Loading...
Emprendedores

No envolvamos sus sueños con mentiras

Imagina por un momento que te has comprado un coche y esperas con impaciencia e ilusión el día en que te lo entreguen. En la foto del modelo elegido tiene un interior de ensueño con una pantalla digital.

Ahora imagina que llega el día, recoges el coche y… ¡Sorpresa!¡La pantalla digital no está! Incrédulo, preguntas al vendedor qué ocurre con aquella flamante pantalla de la foto y te contesta que efectivamente, eso es sólo una foto y si le das la vuelta al catálogo, en una letra casi imperceptible, indican que no está incluida. ¿Qué harías? ¿Cuál sería tu sensación?

Esto es exactamente lo que les ocurre a muchos niños cuando reciben juguetes. Es lo que le ocurrió hace unas semanas a mi hija de cuatro años. Abrió un regalo de cumpleaños que en la caja tenía la foto de cuatro muñecas y evidentemente dentro solamente había una.

En el sector nos enorgullecemos de hacer una publicidad responsable y de calidad, de proteger al público infantil. Tenemos organismos que velan por ello pero solamente en televisión. Creo que tenemos mucho trabajo por hacer en otros medios.

Llevamos años viendo cómo los niños consumen cada vez más minutos de medios digitales y sin embargo, en campañas online prácticamente todo vale. Podemos emitir spots con efectos especiales, utilizar imperativos, comunicar con famosos o hacer campañas de películas de terror sin restricciones horarias para evitar que los niños las vean. Alguien me dijo una vez, que controlar la comunicación infantil en internet era como “intentar poner puertas al campo” y yo digo que si no lo intentamos, jamás lo conseguiremos.

Mi hija ahora me pregunta, cuando ve juguetes, si dentro de la caja están los muñecos. Un día me gustaría decirle que sí, que las cosas son tal y como las ve, en los anuncios, en las cajas y no tenerle que decir que miraré (porque ella no sabe) cuántas figuras incluye.

No envolvamos sus sueños con mentiras, se trata de hacer una publicidad responsable, sin letra pequeña.

Un artículo escrito por Elena Castro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *