El internauta no es ese “tacaño” que muchos proveedores de contenido (de pago) se imaginan

Durante años los medios digitales crecieron casi exclusivamente a costa de los medios de analógicos (a los que se propusieron matar de irrelevancia). Esta tendencia se ha amortiguado, no obstante, ligeramente en el transcurso de los últimos años y los medios tradicionales está protagonizado un resurgir (leve, pero resurgir al fin y al cabo). Así lo concluye al menos un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por la consultora Deloitte, que pone además otro dato positivo sobre la mesa: la disposición del internauta a pagar por contenidos en la red de redes ha pegado notablemente el estirón.

“El usuario está crecientemente dispuesto a pagar por tener acceso a ofertas digitales. Los contenidos digitales se parapetan cada vez más a menudo tras los “paywalls” y los consumidores están cada vez más prestos a pagar para acceder a tales contenidos. La cultura de la gratuidad en la red está retrocediendo poco a poco”, explica Klaus Böhm, director del área de Media & Entertainment de Deloitte. En este sentido, “las empresas de medios pueden y deben apostar por la monetización de sus contenidos digitales”, recalca.

Particularmente acusada es la disposición del internauta a rascarse el bolsillo con tal de acceder a contenidos digitales en los diarios y en las revistas. En un plazo de apenas dos años la proporción de lectores provistos de suscripciones de pago a la hora de acceder a diarios se ha incrementado en un 35%. Y la compra de artículos individuales ha pegado una zancada aún mayor, cifrada en este caso en un 50%.

En la creciente predisposición del internauta a pagar por los contenidos online influye de manera determinante el consumo de medios a través de los dispositivos móviles, donde en particularmente popular el visionado de vídeo.

El informe de Deloitte de cuenta, por otra parte, de la resurrección de los medios analógicos en plena era digital. Buen ejemplo de esa resurrección es el mercado de los libros impresos, cuya popularidad se ha incrementado en prácticamente todos los grupos de edad.

También los dispositivos analógicos de reproducción de música como los viejos tocadiscos están siendo protagonistas de un fenomenal “revival” y dando lugar a un mercado nicho extraordinariamente vigoroso.

En cuanto a los periódicos y las revistas, Deloitte sugiere en su informe que su particular travesía por el desierto está próxima a concluir, puesto que los consumidores dispuestos a decir adiós definitivamente al papel de toda la vida ya han soltado amarras hace tiempo. Y queda todavía una base de usuarios fieles que son extraordinariamente reluctantes a renunciar a la experiencia háptica que les procuran los medios impresos.

Aun así, los medios tradicionales no deberían dormirse en absoluto en los laureles. La televisión está sumida, sin ir más lejos, en un profundísimo cambio que está alejando de su otrora cálida regazo a los consumidores más jóvenes (que beben los vientos por YouTube, Netflix y otras plataformas de vídeo bajo demanda). También la radio se enfrenta a la pérdida de oyentes entre los más jóvenes.

Vía: Marketing Directo

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