Las 7 mejores frases de Tolstoi

Leer las mejores frases de Tolstoi siempre es una buena idea. Sin duda, más allá de visualizar una forma de vida, estamos aprendiendo de uno de los novelistas más importantes de la historia, tanto de su Rusia natal, como a nivel mundial.

La figura de León Tolstoi ha conformado un mito. Hablamos de un anarquista convencido y en muchos atormentado por sus propias ideas y por el realismo al que abrazó. Históricamente venerado en muchos rincones del planeta, fue capaz de introducir un fuerte componente moral y costumbrista en todas sus novelas.

Frases de Tolstoi

Leamos juntos algunas de las mejores frases de Tolstoi que pueden inspirarnos. Recordemos que este escritor ruso, nacido en el siglo XIX, fue autor de grandes obras de la historia, como Ana Karenina o Guerra y Paz, amén de un convencido vegetariano y un gran defensor de métodos alternativos a la violencia para ganar batallas.

Indudablemente, merece la pena hacer un viaje por la gran obra de Leon Tolstoi, pero como entrante o resumen corto, pero justo, podemos quedarnos con sus mejores frases. Realismo ruso en estado puro al servicio de la humanidad de ayer, de hoy y de siempre.

Aprende a ser feliz

“El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer lo que se hace”.

Tal vez Tolstoi no descubre nada nuevo con esta frase: tenemos un grado de influencia sobre lo que sucede fuera de nosotros y, además, este grado queda ampliado por el que tenemos sobre nuestros pensamientos (indirectamente sobre nuestras emociones).

Así, si no podemos trasformar una determinada situación, en muchas ocasiones lo que sí podemos hacer es trasformar el punto de vista. Buscar otros lugares que revelen oportunidades escondidas donde pensábamos que no había terreno fértil.

La importancia de la fe

“No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo”.

Indudablemente, un hombre de fuertes convicciones como Tolstoi guardaba un lugar especial para la fe. Sin embargo, estas convicciones no se limitaban a la fe en un marco religioso, sino que se ampliaban a muchos otros ámbitos donde las creencias juegan un papel importante, ya sea como lastre o motivación.

Tolstoi creía con gran convicción en el anarquismo, en el vegetarianismo y la no violencia. Fue muy firme en sus creencias y tuvo una enorme fe en ellas, y en ellas encontró la fuerza para seguir viviendo durante 82 años, hasta morir en 1910.

La incomprensión

“Debo acostumbrarme a que nunca nadie me comprenderá. Este deber ser el destino común de la gente difícil”.

No es sencillo tener ideas propias y ser firme en ellas. Muchas personas, al sentirse incomprendidas, prefieren dejar de lado sus ideales y ser parte de la sociedad que les rodea. ¿Será mejor eso o mantenerse en la firmeza y vivir con cierta soledad frente a los demás?

El orden de las cosas

“Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si se está muriendo de hambre”.

¿De qué sirve la ideología, la fe, la religión o la patria si no tienes nada que comer? Antes de hablar de filosofía, de literatura y de otros asuntos similares, ¿no sería mejor alimentar bien a todo el mundo? Así al menos lo veía Tolstoi.

Cuestión de prioridades

“No serán nunca las escuelas las que civilizarán a nuestro pueblo. Lo que necesita el pueblo es un sistema económico en que aumente su riqueza, tenga más tiempo libre y, entonces, ya vendrán las escuelas”.

Una frase que entronca fácilmente con al anterior. Para Tolstoi era muy importante la igualdad y el reparto equitativo de la riqueza. Así, si queremos personas cultas y preparadas, primero tenemos que asegurarnos de que tienen sus necesidades básicas cubiertas para que su interés se afane en otros objetivos más allá de cubrirlas.

El matrimonio

“El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde”.

Para Tolstoi, el matrimonio perfecto e ideal es aquel en que ambos miembros reman en la misma dirección. Una vez alguien da un paso brusco o equivoca el rumbo, puede hacer naufragar aquello que con tanto cariño se ha construido.

La grandeza

“No hay grandeza donde faltan la sencillez, la bondad y la verdad”.

Finalizamos con una de las más bellas frases de Tolstoi. Tal vez te suene a manido hoy en día, pero no por ello le faltaba razón al gran literato. La grandeza no se obtiene a base de poder y dinero, sino por medio de la humildad, la generosidad y la sinceridad.

Vía: La Mente es Maravillosa

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