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Amor y relaciones

Suma estos tres componentes y tendrás un amor completo

Algunos autores como los psicólogos Robert Sternberg y Walter Riso han teorizado sobre cuáles son los componentes del amor completo en una relación de pareja, coincidiendo en que estos son tres: atracción física, compromiso y cercanía. 

La aparición de unos u otros de estos componentes tiene relación directa con el tipo de conexión entres las dos personas. Así, el amor varía a nivel físico, mental y emocional. Aunque cada autor nombra los tres componentes de forma distinta, en esencia hacen referencia al mismo concepto. Sternberg nos habla de intimidad, pasión y compromiso; mientras que Walter Riso nos habla de Eros, Ágape y Philia. Profundicemos.

El comienzo del amor

El amor no se puede forzar. Comienza con la atracción entre dos personas, que requiere un componente físico, además de similitud y cercanía o vecindad. Si estamos encaprichados de alguien, y ese alguien por nosotros, la tendencia natural es sentir afecto por esa persona y querer compartir tiempo con ella. Pero para lograrlo, es necesario tener el mismo nivel de entendimiento, ser más parecidos que diferentes. En algunos aspectos importantes, esto se da algunas veces, pero otras no.

Cuanto mayor sea la conexión con la otra persona a distintos niveles, existirá un mayor número de posibilidades de que la relación perdure. En el mejor de los casos, esto permite a ambos miembros de la pareja crecer mutuamente construyendo un amor completo, sano y gratificante que se suele dar a tres niveles: físico, emocional e intelectual.

A continuación veremos cómo explican estas dos teorías el concepto del amor y sus componentes.

Triángulo del amor de Sternberg

Según la teoría triangular del amor del psicólogo Robert Sternberg, esta emoción es viva y cambiante. Podemos encontrarla en distintas formas o fases que pueden ser explicadas como diferentes combinaciones de tres elementos: intimidad, pasión y compromiso.

Independientemente del grado en el que aparezca cada componente, los tres son necesarios para hablar de amor completo. Sin embargo, existen otros tipos de relaciones en las que solo se dan algunos o incluso, solo uno de ellos.

Además, para Sternberg, puede ser más difícil mantener un amor completo que alcanzarlo. Para lograrlo, enfatiza la importancia de traducir los componentes del amor en acciones.

1. Intimidad

La intimidad implica el deseo de dar, recibir, compartir… Incluye todos aquellos sentimientos que promueven el acercamiento entre personas, que las llevan a querer pasar tiempo juntas y a revelar cosas personales o privadas.

En general, se relaciona con todos aquellos sentimientos que promueven la creación de un vínculo. Eso que hace que confiemos en la otra persona, permitiéndonos abrirnos y ser nosotros mismos. 

El origen de la intimidad se da cuando comenzamos a mostrarnos tal cual somos. Esto depende tanto de la confianza en la otra persona como de la aceptación que nos muestre. En general, la intimidad nos lleva a un sentimiento de felicidad y al deseo de fomentar el bienestar de la otra persona.

2. Pasión

La pasión es el deseo intenso de estar con la otra persona constantemente. Se traduce en un gran deseo sexual y romántico acompañado de excitación psicológica. La pasión es la “chispa de la relación”, es sentir atracción física y deseo hacia la otra persona. Sin la pasión, realmente no se puede hablar de una relación romántica en la mayoría de los casos: se trataría más bien de una amistad.

La pasión puede estar relacionada con la intimidad, pero esto no siempre es así. Por sí sola resulta excitante pero no es suficiente para construir una relación duradera de amor completo. Sin embargo, tanto la pasión como la intimidad sexual son clave en las relaciones de pareja.

3. Compromiso

El compromiso implica la decisión de amar a otra persona y mantener esa promesa. En general, tiene que ver con un enfoque a largo plazo. En la práctica, esto lleva a compartir planes de vida y a formar una familia. Es decir, a construir un proyecto vital en conjunto.

El compromiso se refleja a través de la fidelidad, la lealtad y la responsabilidad. Es el componente estabilizador de las relaciones sentimentales de amor completo. Puede disminuir o incluso desaparecer cuando la pasión inicial se desvanece, mantenerse o aumentar con la intimidad.

Los tres componentes del amor completo de Walter Riso

Según Walter Riso una pareja que disfruta de un amor completo, gratificante y placenterorequiere de la unión de tres factores: deseo (Eros), ternura (Ágape) y amistad (Philia). Cada uno de estos componentes es una parte importante de lo que conocemos como amor verdadero, y juega un papel esencial en la aparición de la atracción física y en su desarrollo posterior en afinidad.

1. Eros

Eros es el sentimiento de atracción por el otro, el deseo sexual, posesión, enamoramiento, amor pasional. Lo más importante en este elemento es el YO que anhela, que codicia, que exige, que desea. La otra persona, el TÚ, no alcanza a ser sujeto. Es la faceta más egoísta del amor que se traduce en “te quiero poseer”, “te quiero para mí”.

El componente Eros es conflictivo y dual por naturaleza: nos eleva al cielo y nos baja al infierno en un instante. Es el amor que duele, el que se relaciona con la locura y la incapacidad de controlarse. Pero no podemos prescindir de él, ya que el deseo es la energía vital de cualquier relación.

El Eros también es el responsable de que idealicemos al ser amado, de que pasemos por alto los errores, y de que seamos capaces de adorar por completo a otra persona.

2. Philia

En la Philia trasciende el YO para integrar al otro como sujeto. Se produce una unión entre el YO y el TÚ, aunque no es completa. Entendemos la Philia como amistad, y la amistad como una forma de amarse a uno mismo a través del amor y la admiración de los amigos. La emoción central es la alegría de compartir, la reciprocidad, pasarlo bien con la otra persona y estar tranquilos.

Se trata de tener proyectos en común con la persona a la que se ama, de convertirse  en amigos de travesuras, de juegos y de humor. Sentir alegría de que el otro exista, al igual que nos pasa con los amigos.

La lealtad es el principal valor de la Philia. No se trata de pensar exactamente igual que la otra persona: la idea es que las diferencias pueden llegar a fortalecer la relación. Juntos sumamos, juntos somos más, aprovechando al máximo las fortalezas y habilidades de cada uno.

3. Ágape

Ágape es el amor desinteresado, la ternura, la delicadeza, la no violencia. No se trata del YO erótico que arrasa con todo, ni el YO y TÚ del amor amistoso, sino el amor de entrega, sin egoísmo. Es cuidar del otro, que su dolor nos duela, buscar el bien del ser amado.

Ágape es el componente que hace que el amor sea desinteresado. Sin él, una relación a largo plazo no funciona, ya que es imprescindible pensar en la otra persona. La insensibilidad y el egoísmo excesivo, tarde o temprano, generan desamor.

Amor completo

Como hemos visto, conseguir el amor completo requiere de un equilibrio justo entre estos tres elementos. Sin embargo, conseguir este tipo de vínculo no es garantía de una buena relación. Por el contrario, Sternberg defendía que la clave de la felicidad en el amor es que ambos miembros de la pareja sientan lo mismo.

La formula adecuada para tener una buena relación es algo que cada pareja debe diseñar, combinando las dosis adecuadas de cada componente dependiendo de cada momento y situación.

En todo caso, para sentir amor completo siempre será necesario conectar con el ser amado a nivel físico, mental y emocional. Esto se consigue teniendo atracción física, sintiendo que el otro es una persona con la que podemos contar cuando la necesitamos, compartiendo valores y proyectos con ella, y comprometiéndonos a que la relación funcione.

Un artículo escrito por Cristina Calle Guisado

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