón comunicó hace una semana que retiraría sus contenidos de la plataforma norteamericana. Netflix no ha visto mejor forma de contratacar que arrebatándoles a una de sus guionistas estrella.

Según ha podido confirmar Variety en su entrevista con Ted Sarandos (jefe de contenidos de Netflix), la plataforma streaming tiene planeado gastar 7.000 millones de dólares en contenidos en 2018, un millón más que en 2017.

Pero no todo el dinero se destinará a contenidos propios, una parte servirá para adquirir los derechos de terceros. El objetivo dentro de dos años es conseguir entre 70 y 100 series propias locales, frente a las 17 que se han lanzado este año.

Ante la entrada en el mercado de nuevos competidores, Netflix no ha dudado en sacar la billetera. Algunos son críticos con el negocio de la plataforma de contenidos, alegando que no es sostenible a largo plazo. Sarandos se defiende asegurando que no están gastando dinero que no tienen, sino que están invirtiendo sus ganancias:

“Cuanto más éxito tenemos, más me inquieta la disposición de las cadenas a vendernos los derechos de sus contenidos”.

Shonda ganaba la nada despreciable suma de 10 millones de dólares al año, y para que se dé su salida, la empresa destreaming le debe haber desembolsado mucho más. ¿Corre el riesgo Netflix de arruinarse? Sólo el tiempo lo dirá

Un artículo publicado en Marketing Directo