Estos son los tipos de blockchain que existen… y así puedes usar cada uno de ellos

Aunque hablemos de blockchain como una tecnología con entidad propia, lo cierto es que existen diferentes modalidades de despliegue o entrega de las cadenas de bloques, con distintas capacidades, enfoques y resultados. ¿Quieres conocer cuáles son?

Parecen ya lejanos esos tiempos en que blockchain se asociaba sí o sí a la controvertida criptomoneda Bitcoin. Desde hace varios años, se han sucedido los casos de uso y nuevas aplicaciones de estas cadenas de bloques en toda clase de industrias, desde la trazabilidad de alimentos hasta la gestión logística, la transparencia documental o las transacciones financieras. Hasta tal punto que se estima que esta tecnología moverá nada menos que 9.200 millones de dólares en blockchain para 2021.

Pese a que todo este fenómeno aún se encuentra en una fase muy incipiente de su desarrollo (como demuestra el hecho de que sólo un 8% de los proyectos puestos en marcha en 2017 sigue activo), nadie duda de su enorme potencial en un futuro no demasiado lejanoIncluso a pesar de que existe un enorme desconocimiento sobre el blockchain en sí y, lo que nos ocupa en este artículo, sobre los tipos de blockchain que existen y sus diferencias.

Y es que, aunque hablemos de blockchain como una tecnología con entidad propia, lo cierto es que existen diferentes modalidades de despliegue o entrega de las cadenas de bloques, con distintas capacidades, enfoques y resultados. ¿Quieres conocer cuáles son? Ahí van:

Blockchain pública

Esta es la opción en la que todos pensamos al hablar de blockchain: una cadena de bloques distribuida con una gran multitud de validadores a lo largo del mundo, resistente a la censura y la manipulación. En los modelos públicos, el consenso está distribuido por defecto y no existe un único punto de fallo, ya que todo el proceso está distribuido en todos los niveles de la cadena.

La capacidad de almacenamiento que se requiere, por cada equipo, también es mínima al contar con muchos agentes que comparten la información. Por poner una analogía sencilla de comprender, sería un modelo parecido al de Internet, en el que un solo agente no tiene control sobre todo lo que se produce ya que cada una de las personas y empresas que participan de la Red tienen poder sobre sí mismos y sus propias páginas web.

Blockchain privada

Pero al igual que sucede en otros segmentos de actividad TIC, como el cloud computing, también existe una alternativa privada. En el caso del blockchain, estaríamos hablando de una cadena de bloques con un único validador que, por supuesto, estaría sometida a la censura y la manipulación que éste quisiera ejercer.

No existiría, por tanto, consenso distribuido y sí la posibilidad de que un único punto de la cadena pudiera comprometer todo el sistema y la información que contiene. Por último, sería el dueño de este blockchain privado el que decidiría si hacer pública su existencia, abrirlo al uso de terceros o cómo gestionar y almacenar sus datos. Dicho de otro modo: más similar a una intranet o una red corporativa que al Internet que todos conocemos.

Blockchain híbrida

Entre medias de los dos modelos de entrega anteriores nos encontraríamos con una propuesta híbrida, que combina lo mejor del blockchain privado y del público. En esta suerte de alternativa sí habría varios validadores de la información, pero sin llegar a los números del modelo público y con la posibilidad de ser elegidos o restringidos por una persona o grupo de personas.

Por tanto, el consenso distribuido y la resistencia a la censura es relativa y dependerá mucho del grado de parecido que guarde el despliegue concreto con sus hermanos privados o públicos. La parte buena es que no existiría un único punto de error y que la cadena de bloques tendría que ser pública por defecto, al menos para los participantes de la misma.

Bases de datos

Esas son las tres propuestas principales a la hora de desplegar una cadena de bloques, pero no podíamos dejar pasar por alto las características de la tecnología a la que vienen a sustituir: las bases de datos clásicas.

Estaríamos hablando de un sistema con un único validador, sin consenso distribuido y sometido a los intereses y configuración de su dueño. La base de datos al uso constituye a su vez un único punto de fallo, no puede ser pública por definición y requiere enormes cantidades de almacenamiento centralizado para que funcione.

Escrito por Alberto Iglesias Fraga

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