Herramientas de Comunicación

La receta para “cocinar” las campañas más sabrosas en Instagram

En las campañas de vídeo en Instagram los tres primeros segundos son decisivos. De esos tres primeros segundos depende, al fin y al cabo, que el visionado de un vídeo sea interrumpido o sea contemplado en su defecto hasta el final (para alegría del anunciante). Así lo concluye al menos un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por la empresa de investigación de mercados Appinio y la agencia de influencer marketing Pulse Advertising.

Para llevar a cabo su informe Appinio y Pulse Advertising pusieron bajo la lupa a 1.013 usuarios regulares de Instagram con edades comprendidas entre los 16 y los 30 años. Para determinar qué funciona mejor en esta red social (la foto o el vídeo), a ojos de la mitad de los consultados llegaron exclusivamente fotos de tres campañas diferentes lanzadas en Instagram. Y la otra mitad fue confrontada con material audiovisual de idénticas campañas.

En las campañas en Instagram con influencers de por medio el 50% de los usuarios se decanta por las clásicas fotografías en el “feeed”. El 40% cree que fotos y vídeos son formatos interesantes a partes iguales y el 10% se decanta por los vídeos.

Las fotografías logran en términos generales mejores cifras de engagement e interacción que los vídeos. Y hay una explicación (perfectamente comprensible) para ello. En una era en la que los contenidos se consumen como si fueran “snacks”, las fotos resultan mucho más digeribles para el usuario que los vídeos, que exigen por su parte un mayor nivel de atención.

Precisamente por esta razón los vídeos que deseen ganarse el favor del internauta (y en último término también su bolsillo) deberán resultar convincentes para el espectador en los tres primeros segundos.

En la investigación Appinio y Pulse Advertising mostraron a los usuarios únicamente los tres primeros segundos de un vídeo para que decidieran a continuación si deseaban contemplarlo hasta el final. El 60% optó por no ver la continuación del vídeo y hacer “skip”. Pero entre aquellos que se tomaron la molestia de rebasar la barrera de los tres segundos y contemplar el vídeo hasta el final aumentó notablemente el interés por el producto anunciado y también la intención de compra.

Por otra parte, no sólo del “feed” son deudoras las campañas de vídeo en Instagram. Los anunciantes deben valerse asimismo de las Stories y del nuevo formato IGTV para vender las bondades de sus productos y servicios (y dar alas a las ventas).

Para que una campaña en Instagram sea verdaderamente efectiva la calidad de las fotos y los vídeos es condición sine qua non. Aun así, es también absolutamente decisivo que tales fotos y vídeos estén colgados del brazo de “captions” suficientemente claras y relevantes (y teñidas en el mejor de los casos de emoción). Bien utilizadas, las “captions” pueden clavar al usuario el aguijón de las compras impulsivas.

A la hora de explicar las particularidades de un producto, los vídeos funcionan en general mejor que las fotos y mueven también en mayor medida a la compra que la imagen fija(cuando retratan adecuadamente el producto).

Vía: marketing Directo

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