Archivo por meses: mayo 2018

Antes de lanzar una crítica, replantéatelo

Es tentador pensar que cuando se tiene más poder, será más fácil poder juzgar y hacer críticas.

Sin embargo, este sentimiento nunca desaparece, incluso, las personas poderosas aún lo piensan dos veces antes de hablar.

Cuando consideres que puedes hablar sobre la verdad, considera si tienes una comprensión realista de las consecuencias que se pueden producir.

Evalua cuánto crees en lo que tienes que decir con lo que podría suceder si lo dices, y decide si tienes la energía y la capacidad de recuperación necesarias para hacerlo.

Es posible que tengas un temor exagerado a las consecuencias y, por lo tanto, prefieras la seguridad a corto plazo de mantenerse en silencio. Sin embargo, hay que ser realista acerca de tus miedos.

Considera cómo han sido tratados los que han opinado previamente. Y no te olvides de reflexionar sobre el argumento, ¿cuáles son las consecuencias a largo plazo para tí y para los demás de permanecer en silencio?.

Vía: Pymes y Autónomos

Profundizando sobre el concepto de «mente extendida»

A raíz de mi anterior post, «Usar listas es distinto de usar GTD®», se originó un interesante debate en el blog que me hizo darme cuenta de que probablemente no había conseguido expresar con claridad, o al menos no en su totalidad, las ideas y conceptos que quería transmitir en dicho post.

Como considero que la comprensión del concepto «mente extendida» es imprescindible para entender, y por tanto poder aplicar con éxito, la metodología GTD®, me ha parecido adecuado profundizar un poco más sobre él. También he editado un par de párrafos en el post mencionado para evitar errores de interpretación.

Me parece también importante destacar las profundas diferencias existentes entre las prácticas concretas que proponen las metodologías más avanzadas y avaladas por la neurociencia, como GTD® y OPTIMA3®, y los consejos bienintencionados, pero carentes de fundamento científico, que plantean los antiguos métodos de «gestión del tiempo» y que siguen defendiendo a día de hoy algunos supuestos «métodos innovadores» de productividad personal.

Por resumir rápidamente el contenido del post anterior, en él hablábamos de lo siguiente:

  • Listas tipo «lista de la compra»: son listas destinadas a ser completadas en su totalidad, al margen de que luego eso sea o no posible. La mayoría de listas de tareas, «to-do lists» y listas en general que plantean los métodos de organización tradicionales son listas de este tipo.
    Su utilidad principal es hacerlo todo sin que se olvide nada.
  • Listas tipo «menú»: son listas destinadas a ofrecer una perspectiva completa de opciones disponibles con el fin de facilitar el proceso de elección. La mayoría de «listas» que usamos a diario son de este tipo: menú de cualquier programa informático, páginas web, cartas de restaurante…
    Su utilidad principal es ofrecer un inventario completo de opciones para ayudar a elegir mejor.
  • «Mente extendida»: Es un inventario completo, actualizado y accionable de opciones previamente definidas y decididas que optimiza el proceso de elegir con confianza qué hacer y qué no hacer en cada momento, en función de las circunstancias y posibilidades reales, y asumiendo que siempre quedan cosas sin hacer.

Como explicaba en el post anterior, la mayoría de las personas utiliza una o más listas del tipo «lista de la compra», es decir, listas que contienen «decisiones» relacionadas con «acciones». Estas «decisiones» pueden ser «compromisos», «intenciones» o, incluso «posibilidades».

Comentaba Jeroen «Cuanto más reflexiono sobre este tema, más claro tengo que la lista de acciones es como una lista de compra». Desconozco qué método o trucos usa Jeroen a día de hoy para organizarse, pero su comentario parece dejar claro que no utiliza una «mente extendida», ya que habla de «lista de acciones», dando a entender que es una única lista.

Cuando en efectividad personal – inicialmente en GTD® y posteriormente también en OPTIMA3® – hablamos de «mente extendida», no nos referimos a una o más listas aisladas, sino de un conjunto estructurado de listas diversas con contenidos específicos, distintos y complementarios que integran un todo con un significado único.

