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Las claves para hablar en público y entretener a tus oyentes

Hablar en público y lograr entretener a tus oyentes es todo un reto. Descubre cómo preparar una buena presentación y sustituye los bostezos por aplausos.

A todo el mundo le causa cierto pavor subirse a un escenario y dirigirse a multitud de personas expectantes. Los nervios pueden provocar que acabes presentando como si se tratara de una carrera, sin despegar los ojos del papel y sin pausar entre frase y frase.

La voz temblorosa hará que tus oyentes sientan empatía inicialmente, y probablemente sufran por ti los primero minutos. No obstante, gradualmente perderán el interés en el contenido, y sus constantes bostezos sólo te pondrán más nervioso, por lo que es fundamental hacer una presentación entretenida desde el principio.

Y es que, por difícil que sea, hablar en público es una gran oportunidad ya que tienes delante a un grupo entero de personas dispuestas a escuchar lo que tienes que decir. Recuerda, el experto en la materia eres tú, y tú tienes el control de la situación.

Sácale el máximo provecho siguiendo algunos consejos para hacer una presentación amena y agradable. Te harás un favor a ti mismo y a tus espectadores:

  • Cuéntame un cuento: Cautiva a tus oyentes con un relatos que despierten su interés y enseñen una valiosa lección. De hecho, comenzar una presentación contando una historia es una de las mejores maneras de captar la atención del público. Ya sea una experiencia personal, una fábula o acontecimiento histórico; el relato debe impactar a tu audiencia, guardar relación con el contenido y ser cercano a tus oyentes para que puedan relacionarse con ella.
  • Nadie quiere escucharte reproducir información como un loro: Uno de los errores más comunes en una presentación es leer del papel o la pantalla. Si quedas a solas con una persona no te pasarías toda la cita hablándole mientras no despegas ojo de la pantalla – o si, pero no debería ser así. Con tu público es igual, están ahí para escucharte, y quieren sentir que te diriges a ellos. Prepárate bien la presentación e interioriza la información, y asegúrate de mirar las distintas zonas de tu audiencia, no sólo una sección. Trátalo como si se tratara de una conversación, y recurre a tus notas sólo cuando sea estrictamente necesario.
  • Espejito, espejito: Habla delante del espejo o aún mejor: grábate practicando tu presentación. Después podrás verlo y evaluarte a ti mismo, detectando los errores que cometas y repite el mismo proceso hasta que estés contento con el resultado. También está bien contar con una segunda opinión, por lo que, perder la vergüenza con tus amigos y pedir que te escuchen y aconsejen es una buena opción; además las risas estarán aseguradas.
  • Todo el mundo tiene acceso a estadísticas en internet: Apoyarte en datos y números está bien, pero subir al escenario y reproducir toda la información que has encontrado sin ofrecer tu punto de vista es inútil. Tus oyentes quieren conocer tu opinión por lo que debes ofrecer información novedosa en tu presentación, así como tus propias percepciones.
  • Adiós a las presentaciones de infinitas diapositivas: Los recursos visuales serán tu mejor aliado para hacer una buena presentación. Escoge textos e imágenes atrevidos, que llamen la atención hasta del individuo de la última fila con una fuerte dependencia del Whatsapp. Una buena técnica es usar la “regla de PowerPoint 10 20 30” de Guy Kawasaki“: 10 diapositivas, 20 minutos y tamaño de fuente 30. No tienes que atenerte al pie de la letra, pero si es una buena regla para orientarse y no sobrepasar la duración óptima de una presentación.
  • ¿Quieres que un robot haga tu trabajo por ti?: Date vida, sé energético y transmíteles esa energía a tus oyentes. Si eres un muermo nadie te escuchará, esfuérzate por ser animado y animar a tu público. No eres una máquina, aporta un factor humano a tu presentación e involucra a tus oyentes.
  • Esto no es un monólogo: Llega la sesión de preguntas y respuestas y absolutamente nadie levanta la mano; un panorama de lo mas habitual. Sin embargo, interactuar con tu público hará que tu presentación sea más entretenida, y lograrás que tu público interiorice los contenidos. Adviérteles al principio que habrá una sesión de preguntas y respuestas, y pídeles que apunten las dudas que vayan surgiendo durante la charla.
  • Si el que prefiere evitar las preguntas eres tú, aplázalo: Si no estás acostumbrado a hablar en público, y aún no te sientes cómodo con la sesión de preguntas al final, aclara que estarás disponible al final de la charla para que se acerquen a ti para resolver dudas.
  • Sé tú mismo: No tienes que ponerte una capa de súper héroe, y mucho menos de invisibilidad, para hablar delante de un grupo grande de personas. Sé natural y probablemente te sorprenda la confianza que tendrás en ti mismo, y resultarás más cercano a tu audiencia.

Vía | Entrepreneur

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