Durante el último ejercicio, Mango emprendió un proceso de transformación de sus establecimientos basado en la puesta en marcha de tiendas de gran formato.

La inversión del grupo en cambiar el formato de su tienda, convirtiendo los pequeños establecimientos en megastores, está teniendo un gasto bastante mayor de lo previsto.

Por primera vez, la compañía ha cerrado su ejercicio con números rojos. La firma de Isak Andik ha perdido un total de 61 millones al cierre de 2016.

Este año, el grupo textil ha abierto 24 megatiendas, con lo que el número de flagship stores ascendió a 191. 

El beneficio ha sido de 77 milllones, frente a los 170 millones de 2015. No obstante, las cuentas de 2016 revelan un incremento en las ventas fuera de España. El 79% de la facturacióncorresponde a la actividad en el exterior y el 21% al mercado nacional. En 2016 las ventas alcanzaron los 2.260 millones de euros, frente a los 2.327 millones del año anterior.

Hay que destacar el buen comporamiento de las áreas de ropa de hombre y niños, responsables del 17% de la facturación en comparación con el 14% del ejercicio anterior.

El ejercicio se ha divido en dos partes muy diferenciadas: un primer semestre caracterizado por la atonía del mercado y un segundo semestre con una mejora notable, tendencia que se ha mantenido en los primeros meses de 2017. Mango espera poder volver a los beneficios este año y alcanzar los 150 millones de euros.

Los megastores son espacios con una superficie media de 1.100 metros cuadraros. La empresa señala que la implantación de su modelo fast-fashion está siendo más ambicioso de lo que inicialmente se había previsto, lo que ha reducido los márgenes.

En palabras del vicepresidente ejecutivo de la empresa, Daniel López, esta profundización en el proceso de transformación del modelo de negocio de la compañía “ha supuesto un sacrificio en el beneficio de este año”.

Un artículo publicado en Marketing Directo