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Habilidades blandas: qué son y cómo se aprenden

En el cajón de las habilidades blandas encontramos una combinación de habilidades sociales, de comunicación, de forma de ser y de acercamiento a los demás, entre otras. En este sentido, las habilidades blandas hacen que una persona en concreto pueda relacionarse y comunicarse de una manera más o menos inteligente. Es, por tanto, un componente muy apreciado en la actualidad, ya que posibilita el buen funcionamiento de las instituciones y de los equipos de trabajo.

Siguiendo esta idea, hay muchas empresas en el mundo que ponen sus ojos en los profesionales que hayan sido capaces de desarrollar sus habilidades blandas en paralelo a sus estudios. Esto los convierte en candidatos mucho más interesantes para cualquier equipo de trabajo: se les presupone, gracias a estas habilidades, una buena aptitud para la comunicación y la empatía.

La importancia de las habilidades blandas en el entorno profesional

En la actualidad, la mayoría de las empresas han pasado a considerar otras características en los trabajadores que buscan, más allá de su formación o experiencia. Hablamos de habilidades sociales, comunicativas y de trabajo en equipo. Estos factores pueden ser determinantes en un proceso de selección, determinando la elección de uno u otro candidato.

Aquí es donde entran en juego las habilidades blandas, que nos permitirán mostrarnos como candidatos muy interesantes para un determinado puesto en una entrevista de trabajoSi las trabajas y las desarrollas, tendrás mucho terreno ganado frente al resto de candidatos.

Habilidades blandas más valoradas en el ámbito laboral

Además de la preparación académica, estas son algunas de las habilidades blandas más valoradas en los procesos de selección para un puesto de trabajo:

  • Autonomía.
  • Liderazgo.
  • Coherencia.
  • Integridad.
  • Capacidad de atención y de escucha.
  • Autorregulación.
  • Interés.
  • Curiosidad.
  • Autenticidad.
  • Responsabilidad personal y social.
  • Capacidad de reflexión.
  • Proactividad.
  • Pasión.
  • Motivación intrínseca.
  • Lógica divergente.
  • Humildad.
  • Aprendizaje continuo.
  • Empatía.
  • Capacidad de síntesis y de argumentación.
  • Gestión del tiempo.
  • Confianza.

¿Cómo desarrollar las habilidades blandas?

El proceso de aprendizaje de las habilidades blandas, o su desarrollo, pasa por cuatro fases:

Fase de incompetencia inconsciente

En primer lugar, el proceso de desarrollo de las habilidades blandas comienza por una fase en la que desconocemos que existen estas competencias y cómo nos desempeñamos en ellas. Mediatizan muchos de los resultados que obtenemos, pero no nos preocupamos por ellas, porque no las identificamos como importantes.

Fase de incompetencia consciente

El segundo paso comienza cuando nos damos cuenta de que no poseemos alguna habilidad. En esta etapa tomamos la decisión de seguir adelante con el aprendizaje y comienzan a surgir los primeros problemas. Por tanto, esta etapa exigirá toda nuestra atención consciente.

Fase de competencia consciente

Esta tercera fase del desarrollo de nuestras habilidades blandas será en la que comenzamos a ser conscientes de que estamos aprendiendo. A medida que adquirimos una competencia, podremos ganar confianza en nosotros mismos y afianzar cada vez más dicha habilidad.

Fase de competencia inconsciente

Por último, llegamos a la fase de competencia inconsciente. Este momento se alcanza cuando la habilidad en cuestión se ha integrado tanto en nosotros que ha pasado a formar parte de nuestro sello personal, impregnando nuestras manifestaciones y haciéndolas mejores en términos de adaptación al entorno.

Cuando la competencia es incorporada en el inconsciente, su aplicación surge de manera prácticamente instintiva, casi sin pensar. De hecho, los demás pueden llegar a pensar que se trata de una habilidad innata.

En definitiva, como muchas otras habilidades, nuestro desempeño con ellas mejora con la práctica. En el día a día no basta con el conocimiento teórico y académico, sino que necesitamos poner en práctica lo que sabemos, especialmente si se trata de habilidades sociales.

Finalmente, no olvidemos que las mejoras que conseguimos no son más -ni menos- que el resultado de un proceso de aprendizaje. Quizás la genética en este sentido nos diera unos mimbres mejores o peores, pero somos nosotros los que tenemos la misión de desarrollarlos y hacer nuestro propio cesto de habilidades blandas.

Un artículo escrito por David Sanchez

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