7 frases de Alexander Pushkin sobre la existencia

Muchas de las grandes frases de Alexander Pushkin provienen de sus poemas o de lo que dicen los singulares personajes de sus novelas. Todas tienen un sello particular: son muy profundas y muy hermosas a la vez.

El padre de la literatura rusa moderna tuvo una existencia llena de sobresaltos. En parte por si particular manera de ver el mundo y en parte por el espíritu rebelde que siempre lo caracterizó. Casi toda la vida estuvo involucrado en temas políticos, más por un afán ético, que por afición al poder en sí.

Las personas son tan parecidas a su primera madre Eva: lo que se les da no les gusta. La serpiente los está persuadiendo para que vengan a él, al árbol del misterio. Deben tener la fruta prohibida, o el paraíso no será el paraíso para ellos”.

-Alexander Pushkin-

Este gran poeta ruso fue perseguido, vivió gran cantidad de años en el exilio y apenas si tuvo algo de tranquilidad a lo largo de su existencia. Murió a los 37 años en un duelo absurdo. Las frases de Alexander Pushkin siguen siendo recordadas siglos después. Estas son algunas de ellas.

Frases de Alexander Pushkin sobre el sufrimiento

La primera etapa literaria del poeta tuvo una notable influencia del romanticismo. Una de las frases de Alexander Pushkin dice: “El ímpetu del corazón, engaño encantador, nos hace sufrir muy pronto”. En ella refleja ese espíritu dramático que tanto caracterizó a los románticos de su época.

Hay otra bella frase en donde queda plasmado ese sentimiento melancólico e idealista, muy propio del siglo XVIII. Dice así: “Más vale quedarse aquí y esperar, a lo mejor se calma la tormenta y se despeja el cielo, y entonces podremos encontrar el camino por las estrellas”.

Lo ajeno y lo extraño

Pushkin fue exiliado primero por formar parte de un grupo político secreto que estaba en contra de la monarquía. Luego, por publicar unos versos que las autoridades consideraron subversivos. Más adelante por declararse ateo en una carta personal.

Por todo ello, varias de las frases de Alexander Pushkin hablan de ese sentimiento de encontrarse lejos, en una realidad que no es la propia. Una de sus afirmaciones señala: “Amargo sabe el pan ajeno, dice Dante, y pesados los escalones de una casa extraña”.

Todo tiene su tiempo

Uno de los temas recurrentes en las frases de Alexander Pushkin es la juventud. Quizás porque sintió que sus años juveniles se fueron muy pronto, en medio de tantas vicisitudes. O quizás porque veía en esa etapa de la vida lo mejor del alma humana.

En varias de sus obras se dirige directamente a los jóvenes. Una de las afirmaciones más conocidas al respecto dice: “Adelantando la voz de la Naturaleza no hacemos más que perjudicar nuestra dicha, y la ardiente juventud vuela demasiado tarde tras ella”.

La verdad no siempre es lo mejor

Aunque las últimas obras de Pushkin tuvieron un tono claramente realista, el poeta nunca dejó marchitar esa vena idealista que lo atravesaba. Era consciente de ello, como se ve en esta aseveración: “Una ilusión nos eleva más alto que una multitud de verdades bajas”. Significa que vale más un gran ensueño que nos haga crecer, que muchos pequeños realismos que nos mantengan en la mediocridad.

Mucho más contundente aún es otra de las frases de Alexander Pushkin que dice lo siguiente: “Más querido para mí que una multitud de verdades básicas es la ilusión que exalta”. Expresa entonces, sin ningún reparo, que prefiere ese ensueño de lo ilusorio, al despertar de lo ordinario.

Los lugares comunes de la moralidad

El tema de la moral también está muy presente en toda la obra de Alexander Pushkin. En particular, se cuestionaba mucho en torno a la falsedad de la vida cortesana, las costumbres de su época y las profundas injusticias que cercaban a su pueblo. De ahí que haya dedicado muchas reflexiones a esos temas.

Por eso, otra de las grandes frases de Alexander Pushkin dice así: “Los lugares comunes morales son increíblemente útiles cuando podemos encontrar muy poco en nosotros mismos con los que justificar nuestras acciones”. Se refiere al hábito de argumentar el comportamiento propio con las ideas ajenas que se han dado por ciertas.

Alexander Pushkin marcó un antes y un después en la literatura rusa. Como escritor fue realmente exquisito. Como pensador, un hombre adelantado a su tiempo. Murió lleno de deudas y paradójicamente fue el propio Zar Nicolás I quien las pagó por él.

Edith Sánchez

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