Solo un mes después de acceder al cargo, la número dos de Adif, promovida por Ana Pastor, ha cambiado de arriba abajo la dirección de segundo nivel de la empresa estatal

La nueva directora general de Explotación y Construcción de AdifIsabel Pardo de Vera, conocida dentro de la casa como la ‘dama de hierro’ encargada de poner orden en las obras del AVE, ha irrumpido en la empresa con toda la fuerza que le otorga el respaldo de la ya exministra Ana Pastor. Pocos días antes de que su principal valedora fuera nombrada presidenta del Congreso de los Diputados, la número dos de Adif ha llevado a cabo una remodelación a fondo del segundo nivel de dirección de la compañía, haciendo valer las suspicacias que mantiene el Ministerio de Fomento sobre todo lo que concierne al desarrollo de la Alta Velocidad en España.

Isabel Pardo ha aplicado lo que medios conocedores de la empresa entienden como ‘la vuelta de la tortilla’, que no es sino la promoción y regreso al frente de batalla operativo de algunos antiguos responsables ejecutivos que habían quedado marginados dentro de la compañía estatal tras las sucesivas reorganizaciones de los últimos años. Una experiencia similar fue la que padeció también en su día la flamante directora general, que había sido previamente cesada como gerente de Adif en Galicia. El conocimiento profundo de la empresa y las relaciones profesionales con otros ejecutivos que han pasado por el mismo trance han influido poderosamente en la ‘purga’ llevada a cabo ahora por la delegada de Ana Pastor.

La directora general, impuesta en la empresa por el Ministerio de Fomento, no ha tenido inconveniente en rescatar para la causa a algunos compañeros de fatigas que fueron primeros espadas de la compañía estatal durante la presidencia de Antonio González Marín, el último responsable de Adif en la etapa socialista de Zapatero y ‘Pepiño’ Blanco. El objetivo de Isabel Pardo consiste ahora en primar la profesionalidad y la confianza como elementos esenciales para asumir decisiones valientes, que necesariamente tienen que ver con el ajuste de las inversiones y las consiguientes negociaciones a cara de perro con las empresas constructoras.

La compañía ha creado una macrodirección de Asistencia Técnica y ha designado nuevos directores de Construcción y de Proyectos de Alta Velocidad

Uno de los cambios más relevantes es el nombramiento del hasta ahora director adjunto de Actuaciones Técnicas, Agustín Fernández Sanz, como nuevo director de Construcción de Adif-Alta Velocidad. Al mismo tiempo, la Dirección de Planificación y Proyectos, que ostenta Eduardo Molina Soto,se divide en dos departamentos paralelos: uno destinado a los planes de obras a cargo del actual titular y otro orientado de manera específica al control de proyectos, que será liderado por Marisa Domínguez González, una de las ejecutivas claramente promocionadas en la nueva organización de Isabel Pardo.

La empresa encargada de gestionar la vía férrea ha creado además unamacrodirección de Asistencia Técnica e Interoperabiliad, al frente de la que ha sido designada Esther Matero Rodríguez, sobrina del citado expresidente de Adif, Antonio González Marín. Junto a todos estos nuevos cargos, merece también destacar el papel predominante que va a ejercer en la compañía Alfonso Ochoa de Olza, actual director de Mantenimiento de la Red Convencional de Adif y hombre clave en gran parte de los recientes nombramientos.

Personal de Adif versus directivos de Fomento

Todos estos cambios suponen una drástica involución con respecto al esquema directivo diseñado por Javier Gallego, el anterior director de Explotación y Construcción, cesado a principios de junio a instancia directa de Ana Pastor. Gallego había promocionado dentro del organigrama de la empresa a personal técnico procedente del Ministerio de Fomento en detrimento de antiguos cargos de Adif, que ahora han sido recuperados por Isabel Pardo para ejercer puestos de más alta responsabilidad.

La nueva jefa de obras se ganó el favor de Ana Pastor en enero de este año, cuando se enfrentó abiertamente al propio Javier Gallego, que entonces era su jefe directo, exponiendo ante la ya exministra las enormes complicaciones que presentaba el desarrollo del AVE a Galicia. Las críticas expuestas por la entonces gerente regional provocaron su destitución inmediata, pero la audacia ha sido recompensada solo seis meses después. Pardo fue recluida inicialmente en la Diputación de Pontevedra con el cargo de directora del Servicio de Movilidad, hasta que la ahora presidenta del Congreso decidió a primeros de junio dar un puñetazo en la mesa y propiciar su designación como máxima responsable operativa de Adif.

La mano de Isabel Pardo se ha hecho notar también en algunas de las actuaciones más recientes adoptadas por la compañía que gestiona la vía férrea en España. Adif ha reforzado el control sobre distintos tramos de la red de Alta Velocidad con nuevos contratos de asistencia técnica, entre los que se incluye una dotación de 115.000 euros para la conexión entre Zamora y Ourense. Tanto el presidente en funciones, Mariano Rajoy, como la exministra Ana Pastor han reiterado su compromiso de que el AVE a Galicia esté concluido en 2018, un verdadero desafío en las actuales circunstancias políticas, teniendo también en cuenta el parón generalizado de las obras.

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La ‘dama de hierro’ de Adif no ha tenido inconveniente en recuperar a directivos marginados que ocuparon altos cargos en la etapa ministerial de ‘Pepiño’ Blanco

La misión de los nuevos responsables de Adif se antoja complicada, a poco quelas restricciones presupuestarias de Hacienda impidan llegar a acuerdos con las empresas contratistas, que reclaman garantías por los sobrecostes incurridos en el desarrollo de las obras. El relevo de Ana Pastor añade un componente adicional de incertidumbre, dada la perseverancia, personal e intransferible, con que la actual presidenta del Congreso suele manejarse en defensa de sus convicciones políticas. Una condición que caracteriza también a la directora de Explotación y Construcción, como se ha comprobado a la hora de constituir un equipo propio, pocos días antes, curiosamente, de que su ‘madrina’ dejase el cargo de manera fulminante para asumir nuevas encomiendas como fiel servidora del Estado.

El nuevo ministro en funciones al cuadradoRafael Catalá, garantiza de manera transitoria la continuidad en el respaldo político, pues no en vano ha sido casi tres años secretario de Estado de Infraestructuras y conoce mejor que nadie la problemática suscitada con las grandes empresas adjudicatarias del AVE. Otra cosa es que tras la formación del próximo y mucho más débil Gobierno, el futuro responsable del Ministerio de Fomento esté dispuesto a mantener los galones a la nueva ‘generala en jefa’ de Adif para que Isabel Pardo y su tropa de fieles sigan dando la batalla con todas las consecuencias.

Un artículo publicado en El Confidencial