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Cómo perder buenos candidatos en 10 simples pasos

A continuación listaré diez (10) pasos que debes seguir, al pie de la letra, para perder a los mejores candidatos que existen en el mercado durante un proceso inicial de selección, estos pasos aplican para cualquier persona que seleccione personal en cualquier tipo de compañía. Por favor, si encuentras algún otro paso que desees sumarle a la lista, hazlo para ti, no compartas tu hallazgo con nadie más, no todos deben ir por ahí perdiendo candidatos copiando tu estilo. Muy bien, estos son:

Paso 1: Al recibir varios resúmenes curriculares sepáralos por el buen parecido de los candidatos en las fotos. Sí, eso de usar fotos en el currículo vitae no es común en varios países del primer mundo, pues ellos entienden que no se trata de un concurso de belleza, pero ese no es tu caso, de hecho elegir personas por lo atractivas que aparecen en las fotos que poseen en su CV debe ser un requisito indispensable en tu búsqueda, si no se ve bien, o no puso una foto en su hoja de vida, lo más probable es que tampoco sea un buen trabajador, así que deséchalo. Míralo de este modo, si LinkedIn pide que pongas una foto en tu perfil, ¿por qué no vas a pedirla tú en el resumen curricular? Para facilitar el cumplimiento de este paso he inventado la siguiente regla: Si es mujer debe ser toda una Venus, si es hombre debe ser un Adonis.

Paso 2: El resumen curricular u hoja de vida debe estar redactado como a ti te gusta o de manera que se te haga más fácil leerlo. ¿Quién se cree ese candidato? ¿Cómo pretende retar tus paradigmas de cómo debe ser redactado y presentado un resumen curricular? Una vez que los has separado por apariencia elige sólo aquellas hojas de vida que están redactadas a tu gusto, ¡esas son las que valen la pena! Desecha de inmediato cualquier otra que no cumpla con esos requisitos, si ellos querían que tú los tomaras en cuenta tenían que haber redactado su CV tal y como a ti te gusta, o al menos, como te enseñaron que debía ser. Qué ignorantes.

Paso 3: Si no estudió en la universidad más cara del país no sirve. ¿Vas a perder el tiempo llamando a una persona que no estudió en la mejor universidad del país? ¡No! ¡Ni se te ocurra! Los mejores candidatos son aquellos cuyos padres le pagaron sus estudios en las mejores escuelas e instituciones nacionales e internacionales, por lo que debes descartar de inmediato a esa gente humilde que hizo hasta lo imposible por alcanzar su sueño de ser un profesional, evidentemente es gente conformista, pues, en lugar de hacerlo en la mejor universidad se conformó con la que podía pagar o con una pública, y esa no es la gente que le conviene a ninguna empresa. No es lo mismo leer a Peter Drucker o a Phillip Kotler sentado en la cómoda silla de una universidad de primera que leerlo y estudiarlo en una plaza frente a cualquier otra institución.

Paso 4: Si es extranjero ni lo mires, deséchalo de inmediato. Los extranjeros no tienen derecho a trabajar en tu territorio, ¡que lo hagan es su país! Sólo contrata personal nacional, independientemente que estés trabajando para una empresa transnacional cuyo capital y líderes son extranjeros, a ellos se les perdona porque son los que ponen la plata y abren las fuentes de empleo, pero, ¡por Dios! ¿Cómo osa un extranjero buscar trabajo en tú compañía? ¡Qué absurdo! …a ver, que Estados Unidos de América, por ejemplo, haya alcanzado la cúspide de la tecnología y las ciencias en el siglo XX gracias a la mano de obra y a la genialidad de extranjeros no significa que lo mismo vaya a pasar en tu empresa.

