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El arte de pedir disculpas en el trabajo

Nos pasamos infinitas horas en el trabajo, junto a personas a las que vemos más que a nuestra familia o amigos. A no ser que nuestro empleo se desarrolle en un entorno en el que no haya que relacionarse con mucha gente, lo normal es que surjan conflictos y con ellos las disputas.

Para que un malentendido no se agrande y acabe convirtiéndose en un problema que perjudique al equipo, lo mejor es apostar por la reconciliación y por unas disculpas sinceras. Pero recordemos algo esencial, el perdón debe nacer del corazón, sobre todo por nosotros.

El perdón auténtico, libera el rencor, apacigua la rabia y busca el acercamiento, no se limita a un «lo siento». Si el objetivo en una empresa, es reparar daños y volver a empezar de cero, hace falta algo más.

En ocasiones, no somos conscientes de la importancia de mantener un buen clima laboral. No siempre está todo en manos del jefe o líder, a veces, entre compañeros es sano que exista un intento de rectificación, somos adultos y al fin y al cabo también capaces de gestionar problemas.

Lo positivo de admitir un error no debería ser un mero trámite, sino un acto en el que hay un propósito de enmienda, una voluntad de reparación, un cambio, el deseo de construir un nuevo escenario.

Aunque mostrar empatía es la clave, no siempre es fácil. Si, a pesar de los esfuerzos, dos personas no interpretan de modo similar un hecho, o hacen distintas lecturas, será casi imposible que lleguen esas disculpas.

Por lo que una de las dos partes, deberá apostar por una inteligencia emocional más elaborada, o si se prefiere deberá demostrar más interés por volver a la normalidad y cerrar el problema con alguna frase del tipo: «Aunque no fue mi intención, creo que te hice sentir…»

¿Cómo sabremos si esas disculpas han sido tomadas en serio? El tiempo nos lo dirá.Y es que la confianza de alguien se recupera más con hechos que con palabras.

Razones de peso para contratar a una persona mayor de 45 años

Si los jóvenes se quejan del precario panorama que tienen cuando se asoman al mercado laboral, imaginemos a quien ha cumplido los 40 y le pilló la crisis económica con una hipoteca por pagar, con hijos, y las cargas habituales a nivel económico.

A todo esto hay que añadir que la sociedad te señale como ‘viejo’ cuando lo que estás es en tu mejor momento personal y profesional. ¿Qué tiene un chico de 25 años que no tenga otro de 45? Aparte de lo obvio, veinte años menos, sólo se podría añadir juventud y, depende de la persona.

Querida empresa: estás perdiendo talento

Ni todos los jóvenes son emprendedores y sabios, ni todas las personas al cumplir los 40 son un filósofo de la Antigua Grecia a quien acudir. Pero si de entrada las etiquetas no son justas, ¿dice adiós una persona al superar la treintena a todas sus facultades y habilidades si ya las poseía? No.

¿Alguien se imagina la posibilidad de que los promotores musicales no quisiesen contratar a Bruce Springsteen por ser mayor?

¿Por qué para ciertas profesiones tener más de 40 está bien valorado?, ¿Qué opinión tienen las empresas sobre los mayores de 45?, ¿Por qué consideran a una persona en la cuarentena “no apta para trabajar”?.

La leyenda urbana sobre una persona de más de 40 que no quería aprender

Voy a poner un ejemplo mediático. Me refiero a Los Lobos, ese grupo de cuatro ‘chavales’ que participan en un concurso llamado Boom desde 2017. Todos han superado los 40 años y cada tarde se meriendan a los equipos contrarios.

¿Sus habilidades? Conocimientos de Historia, Ciencia, Literatura, Cine, Música y un largo etcétera. Hace poco leí que uno de ellos estudia todos los días. ¿Quién afirma que los mayores de 40 años pisan el freno y no quieren aprender?

Ventajas de contratar a una persona de…

Ese será el momento ideal, cuando en una empresa te hagan un contrato por tu valía no por tu edad. Los estereotipos son injustos y están para romperlos. Tanto en el mundo de la creatividad como en el de cualquier oficio, siempre ha habido gente curiosa, sin importar su sexo o su edad.

