5 frases de Spinoza llenas de lucidez

Las frases de Spinoza tienen esa singular combinación de sencillez y profundidad que solo las grandes inteligencias producen. Muchos filósofos, como Hegel y Schelling, lo consideraron el padre del pensamiento moderno. Por otro lado, frente a estos filósofos de prosa tan compleja, sus aseveraciones son diáfanas y comprensibles.

Baruch Spinoza nació en Ámsterdam cuando corría el año de 1632. Su familia, judía, fue perseguida durante generaciones. Tenemos referencias de sus éxodos de España, Portugal y Francia. Solo en Holanda encontraron una atmósfera que les permitió instalarse y vivir en paz. Quizás esto explica por qué en las obras y las frases de Spinoza el tema de la religión ocupa un lugar central.

Lo de este filósofo no era propagar creencias religiosas, sino cuestionarlas. Por eso fue expulsado del judaísmo. Varias de sus obras fueron prohibidas. Fueron sus amigos quienes tras su muertepublicaron buena parte del material que él había escrito. Muchas de las frases de Spinoza tienen una impresionante lucidez que aún hoy día admiramos. Estas son algunas de ellas.

He procurado diligentemente no reírme de las acciones humanas, ni llorarlas, ni abominar de ellas, sino comprenderlas”.

-Baruch Spinoza-

1. Una de las frases de Spinoza sobre el arrepentimiento

Una de las frases de Spinoza sobre el arrepentimiento dice así: “No me arrepiento de nada. El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable”. Para el siglo XVII, esta frase era completamente revolucionaria: muchos de sus coetáneos la calificarían de profana y ofensiva.

Recordemos que uno de los pilares básicos del cristianismo es el arrepentimiento. Hoy en día lo vemos de una manera muy laica, pero en los tiempos de Spinoza hablar así del arrepentimiento era casi una blasfemia. Hoy, estas palabras nos invitan a la reflexión. Pensemos, ¿con cuánto resentimiento y culpa caminamos?

2. Las diferencias de pensamiento

Spinoza fue un librepensador adelantado a su época. Lo suyo no eran los dogmas, ni los prejuicios, ni las creencias sin sustento. Su espíritu liberal daban a sus planteamientos un profundo sentido crítico.

De ahí que una de sus frases señale: “Existe tanta diferencia entre las cabezas como entre los paladares”. Esta pequeña declaración a favor de la diversidad de pensamiento no contaba con mucha aceptación entre sus contemporáneos. Por aquel entonces eran muy apreciadas las verdades sin excepciones y las razones únicas y poderosas.

3. El origen de la libertad

Spinoza afirma lo siguiente: “La actividad más importante que un ser humano puede lograr es aprender para entender, porque entender es ser libre”. En esa frase queda plasmado uno de los motivos por los que este filósofo holandés ha sido considerado uno de los grandes racionalistas de todos los tiempos.

En esa afirmación se le otorga un valor trascendental a la libertad. Así mismo, se asevera que la misma nace de la razón, del entendimiento. Esto se opone a lo que primaba en la cultura de aquel entonces, cuando el hablar de libertad era sospechoso y desechar la religión poco menos que un acto de locura.

4. El deseo y lo bueno

Spinoza marcó un antes y un después, especialmente en el terreno de la ética. Citas suyas aparecen en obras de Freud, de Lacan o Foucault. Su obra marcó tanto el espíritu occidental que mucho de lo que se postula hoy en día tiene algunas de sus raíces en este filósofo holandés.

Otra de sus afirmaciones señala: “No queremos algo porque sea bueno, sino al revés, decimos que algo es bueno porque lo deseamos”. Es una apreciación aguda de la naturaleza humana. Habla acerca de la distorsión subjetiva que se produce a partir de las inclinaciones personales. En otras palabras, de la emoción en muchas de las ocasiones en las que se impone al pensamiento.

5. Dios y la ignorancia

Si la obra de Spinoza fue prohibida y ocultada durante casi un siglo es porque trató el tema de Dios con una visión renovada que no cayó muy bien en los círculos más poderosos y dogmáticos de su tiempo. Él logró hacer una distinción entre la religión y la razón, cosa que no era muy bien vista por quienes ejercían el poder religioso.

Una de las frases de Spinoza plantea: “Aquellos que, cuando ignoran una cosa, recurren a la voluntad de Dios, desvarían totalmente: forma ridícula, sin duda, de confesar la propia ignorancia”. Aunque él mismo fue un hombre profundamente religioso, en esta frase nos habla de la existencia de otras fuerzas, muchas de ellas bajo nuestro control, para darle forma al futuro.

Baruch Spinoza tuvo que enfrentar grandes presiones ideológicas de su época. Aún así, nunca cejó en su empeño de pensar con libertad y analizarlo todo con independencia. Murió de tuberculosis a los 44 años. Sus únicas posesiones eran dos camas, dos mesas, un equipo para pulir lentes y 150 libros.

Vía: La Mente es Maravillosa

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