Paso 5: Si el puesto requiere de una competencia y la persona dice que la tiene pero no posee un papel que la certifique, ¡Descártala! Todas las competencias que exija un cago deben estar certificadas, y por las más altas entidades y estándares, ni más ni menos, eso sí, por ejemplo y para ahorrarte trabajo, si un papel dice que el candidato habla inglés es más que suficiente, no tienes que comprobarlo. Es muy simple, es tu deber asegurar que la persona que entra posea un documento que diga que está 100% certificada, eso de autoaprendizaje y ser autodidacta es un vil engaño, sólo porque figuras como Leonardo Da Vinci, Nikola Tesla y Thomas Alva Edison lo hayan hecho no garantiza que, en pleno siglo XXI y con el auge de tanta tecnología, hayan personas que posean tal capacidad, eso sería una quimera.

Paso 6: Revisa su condición y lugar en la sociedad El razonamiento es claro: si no vive en las mejores zonas de la ciudad debe ser una mala persona, de lo contrario viviría en condiciones cómodas y de significativo estatus. No te arriesgarías a mezclar culturas y posiciones sociales en tu empresa, que Microsoft, Google, Yahoo! y Facebook hayan tenido éxito haciéndolo, no significa que en tu empresa eso tenga sentido, así que simplemente desecha a cualquiera que no posea un buen nivel social, sencillamente no merece ni que lo veas.

Paso 7: Cree al 100% lo que te digan cuando llames a confirmar las referencias laborales. Si llamas a una empresa y te dan malas referencias no tienes por qué dudar ni un segundo de ello, todas las personas a las que contactas son 100% sinceras y profesionales y te dirán la verdad con la mano izquierda posada sobre la Biblia y bajo estricto juramento y más aún cuando se trata de referencias laborales. Además, sin ir muy lejos, si una persona cometió un error en alguna empresa, por más pequeño que haya sido, debe ser castigada y vetada de por vida y jamás se le debería dar trabajo otra vez, no seas tú quien rompa esta regla de oro, que lo haga otro.

Paso 8: ¿No tiene experiencia? ¡Exécralo! Todos los puestos requieren experiencia por parte del aspirante, por mínima que sea, si la persona no tiene tal experiencia no puede pretender ocupar el cargo, ¿quién le manda a no tenerla?, si realmente le importara el cargo al que se postula se habría preocupado por acumular experiencias con anticipación, independientemente que nadie le haya dado la oportunidad, a ver ¿dónde está la iniciativa propia? ¡Gracias a Dios tú naciste con toda la experiencia que necesitas para este y cualquier otro cargo! Es más, piénsalo, si nadie le ha dado la oportunidad de adquirir experiencia ¿por qué habrías de ser tú quien se la dé? ¡Que la busque en otro lado!

Paso 9: Si tiene más de 35 años, ¡está muy viejo para cualquier cargo! Sí, así es, ¿quién, en su sano juicio, va a buscar trabajo después de los 35 años?, ¡por Dios! ¡Es una locura! ¡Prácticamente es un anciano! Si posee o supera esa edad no lo contrates, parte de esta premisa: tú siempre vas a estar por debajo de 35 años y jamás te verás en la necesidad de buscar trabajo, como tú deben haber más, sólo es cuestión de encontrarlos. Pero eso no se queda ahí, hay cosas peores: Si es mujer, tiene 30, es casada y no tiene hijos ¡ni la mires! Si la contratas en cualquier momento saldrá embarazada y eso es el octavo pecado capital, así que no peques. Para que no conviertas a tu empresa en un geriátrico, quédate únicamente con las hojas de vida de esas personas que, como tú, jamás llegarán a los 35 años, ¡enfócate en ellas!

Paso 10: Si no lo conoces o no está recomendado por alguien conocido o relacionado, desecha esa hoja de vida. Si el resumen curricular que tienes en tus manos, que te llegó por correo, o que estás viendo en línea no pertenece a un amigo, conocido o referido, debe ser de una persona que no sirve para el puesto. Todo el mundo sabe que los mejores candidatos provienen de nuestro círculo social, de la gente que estudió con nosotros, de nuestros amigos de tragos, aventuras, rumbas y fiestas, o de los amigos que ellos han ido conociendo a lo largo de sus vidas, ¿cómo vas a contratar a un desconocido? ¡Sacrilegio! Sólo Dios sabe qué tipo de persona será, por lo que es más seguro que elijas solo a gente referida o conocida ¡esa es la que cuenta!