Otra idea preconcebida es la de pensar en las cargas familiares, de hecho he comenzado el artículo hablando de hijos. ¿Cuántos hombres y mujeres han cumplido los 40 y no tienen niños? Que hablen las estadísticas. Así que la flexibilidad para viajar o cambiar de residencia por trabajo, tampoco es un problema.

Cuando el trabajador nuevo es productivo desde el primer día

Existen diferentes protocolos para recibir a un trabajador nuevo en la empresa, desde el más elaborado al que sencillamente va de la mano de no indicar ninguna instrucción ni palabra de bienvenida y que éste se las arregle como pueda.

Lo interesante y coherente sería ofrecer toda la información necesaria para desempeñar su trabajo y a la vez, detalles extra relacionados con la empresa por si tiene alguna duda. Todo de la mano, de una buena acogida por parte del resto de la plantilla.

Ser el nuevo, también tiene sus ventajas

La principal, si has estado atento a las instrucciones para desempeñar tu puesto de trabajo, es llevar a cabo ese tipo de acciones que otros compañeros, que por apatía, falta de conocimiento o pasotismo no comparten con el cliente.

Por poner un ejemplo, muchas empresas ofrecen la oportunidad de inscribir al cliente en un club donde los descuentos, promociones y demás extras le hacen sentir exclusivo e importante.

Pero resulta que un buen día, tras llevar años comprando en el mismo lugar, es un trabajador nuevo quien te anuncia que una prenda tiene un descuento sólo para ti.

Escuchar, preguntar y socializar

Si has escuchado bien todo lo relacionado con la empresa, probablemente seas quien ha hecho feliz a ese cliente al que le has descontado un 10% en una prenda, pero como lo normal es que estés nervioso, no temas preguntar, preguntar cualquier nimiedad.

Sobre todo, si volviendo al principio, las pautas que te han dado son nulas o escasas. No se trata de querer impresionar al jefe, en realidad se trata de que a fin de mes, sigas ocupando tu puesto. Demostrar interés es un punto a tu favor.

Si nadie ha tenido la deferencia de presentarte al resto de los compañeros, hazlo tú. No hay nada más lamentable que coincidir con gente a la que verás a diario y no sepas ni su nombre. Es hora de vencer la timidez y de que el resto sepa que eres una persona cordial.

Crecer y evolucionar en la empresa, la clave para mantener empleados motivados

Es muy difícil mantener la motivación en la empresa cuando sabes que has tocado techo. Que por muy bien que lo hagas, no vas a cambiar de puesto, no vas a aprender nada nuevo y que lo mejor que puedes esperar es que llegue fin de mes para cobrar. Por eso es necesario ayudar a los trabajadores a crecer y evolucionar en la empresa.

Quizás no vamos a cambiar de puesto, no vamos a cobrar más, pero a pocas inquietudes que tengamos seguro que hay aspectos en nuestro trabajo que podemos mejorar. En esta cuestión suele haber dos tipos de perfiles de empleados, los que directamente se niegan a o creen que los cursos y la formación recibida es inútil y aquellos que la abordan como una oportunidad para mejorar.

Para evitar excusas, si la empresa quiere que los empleados realicen dichos cursos tendrían que estar en horario laboral. Si ya existe cierta resistencia y además por cuestiones organizativas los cursos se hacen fuera de horas, tendremos un problema. Después el curso debe ser interesante.

Es cierto que algunos son cuestiones de actualizaciones legislativas o similares que son cuestiones que necesitamos saber. Un ejemplo serían las reciente novedades introducidas por la LOPDPGDD, actualizando y complementando el RGPDD que muchos trabajadores desconocen y por ello incumplen en muchas ocasiones. Seguro que no es un tema apasionante, pero si necesario en el trabajo.

Después hay que buscar cursos o pequeñas formaciones que sean atractivas para los empleados. Puede que seas camarero y que tu trabajo sea poner bebidas detrás de una barra. Parece que poco más vamos a aprender, pero un curso de cocktelería nos puede abrir una nueva perspectiva. Seguiremos sirviendo vermú a nuestros clientes, pero de otra manera. Lo podemos aplicar a diferentes sectores.

De otra manera en muchos casos serán ellos los que busquen sus propios cursos, los que mejoren su formación y abran la puerta a mejorar sus condiciones para acceder a otros puestos de trabajo. Y cuando tengan una oferta de otra empresa, quizás sea tarde para tratar de retenerlos en nuestra organización.