Dicho de otro modo, una «mente extendida» es una «meta-lista» global, es decir, una «lista de listas» que representa la externalización de la totalidad de nuestros recordatorios, independientemente de la naturaleza de los mismos.

En la «mente extendida» que proponen utilizar GTD® y OPTIMA3®, algunas de las listas que la componen son listas tipo «lista de la compra» y otras son listas tipo «menú».

Por ejemplo, el Calendario en GTD® es una lista tipo «lista de la compra», ya que contiene una lista de recordatorios de todas las acciones que tienes que hacer en un día determinado o en un día y hora determinados.

Algo parecido ocurre con las Agendas de GTD®, que contienen los recordatorios de siguientes acciones que tenemos que llevar a cabo la próxima vez que hablemos o nos reunamos con una persona determinada.

Sin embargo, una lista (o contexto) @Teléfono es una lista tipo «menú», ya que no está pensada para que todas las siguiente acciones que contiene se hagan de una única vez, sino para ayudar a elegir mejor qué llamada hacer en cada momento, teniendo presente todas las llamadas que hemos decidido hacer o tenemos intención de hacer.

Por citar un último ejemplo, una lista Algún día / Tal vez es también una lista tipo «menú».

Lo más interesante, sin embargo, es que una «mente extendida» es una lista (de listas) tipo «menú», cuya finalidad es ayudar a elegir mejor y con confianza qué hacer y qué no hacer en cada momento.

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan las personas en el proceso de mejora de su efectividad personal es la falta de humildad y de realismo. A menudo confunden lo que quieren, desean o creen con la realidad, negándose a admitir sus limitaciones, y esto es una fuente de estrés y frustración para ellas.

Nos guste o no, tenemos más cosas para hacer que tiempo para hacerlas, luego hay que interiorizar que siempre quedan cosas sin hacer, aunque no te guste. Solo desde este convencimiento tiene sentido, y se puede entender, la utilidad de una «mente extendida».

Como decía en el post anterior, cuando asumes que siempre quedan cosas sin hacer, dejas de preocuparte por intentar hacerlo todo y te enfocas en elegir de forma óptima qué tiene más sentido hacer en cada momento.

Desde este planteamiento, seguirás dejando cosas sin hacer, pero con la tranquilidad de saber que todo lo que haces es lo que hay que hacer.

Vía: Optima Infinito

El pequeño gran líder está a la vuelta de la esquina de tu casa

Siempre que encontramos un artículos sobre liderazgo aparecen nombres de personajes conocidos por todos. Pero la mayoría de nosotros conocemos a pequeños grandes líderes que están al frente de negocios que frecuentamos. Nos reciben con una sonrisa, trabajan duro y sacan a flote su pequeña empresa con buenos resultados.

No pertenecen a ese grupo de gente que se instala en la queja.Los tiempos han cambiado pero ellos han sabido adaptarse. Mientras tanto, su competencia se lamenta porque no vende al hacer frío, o porque «todo se puede comprar desde Internet». El pequeño gran líder no tiene tiempo para compadecerse y sí para aprender.

Cuando pensamos en un líder nos viene a la mente un hombre o una mujer en una oficina. Dando charlas y lecciones sobre liderazgo a raíz de haber creado una nueva aplicación o por haber sorteado obstáculos en su vida personal o profesional.

Pero los líderes anónimos también tienen su relevancia. Hay que estar hecho de una pasta diferente para levantarse todos los días y, junto a tu equipo, sin importar su tamaño, tratar de que el negocio siga adelante. Motivar y dirigir a un grupo no es una tarea fácil.

No todos servimos para ser líderes. Llevar a buen puerto una empresa requiere de unas capacidades que no siempre se acompañan de títulos o se heredan.

Ser capaz de movilizar el talento de los demás, reconocerlo y canalizarlo para que el objetivo común de todos sea el mismo no es tan fácil. Librarse del ego, apostar por «ser uno más», sin dejar de dirigir es todo un arte.

A veces, las cosas son más sencillas de lo que nos tratan de vender algunos expertos en liderazgo. La misión de un jefe/líder es tratar de que sus trabajadores estén contentos y motivados, esto repercutirá en los clientes y las ventas a todos.

Un artículo escrito por Joana Sanchez