¡Excelente! ¡Congratulations! Si has seguido estos diez (10) pasos, al momento de seleccionar personal, puedo certificarlo de inmediato: ¡Has perdido a buenos candidatos!

Ahora bien, es importante que tengas presente que: 

 

    • Los profesionales de selección de personal sabemos que jamás debemos seguir esos 10 pasos, pues, de hacerlo, desvirtuaríamos el proceso de selección y no actuaríamos con la ética que él merece.

 

    • Los profesionales de selección de personal sabemos que sólo hay cuatro (4) razones por las cuales debemos contratar a un candidato: su actitud, sus destrezas, sus conocimientos y su capacidad de agregar valor. Cualquier otra cosa es irrelevante.

 

    • Los profesionales de selección de personal sabemos que las personas tienen un valor que las hace únicas, éste no se ve afectado por su edad, sexo, nacionalidad, casa de estudios, ni condición social y, como profesionales, estamos llamados a educar a los clientes, jefes, empresas o instituciones que, por alguna razón, limitan a los candidatos a esos absurdos filtros que, en realidad, impiden tener acceso a excelentes perfiles y por ende a grandes profesionales.

 

    • Los profesionales de selección de personal sabemos que nuestras decisiones afectan vidas, rechazar a un candidato por razones tan subjetivas e inverosímiles como las que se han descrito en los diez (10) pasos que se han listado, no puede ser una acción plausible.

 

Si el contenido de estos diez (10) pasos te ha hecho reflexionar y crees que vale la pena que otras personas lo lean, por favor, compártelo.

Un artículo escrito por Felix Socorro

Cómo evitar los pensamientos negativos en el ámbito laboral

Preocuparnos en exceso no es bueno, pero en ocasiones, no somos capaces de dejar de hacerlo y le damos vueltas una y otra vez a los mismos temas. En el ámbito laboral no hay algo que más desgaste que alimentar ese tipo de pensamientos.

La ansiedad, el nerviosismo e incluso, miedo no son buenos compañeros de viaje en el trabajo. Tratar de olvidarse del «Y si…» es lo ideal para resultar productivos y sentirnos al cien por cien en la empresa. Todos nos equivocamos, asumir que la perfección no existe hará que aceptemos mejor nuestros fallos.

Tratar de vivir el presente

Hacer todo lo posible para centrarnos en el aquí y ahora es fundamental. Pensemos que aquello que nos preocupa y a continuación en lo peor que podría pasar.Por ejemplo, si tenemos miedo a perder el trabajo, recreemos en la mente esta posibilidad como si fuera real y tratemos de asumirlo.

Este ejercicio tan sencillo nos dará tranquilidad y nos ayudará a no pensar en ello con tanta frecuencia, sobre todo si no tenemos ningún indicio.

Preocuparse es como sentarse en una mecedora, te entretiene, pero no te lleva a ningún sitio. Gleen Turner, deportista neozelandés.

Frenar la tendencia a la negatividad

Si tenemos pensamientos irracionales, es decir, completamente alejados de la realidad, trataremos de cuestionarlos, de hacernos este tipo de preguntas:

  • ¿Qué posibilidades hay de que mis temores sean reales?
  • ¿Soy objetivo a la hora de valorarlos?
  • ¿Realmente creo que esto pasará en el futuro?

Situaciones por las que no vale la pena agobiarse

  • Pasado: Ya no hay marcha atrás, por lo que no tiene sentido pensar en ellos una y otra vez. Lo único que podemos hacer es aprender del error para no volver a repetirlo.
  • Problemas sin solución:Si no hay manera de arreglarlos ¿por qué preocuparnos por ellos? Si lo hacemos, nos desgastaremos inútilmente.
  • Cosas que no están en nuestras manos: Si la solución no depende de nosotros, es inútil agobiarse por ello. Dejemos que sean las personas que sí pueden hacerlo las que lo solucionen.

