Telesecretarias

Mentalidad de éxito; no te hagas caso, eres tu principal enemigo

Así es. Eres tú peor enemigo.

Quieres triunfar, pero tu mindset flaquea.

No tienes la mentalidad del éxito que se encuentra en todos los emprendedores que triunfan.

Lo que te ha llevado hasta dónde estás hoy no es lo que te llevará a la visión que has tenido para tu futuro profesional.

Para coronar esa nueva cima, vas a tener que desaprender para después aprender algo completamente nuevo.

Y no sólo hablo de técnicas o habilidades. Me refiero sobre todo a tu forma de pensar y actuar.

Perturbador ¿verdad?

Y ¿cómo puedes evitar que tú mismo te engañes o te impidas triunfar?

Excelente pregunta.

Vamos a ir por partes, y vamos a identificar primero estas trampas mentales letales que te amenazan.

Siempre hay una lucha dentro de ti entre tu yo actual, el del presente y el del pasado – que no quieren ningún cambio – y tu yo futuro, ese ente creativo que desea con todas sus fuerzas llevarte a la nueva visión que has tenido.

Para triunfar y llegar a buen puerto, tu yo futuro tendrá que derrotar y matar a tu yo presente, para convertirse en el nuevo yo presente.
Pero nadie ha dicho que esta lucha vaya a ser fácil, indolora o rápida.

¡Bienvenido a Cambiolandia, amigo mío!

El país donde los sueños duelen…

Capital del país – Miedos Paralizantes

Miedo al rechazo, miedo al éxito, síndrome del impostor, tiranía del perfeccionismo.

Una lista sin fin de miedos y excusas para no avanzar.

Ya sabes lo que hay que hacer con los miedos: afrontarlos hasta que desaparezcan.

Tu yo presente construye su futuro en base al resultado de experiencias pasadas. A menudo traumáticas y con un resultado dudoso y lento.

Apostar por conseguir tu nuevo objetivo construyendo desde el pasado es para mí una decisión muy arriesgada.

Puedes hacer otra cosa.

Visualiza tu futuro a 5 o 10 años.

Visualiza cómo te comportas en ese futuro, en tu negocio y en tu casa.

Créate un avatar nuevo y reprograma tu mente.

Empieza a comportarte como esa persona que quieres llegar a ser en el futuro.

Medita por la mañana y haz un post-mortem antes de apagar tu ordenador.

Hoy me he portado como ese yo futuro en el que me quiero transformar.

Aplica esta rutina cotidiana, y verás cambios radicales en tu vida en 90 días.

Esta es la clave para grandes resultados

Dictador emblemático – Ego Desatado

Te lo sabes todo y ves injusto no tener tanto éxito como otros profesionales más reconocidos.

Te come la envidia.

Te niegas a hacer cosas que te sugieren, porque eso ya lo has hecho o no es lo que quieres.

Claro está, eres especial, ¿verdad?

En el fondo, eres incapaz de escuchar… y mucho menos de trabajar.

Tan solo calmas tu bilis alimentando tu ego publicando artículos tuyos en prensa o subiendo a un escenario.

Atrayendo todos los focos sobre tu persona.

No podrás triunfar nunca en tu negocio, porque vender significa bajar a la trinchera, escuchar de verdad, ayudar de verdad… y esto no te mola.

Tú quieres el resultado, el reconocimiento, aunque valoras más la fama.

Pero no estás dispuesto a pagar el precio necesario para llegar a él.

Sigue gritando como un niño con rabietas, exigiendo cosas de mala manera.

Nadie te hará caso y terminarás solo.

El ego es tu peor enemigo, porque te ciega y hace aumentar todas estas emociones como en una olla a presión.

Acepta que tienes un problema de ego y haz todo lo contrario de lo que has hecho hasta ahora.

O pide ayuda.

Principal atracción turística – Expectativas inconscientes

Es como estar en un parque turístico.

Vives un sueño permanente.

Todo es bonito, divertido y fácil.

Pues quítate de inmediato estos pensamientos tóxicos.

Emprender es duro.

Vas a fracasar.

A veces tendrás que dar la vuelta y retroceder.

Tu frustración llegará a ser insoportable de vez en cuando.

Entonces, ¿qué necesitas para aguantar toda esta mierda?

Una visión a 25 años.

Un plan de vida.

Y diseñar un negocio que te proporcione esta visión a muy largo plazo.

Si estás construyendo tu gran legado, tu sagrada familia, sufrir de vez en cuando es aceptable.

25 años son 100 trimestres.

¿Qué son 12 trimestres sin resultados medidos a la escala de 100 trimestres?

Nada, un 12%.

Es perfectamente plausible pensar que el otro 88% estará plagado de éxitos y experiencias positivas.

Al menos a nivel económico.

Sin este gran porqué, no podrás triunfar.

A la más mínima duda, frente al más mínimo problema, abandonarás.

Culparás a tu mentor, al método o al mercado.

Alguien que no sufre expectativas inconscientes afronta los problemas hasta resolverlos.

Aunque a veces esos problemas duren meses por no decir años.

Lo fácil y garantizado no existe.

Ponte a trabajar, el éxito es un proceso.

Si dudas de si te merece la pena emprender, no lo hagas.

Elige otro camino, más alineado con tus valores y tu visión.

En ese otro camino, el proceso será el mismo que en este camino del emprendimiento.

Comida favorita – Impaciencia / Dispersión continua

Llegados a este punto, te has puesto en marcha y crees que estás ejecutando el plan definido.

Pero tu cerebro del pasado no se ha rendido aún.

Te envía rayos cada 5 minutos para dispersarte y hacerte perder el foco.

Y lo logra.

Apenas ejecutas el plan.

Tienes menos foco que un perrito de 3 semanas.

Y lo que ejecutas es de mala calidad.

Cuando haces una cosa nueva, la ejecución es patética al principio.

Pero si sigues enfócate en esa actividad, pasará a ser aceptable en cuestión de semanas.

Y buena en cuestión de meses.

Aprende a trabajar con el móvil apagado y sin conexión a Internet.

Solo en tu despacho sin nadie que te moleste.

Fliparías con lo que uno es capaz de conseguir en 120 minutos estando completamente desconectado.

No mires nunca tu buzón de correo antes de las 12:00h de la mañana.

Hazlo y luego me cuentas.

Debes lograr integrar estas actividades necesarias para conseguir el objetivo marcado en una nueva rutina de trabajo.

Una rutina que tendrá que sustituir a la antigua, si es que existe tal cosa – en muchos casos, los emprendedores NO gestionan sus prioridades cotidianas/semanales/mensuales/trimestrales de forma consciente.

Las rutinas no se cuestionan, se ejecutan.

Punto.

Y tengo que hacer mención también a tu impaciencia crónica.

Si la enfocas más – midiendo todo lo que te queda por hacer – estarás produciendo un veneno que terminará atacando a tu estado anímico y, en consecuencia, a tu productividad.

Arreglar este problema es sencillo.

Date la vuelta y mide tus avances en base a los progresos realizados.

No deberías cerrar ningún día sin celebrar una pequeña victoria.

El día menos pensado celebrarás una facturación a 5 cifras.

¿Entonces qué?

Como ves, triunfar a la cabeza de tu negocio no es tan fácil como parece, aunque cueste 100€/año empezar a operar un negocio digital.

Son muchas las creencias limitantes que te alejan de tu objetivo.

Y tienes que recorrer este camino, sí o sí.

Hacer esta ruta en solitario no es una buena decisión.

El DIY es agotador, frustrante y duro emocionalmente.

Se viaja siempre mejor en grupo.

¡Avisado estás!

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