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Emprendedores

10 síntomas de que está infectado con el virus (mortífero) del pésimo liderazgo

Ser un líder eficaz es un trabajo complejísimo que sólo unos pocos privilegiados consiguen ejecutar a la perfección.

En lo escasamente habilidosas que se muestran algunas personas en el arte del liderazgo influyen varios factores y muchos de ellos tienen que ver con malos hábitos que afortunadamente, con un poco de práctica, pueden dejarse atrás.

Puede que no se considere a sí mismo un mal líder, pero si manifiesta los síntomas que disecciona a continuación LinkedIn Pulse, debería ponerse (por su propio bien) en alerta:

1. No mima a las personas a su cargo
Para un mal líder sus subordinados son meras piezas en un engranaje y por eso merecen ser tratados a patadas cuando no funcionan (o aparentemente no lo hacen). Sin embargo, los millennials y los centennials (que llevarán la voz cantante en el futuro dentro de las empresas) exigen a los líderes que se involucren activamente en su propio bienestar.

2. Tiene hobbies que consumen demasiado tiempo
Tener hobbies es saludable y hasta necesario, pero practicarlos en horario laboral no es definitivamente un buen ejemplo para los trabajadores, que buscan en sus superiores modelos a seguir.

3. Tiene el convencimiento de que la cultura empresarial importa en realidad poco o nada
La cultura empresarial lo es todo para los equipos de trabajo, y si bien todos y cada uno de sus miembros deben contribuir a su desarrollo, es responsabilidad del líder crear esa cultura. Le corresponde a él plantar la simiente de esa cultura.

4. Trata de manera diferente a hombres y a mujeres en el trabajo
No es ningún secreto que las mujeres están infrarrepresentadas en los estamentos directivos de la mayor parte de las empresas. Detrás de la escasa representación de las féminas en altos cargos están prejuicios absurdos y desfasados que todo buen líder debería desechar de manera fulminante si quiere cumplir efectivamente su cometido.

5. Se define a sí mismo por el dinero que gana
Nadie sigue a un líder en función del dinero que hay en su cuenta corriente sino en función de si le hace o no la vida fácil y si contribuye o no a su realización personal y profesional.

6. Le cuesta delegar
Los líderes que no delegan incurren habitualmente en el micromanaging y se empeñan en estar permanentemente adosados al cogote de sus subordinados (que acaban lógicamente desmotivándose).

7. No se preocupa de medir (y celebrar) los pequeños éxitos
Un buen líder debe motivar a las personas a su cargo y una excelente manera de conseguirlo es aplaudir su colaboración en la consecución de pequeñas metas.

8. No solicita jamás el “feedback” de su equipo
Muchos líderes asumen (quizás equívocamente) que están haciendo un magnífico trabajo y son incapaces de bajarse del pedestal para pedir, con toda la humildad del mundo, su opinión a las personas a su cargo.

9. No tiene un mentor
El mundo de los negocios es muy duro, pero se hace definitivamente algo más llevadero con los sabios consejos de un mentor a nuestra vera.

10. Su empresa no invierte en su desarrollo como líder
Para un líder es absolutamente vital estar siempre aprendiendo y las empresas deben procurarle oportunidades para desarrollar adecuadamente sus habilidades de liderazgo, que de lo contrario corren el peligro de estancarse.

Vía: Marketing Directo

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