Un artículo escrito por Joana Sanchez

¿Sabes cómo dar malas noticias a tus empleados?

La forma en que comunicas las malas noticias afecta en gran medida si los empleados las aceptarán adecuadamente.

Tienes que ser directo y evitar mensajes mixtos. Cuida tu lenguaje corporal para asegurarte de que tus señales no verbales no implican algo diferente de lo que está diciendo.

Incluso si las noticias presentan un retroceso obvio para todos, debes transmitir con confianza la información y no dejar espacio para la interpretación, lo que significa que no hay señales confusas como desplomarse sobre los hombros, evitar el contacto visual o inquietarse.

Es útil ensayar lo que vas a decir con un amigo que puede darte retroalimentación sobre tu forma de transmitir el mensaje. Y aunque quieras ser considerado y afectuoso, esto hace que sea más difícil para las personas digerir la información. En cambio, concéntrarse en la decisión y explicar claramente por qué está sucediendo es la mejor opción que se puede contemplar.

Vía: Pymes y Autónomos

¿Eres administrador único de una sociedad? Cuidado, tienes más responsabilidad de la que quizá piensas

La Ley establece que todas las sociedades mercantiles, ya sean sociedades unipersonales, anónimas o de responsabilidad limitada, deben contar con un órgano de gestión, personalizado en la figura del administrador único, administradores mancomunados o solidarios o un consejo de administración.

En el caso de una pequeña empresa, es habitual que esta figura la asuma una sola persona como administrador único. En algunos casos, se trata de una figura puramente simbólica, que en teoría no desea asumir ningún tipo de responsabilidad sobre la gestión de una sociedad; tal es el caso de familiares o amigos de los socios que aceptan el cargo a cambio de un pequeño salario, con la promesa de que ellos no tendrán que hacer nada en el día a día de la sociedad más allá de firmar ciertos trámites administrativos y aprobar las decisiones tomadas por los socios.

Sin embargo, ser administrador de una sociedad conlleva una serie de responsabilidades que, en algunos casos, pueden tener consecuencias penales. Así que, si estás en esta situación, debes saber cómo te afecta firmar cualquier documento en diversos ámbitos legales.

Ámbito laboral

En el caso de que haya algún tipo incumplimiento de la normativa, por ejemplo, un impago de las cotizaciones socialesla Tesorería General de la Seguridad Social va directamente contra el administrador o administradores de la sociedad. Esta conducta se considera una infracción muy grave que puede ser considerada como delito penal, y no meramente administrativo.

Ámbito tributario

Al igual que ocurre con los incumplimientos de la normativa en materia de Seguridad Social, la Agencia Tributaria también podría exigir el pago de las deudas al administrador, por ser responsables subsidiarios de la sociedad, de acuerdo con el artículo 43 de la Ley 58/2003.

Ámbito mercantil

De acuerdo con el artículo 236 de la Ley de Sociedades de Capital:

Los administradores responderán frente a la sociedad, frente a los socios y frente a los acreedores sociales del daño que causen por actos u omisiones contrarios a la Ley o a los estatutos, o bien por los realizados incumpliendo los deberes inherentes al desempeño del cargo, siempre y cuando haya intervenido dolo o culpa.

Ámbito penal

Un administrador puede ser sancionado por delitos como falsear cuentas, estafas, delito fiscal o laboral, alzamiento de bienes, etc.

Así que, si estás en esta situación, y has aceptado el cargo sin saber exactamente qué consecuencias puede tener este cargo, lo mejor es que consultes con un experto para evitar tener que perder parte de tu patrimonio en caso de que concurra alguno de estos supuestos.

Un artículo escrito por Diego Lorenzana