La Inteligencia Artificial podría llegar a amenazar muchos de los trabajos de hoy en día. Por eso, la Unión Europea quiere hacer que los robots paguen impuestos.

Cada día son más las empresas que apuestan por incorporar un androide entre sus filas, especialmente para trabajos mecánicos o de búsqueda. Es el caso de los nuevos iPhone, que se tiene previsto que sean fabricados únicamente por robots.

Numerosos científicos y expertos en tecnología han expresado su preocupación por la creciente automatización en nuestras industrias. A pesar de que se ha traducido en un aumento sin precedentes en la producción, muchas personas han perdido sus puestos de trabajo, y se prevé que la cifra aumente hasta los 7 millones.

Y no estamos hablando sólo de la industria manufacturera, también nos referimos a los taxistas o camioneros, que se ven amenazados por los coches autónomos.

Por eso, la Unión Europea está dispuesta a debatir la regulación o no de los androides. De momento, propone “6 Leyes de la Robótica” que deberían aplicarse a cualquier Inteligencia Artificial.

El punto más controvertido de todos es que la UE quiere que los robots paguen impuestos. La razón es simple: si un humano tiene que estar asegurado en la Seguridad Social y, además, paga una serie de tasas, ¿Por qué no un androide?

Además, en el mismo apartado, referente a la educación y el empleo, la comisión del Parlamento Europeo invita a todos los Estados Miembro a considerar “seriamente” la introducción de una renta básica con el fin de frenar el impacto en la economía de las altas tasas de paro que podría derivarse del boom de la robótica.

Finlandia ya a empezado a aplicar este último apartado y, desde este enero, pagan 560 euros al mes a un grupo de 2.000 desempleados elegidos aleatoriamente.

Otra ley que propone la UE es incorporar un interruptor de emergencia para desconectar los robots, en caso de que fuera necesario. Y es que el gran peligro de la IA es que se vuelva cada vez más inteligente y, por tanto, más independiente.

En tercer lugar se encuentra un principio básico: ningún robot puede hacer daño a un humano. Por otra parte, y aunque os parezca incomprensible, la UE quiere prohibir que se puedan establecer vínculos emocionales con los androides.

También será necesario contratar un seguro en caso de accidente para los robots de mayor tamaño, por si ocurren accidentes. Y es que si no sería especialmente difícil determinar quién es el responsable en ese tipo de casos.

Finalmente, la UE propone que las “personas electrónicas” (término legal que han elegido) tengan derechos y obligaciones. Aún está por ver cómo se desarrollará este punto, pero se especula que éstos serán responsables de sus actos, junto al propietario y desarrollador.

Escrito por Ana Muñoz