El mercado bursátil de las pequeñas y medianas empresas (pymes) se encuentra al borde de la UVI. Con un reducidísimo volumen de contratación y muy pocas empresas nuevas que entren a cotizar, su diagnóstico resulta muy claro: invalidez severa para lograr su objetivo como vehículo de financiación de las pymes. El Mercado Alternativo Bursátil, el MAB, necesita incentivos y la lucha se centra ahora en mejorar la tributación fiscal para los inversores.

La asociación de las empresas cuyos títulos se negocian en este mercado, la Asociación de Empresas del Mercado Alternativo Bursátil (AEMAB), ha desempolvado el hacha de guerra con el objetivo de que las plusvalías queden exentas de tributación fiscal, como sucede con el hermano mayor del MAB, el Mercado Contínuo. En este momento, el MAB se ha convertido en coto cerrado para uno sólo tipo de empresas, las sociedades cotizadas anónimas de inversión en el mercado inmobiliario, las socimis.

Escándalos como el de la empresa Gowex, que multiplicaba su valor por diez en este foro de inversores, pero cuyas cuentas habían sido falseadas, han provocado la huída de los inversores. Nostrum, Diario Negocio o Lumar contribuyeron a espantar aún más a los inversores de este mercado.

Las pymes representan el 99% de las empresas españolas, proporcionan empleo al 80% de los trabajadores españoles y generan al año dos tercios de la producción de la economía en su conjunto. El talón de Aquiles de las pymes es la financiación y es por ello que surgió en el año 2009 el MAB, como vehículo que pusiera en contracto a estas empresas, con inversores que buscaran valores para depositar su dinero.

En otros países, iniciativas similares funcionan a la perfección. Es el caso del Alternative Investment Market (AIM) en el Reino Unido. Cotizan medio millar de empresas de cien países y desde su fundación en 1995 ha acotido a 3.000 empresas y ha tenido un volumen de negociación de 60.000 millones de libras.

En el MAB apenas cotizan 79 empresas, de las que no fija precio ni la cuarta parte. El volumen de negociación, que en el caso del AIM alcanza el 4% del producto interior bruto (PIB), en el MAB apenas llega ahora al 0,14%.

AEMAB reivindica ante el Gobierno dos medidas fiscales con el objetivo de desenterrar a este mercado del olvido de los inversores. Una es la exención de tributar para las plusvalías registradas en las inversiones, algo que sucede en otros países europeos y con la operativa en el hermano mayor del MAB, el Mercado Contínuo.

También defiende la asociación extender la deducción del 20% en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) a las inversiones en acciones del MAB. Por su parte, Bolsas y Mercados Españoles (BME) ha decidido crear dos índices nuevos en el seno de este mercado, el MAB All Share y el Ibex MAB 15 de los valores más líquidos.

Tanto la asociación como las propias pymes están deseando reconducir el MAB con el objetivo de que cumpla con ideario original y constituya un refuerzo para las maltrechas fuentes de financiación de este tipo de compañías. En juego está algo que va más allá de la propia supervivencia: el fomento a unas empresas que pueden crear en este ejercicio hasta 600.000 puestos de trabajo, según la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (Cesgar).

Un artículo publicado en Muy Pymes