Telesecretarias

Cómo vencer el miedo y conseguir lo que quieres

Para alcanzar el éxito en tu negocio, necesitas aprender a gestionar adecuadamente los recursos y herramientas que posees. Sin embargo, te pido que no cometas el error común de creer que cuando hablo de recursos me refiero exclusivamente a dinero. Y, por otro lado, que cuando menciono herramientas apunto a las que la tecnología nos ofrece.

Hola, soy Álvaro Mendoza, director de MercadeoGlobal.com, y estoy listo para disfrutar contigo los próximos minutos. Con mi equipo de trabajo hemos preparado este contenido de calidad que, esperamos, te ayude en tu quehacer como emprendedor. Nuestro compromiso y mayor satisfacción es saber que podemos contribuir en tu proceso.

Uno de los errores más frecuentes de los emprendedores es concentrarse exclusivamente en el aspecto material de su negocio. El dinero, el producto, el diseño de la página web, las herramientas tecnológicas… Todos son importantes, hay que dejarlo claro, pero son otros recursos y otras las herramientas que, en verdad, marcan la diferencia.

¿Sabes a qué me refiero? A los recursos y herramientas que hay en ti. ¿Confundido? Me refiero a tu conocimiento, a tu pasión, a las experiencias acumuladas, a tus creencias, a tu visión del mundo, a tu vocación de servicio. También me refiero a tus cualidades, tanto en lo personal como en lo laboral, y en especial a aquellas que te hacen distinto y especial.

Tú puedes contar con todo el dinero del mundo, pero de poco te servirá si no posees el conocimiento adecuado y si no lo pones al servicio de otros. Tú puedes disponer de las mejores y más actuales herramientas tecnológicas, pero de poco te servirán si no les das un buen uso y, sobre todo, si no están respaldadas por buenas estrategias de marketing.

A muchos emprendedores les cuesta entender que las personas no buscan las mejores herramientas, ni los recursos más abundantes, ni la página web más bonita. Eso, amigo mío, lo dan por descontado, es decir, asumen que tú lo ofreces por defecto. Lo notarán si no lo tienes y, por supuesto, te darán la espalda y se irán con tu competencia.

Nuestra misión como emprendedores es aprovechar los conocimientos, los talentos, las experiencias y otras virtudes que poseemos, como pasión o vocación de servicio, para ayudar a otros a calmar su dolor. ¿Cuál dolor? Ese que no los deja conciliar el sueño en las noches, el que les da vueltas en la cabeza todo el día, el de la voz de la conciencia.

Puede ser el dolor de no haber aprendido inglés y no poder aspirar a la beca que tanto anhelaba. Puede ser el dolor de querer más tiempo libre los fines de semana para compartir en familia y ver crecer a los hijos. Puede ser el dolor de lidiar con una baja autoestima cuando se ven al espejo y comprueban que no pierden esos kilos de más.

Para poder cumplir con ese objetivo, sin embargo, hay una condición especial. Una que va más allá de conocimientos, experiencias, talentos, recursos, herramientas y demás. ¿Cuál crees que sea? Tienes que haber recorrido ese mismo camino que ahora comienzan esas personas que quieres ayudar y, en especial, debes haber llegado a la meta felizmente.

En otras palabras, si vas a vender un curso de inglés, tienes que ser bilingüe al ciento por ciento y tu pronunciación debe estar exenta de acentos. Si vas a enseñarles a otros cómo alcanzar autonomía financiera para, tienes que ser un modelo creíble, comprobable. Si tienes un programa para reducción de peso, necesitas contar con casos de éxito.

¿Entiendes? Para dar, primero debes ser. No tener, no poseer en el aspecto material, aunque como dije al comienzo eso también es importante. Necesitas ser: debes estar allá donde tus clientes quieren llegar, no a mitad del camino. Debes haber superado esas dificultades una y otra vez, y haberte levantado una y otra vez, hasta llegar a la meta.

Esto es particularmente necesario si hablamos del miedo. Más que los errores, más que la falta de conocimiento, más que desaprovechar las oportunidades, el miedo es el principal enemigo en tu camino. Y no solo en el de los negocios, sino también en el de la vida. El problema es que nos cuesta aceptar que es un compañero permanente en este viaje.

Desde el día en que nacemos y sin duda hasta el día que nos despedimos de este mundo, vamos a sentir miedo. A la muerte, por ejemplo. A sufrir un accidente de avión. A la pérdida de un ser muy querido. Al fracaso. Y, uno que es muy difícil de vencer: el miedo a ser exitosos y felices, miedo a pagar el precio requerido para conquistar nuestros sueños.

Nos han enseñado que el mundo se divide entre exitosos y fracasados, entre ricos y pobres, entre blancos y negros. También, entre hombres y mujeres, entre chicos y grandes, entre soñadores y racionales. Algunas de estas categorías son ciertas, pero ninguna de ellas es la que, a la larga, define el destino de una persona.

¿Sabes cuál es? El mundo se divide entre las personas capaces de enfrentar y superar sus miedos, y alcanzar sus objetivos a pesar de ellos, y las que prefieren someterse a esos miedos y renunciar a sus sueños. Con la mano en el corazón, te confieso que, durante un tiempo, que por fortuna quedó enterrado en el pasado, tuve miedo, mucho miedo.

Me costó demasiado tomar la decisión de enfrentarlos, como quizás te ocurra a ti. Y me costó la tarea de superarlos. Necesité sacar unas fuerzas que no sabía que las tenía y ponerme cara a cara con realidades que desconocía antes de salir airoso. Y, te imaginarás, esos miedos regresan de cuando en cuando, y llegan disfrazados de muchas formas.

Aprendí que los miedos son cobardes: ¡sí, te tienen más miedo a ti que el que tú les tienes a ellos! Cuando ven tu determinación, tu decisión, tu convicción, salen despavoridos. Regresan, es cierto, pero ya saben que estás listo a dar la pelea. Y que eres bueno, bueno de verdad. Entonces, miran de reojo, desde la distancia, y a veces dan la vuelta y se van.

¿Cómo vencerlos? Lo primero es reconocer los miedos, admitir que los sientes. Luego, enfrentarlos: entender que tú eres más poderoso, que tus sueños son más grandes, que tu misión en la vida es lo importante. Entender que la vida te da cuanto necesitas para ser feliz y exitoso y que lograrlo solo depende de ti, de tus acciones y decisiones.

Si no tienes la vida que deseas, esa que siempre soñaste, quizás no es por la falta de recursos o de herramientas. Seguramente es porque no has podido vencer tus miedos, y estás enredado en el que parecer ser un espiral sin fin. En esos momentos de duda, en que piensas tirar la toalla, debes echar mano de lo mejor de que dispones: de ti mismo.

Soy Álvaro Mendoza, director de MercadeoGlobal.com, y estoy aquí, junto con mi equipo de trabajo, listo para ayudarte a vencer tus miedos. Cuando los enfrenté, aprendí que la mejor estrategia para derrotarles es estar acompañado, unir fuerzas, talentos, pasiones y conocimiento. El día que quieras dar ese paso, no lo dudes: sabes que cuentas conmigo.

Compartir estos minutos contigo fue una experiencia increíble. Espero que este contenido de calidad sea de tu provecho. Si te gustó, por favor, dale un like y no olvides compartirlo para que otros puedan aprovecharlo. Tu retroalimentación, así mismo, es muy útil para mí, así que te agradezco los comentarios que consignes en la parte inferior de la nota.

Chao chao…

Vía: Mercadeo Global

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