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El saludo perfecto en un email profesional (y los que debes evitar)

Se ha escrito mucho sobre la fórmula del email profesional perfecto pero no tanto de una parte esencial como es el saludo. ¿Te han surgido dudas sobre cómo dirigirte al receptor de tu mensaje? Este esquema nunca falla.

Escribir bien un email es todo un arte. Aquí en TICbeat te hemos dado recursos para que tengas más posibilidadeds de recibir una respuesta (sobre todo si el receptor es un desconocido), algunas claves básicas que nunca debes pasar por alto e incluso normas de estilo y redacción para el email profesional perfecto.

Todos estos trucos son muy prácticos pero sirven de poco si metemos la pata antes incluso de empezar: en el saludo. La forma en que nos dirijamos a la persona que recibirá nuestro email influirá en su percepción del mensaje, y si es errada pueden que incluso ni lo lea.

Pese a su importancia, el saludo en los emails profesionales suele ser un paso al que pocos prestan atención. Dependiendo de la persona a la que vayamos a escribir podremos permitirnos ciertas licencias, pero si el destinatario es un desconocido o no tenemos confianza con él, los expertos en gestión empresarial afirman que hay una fórmula que garantiza el éxito:

Hola + nombre

¿Obvio, verdad? Pues no lo es para todo el mundo. Cuando el email es para un ejecutivo o cargo relevante, muchos emplean saludos formales o fórmulas de cortesía que al final sólo resultan forzadas. Ante la duda, emplea este saludo universal que es amable, inocuo y familiar, y con el que además personalizas el mensaje.

Pero hay que lo encuentra elemental y demasiado informal, y utiliza otros esquemas para saludar en sus emails pensando que así le añade formalidad y educación, cuando en realidad lo que consigue son otras efectos. Hablamos de saludos como estos, que debes evitar:

“Saludos”

Es lo primero que nos viene a la mente cuando desconocemos el nombre del receptor, pero antes de recurrir a esto trata de averiguarlo. Resulta impersonal y frío, y te posiciona como desconocido (una cosa es que lo seas, y otra cosa que lo dejes claro desde el principio)

“A quien sea de interés”

Si la anterior fórmula era distante, esta se lleva la palma. La primera norma para asegurarnos de que leen nuestros emails y les prestan atención es la personalización, y de esta manera parece que en realidad nos da igual quien lo reciba.

“Estimado/a + nombre”

No conviene dirigirse así a alguien que no nos conoce o con quien no tenemos confianza. Lanza un mensaje erróneo y poco profesional.

“Estimado/a Sr. / Sra.”

La fórmula anterior no se arregla usando este tratamiento formal, porque además parece que tratas de compensar que desconoces el nombre del destinatario. Si añades el apellido a continuación tampoco mejora, porque en realidad lo que sobra es “estimado/a”.

“Querido/a + nombre”

Este tipo de licencias están fuera de lugar cuando la persona a la que escribimos no nos conoce; es como la anterior pero mucho más informal.

“Sr / Sra + nombre / apellido”

Esta fórmula resulta forzada y no encaja bien en el contexto de un email que se le manda a un desconocido. Parece que vas a comunicar algo grave o a hacer una notificación oficial. También resta personalización.

“Hola”

Usar este saludo universal sin indicar el nombre del receptor tampoco es recomendable, porque denota falta de interés por conocerlo y es demasiado informal. Recurre a esta opción sólo si no tienes forma de saber cómo se llama.

“Buenos días/tardes”

No sabes a qué hora del día recibirá o leerá el receptor tu email, así que no lo des por sentado.

Nombre de pila

Usar directamente el nombre de pila en un primer email que le mandamos a un desconocido es muy poco profesional y casi maleducado. Si sabes cómo se llama lo tienes todo; sólo necesita decir antes “Hola”.

Nombre mal escrito

No hablamos sólo de cambiarle por error el nombre al receptor sino de escribirlo mal, lo que puede ocurrir fácilmente si es extranjero o tiene alguna particularidad (Helena, Anna).

“Señores…”

Ya sabemos que en castellano se emplea el masculino genérico para designar a un colectivo, pero si tu email va dirigido a hombres y mujeres (o no lo sabes) es mejor que emplees una fórmula neutra como “Hola a todos”.

“Ey”, “Tú”, apodos…

Poco más que añadir. Si has pensado en dirigirte así al receptor de tu email, más vale que lo escriba otro por ti.

Vía | Business Insider

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