La Unión Europea ha detectado varias prácticas contrarias a la libre competencia en el mercado del comercio electrónico dentro del Viejo Continente.

El comercio electrónico en Europa hace tiempo ya que dejo de ser un canal alternativo de venta para convertirse, en muchos casos, en el mejor escaparate posible para las marcas y distribuidores, especialmente a la hora de llegar al público ‘millenial’. No en vano, más de la mitad de los europeos mayores de edad compraron algún producto o servicio a través de Internet en 2015,cifra que en algunos países se eleva incluso al 80%. Con este escenario de fondo, y con el mercado único digital a la vuelta de la esquina, no es de extrañar que la Unión Europea haya analizado las prácticas de competencia que se dan en este terreno y la libertad de elección de los consumidores en la Red. Y, como suele ser habitual en los análisis de la UE, los resultados no son nada halagüeños.

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En ese sentido, la UE ha detectado que más de dos de cada cinco minoristas sufren alguna forma de restricción o recomendación de precios por parte de los fabricantes a la hora de vender online, mientras que casi uno de cada cinco minoristas tiene restringida por contrato la venta en los mercados digitales. Asimismo, en torno al 10% de los minoristas tiene restringida por contrato la presentación de ofertas en los sitios web de comparación de precios; mismo porcentaje de distribuidores online que señalan que sus proveedores les imponen restricciones contractuales a las ventas transfronterizas.

Todas estas restricciones contractuales a las ventas pueden, afirman desde la Unión Europea, dificultar las compras transfronterizas o las compras en línea en general y, en última instancia, perjudicar a los consumidores, pues les impiden beneficiarse de mayores posibilidades de elección y de precios más bajos en el comercio electrónico.

Al respecto, la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, ha explicado que “aunque las empresas deberían poder determinar libremente sus estrategias de ventas en línea, las autoridades de defensa de la competencia deben velar por que no incurran en prácticas colusorias. Estas prácticas pueden impedir que los consumidores europeos aprovechen plenamente las ventajas del comercio electrónico en términos de mayores posibilidades de elección y de precios más bajos”. O, dicho de otro modo, la UE no descarta tomar medidas para evitar los monopolios o los ‘trust’ en el efervescente mercado del e-commerce.

La Comisión Europea inició la investigación en el sector del comercio electrónico en mayo de 2015 en el contexto de su estrategia para el mercado único digital. Durante el estudio, la Comisión ha recabado datos de casi 1.800 empresas que operan en el comercio electrónico de bienes de consumo y contenidos digitales y ha analizado alrededor de 8.000 contratos de distribución.

Escrito por Alberto Iglesias Fraga