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Por qué delegar algunas tareas con ‘freelancers’: 5 razones

Si realizáramos una encuesta, ¿podrías decirme cuál es la que más frecuente de los emprendedores, especialmente en la etapa inicial de su negocio? ¡Que la carga de trabajo nos abruma!, ¿cierto? Es algo que nos ocurre a todos, inclusive cuando ya nuestro negocio está establecido y consolidado. Y es una enfermedad que pueda acabar con los dos.

Sí, contigo y con tu negocio. Contigo, porque agota tus energías, porque nubla tus pensamientos, porque mina tu capacidad de atención, porque te vuelve irritable… Con tu negocio, porque pierdes la paciencia, cedes el control de las circunstancias y quedas a merced de ellas. Es, lo sé, una de las situaciones más incómodas que se puedan vivir.

Cuando miro el espejo retrovisor de la vida y recuerdo aquella época en la que comencé a jugar con internet, me embarga la nostalgia. Corría el año de 1996, aún vivía en Colombia en la casa de mis padres y prácticamente nadie sabía lo que era internet. Y cuando digo prácticamente nadie debes entender ¡NADIE! Yo era una golondrina que hacía verano.

Encontrar algún otro internauta era más difícil que hallar una aguja en un pajar. Ni siquiera mis amigos más cercanos, aquellos con los que pasaba largos ratos de diversión y rumba, sabían de lo que se trataba. No había proveedores de servicios locales, la conexión era vía telefónica y la configuración de los computadores era menos que arcaica.

No fue muy distinto cuando en 1998 llegué a los Estados Unidos, atraído por esa red que se había convertido en mi obsesión. Por eso, cuando comencé a trabajar en lo que hoy es Mercadeo Global.com, mi negocio, lo hice solo. No solo porque no tenía cómo pagarles a otras personas, sino porque, simplemente, no había otras personas con las que pudiera trabajar.

Durante mucho tiempo, bastante más de que me hubiera gustado, yo mismo era mi negocio. En otras palabras, yo era gerente, director de marketing, gestor de contenidos, web master y asesor de servicios varios. Lo que en Colombia llamados un todero. Como te digo, no había una opción distinta, porque el mercado apenas salía del cascarón.

Unos años más tarde, sin embargo, cuando Mercadeo Global.com ya había despegado y comenzaba a ser una figura reconocida en el mercado, tuve que pedir ayuda. Lo hice porque la cantidad y variedad de tareas que debía realizar ya habían desbordado mi capacidad y me tenían al borde del colapso. ¡Y no quería tirar la toalla!


Estar rodeado de profesionales competentes no solo te permite delegar algunas
tareas a sabiendas de que realizarán con calidad, sino que también te garantiza
que, por sus conocimientos y experiencias, aprenderás mucho de ellos.


Afortunadamente, mis mentores me habían advertido que este momento iba a llegar tarde o temprano y, por eso, estaba preparado. Mejor dicho, sabía que en algún punto del camino iba a requerir el apoyo de otras personas, así que ya me había mentalizado. De hecho, durante unos meses indagué, pregunté, exploré el mercado, en busca de soluciones.

Había aprendido que comenzar el camino en solitario no significa transitar en solitario todo el camino. Nadie, absolutamente nadie que haya tenido éxito en la vida o en los negocios, pudo hacerlo. Ni siquiera los referentes de sus actividades como Bill Gates, Steve Jobs, Roger Federer, Dan Kennedy o Shakira, llegaron solos a la cima. ¡Todos necesitaron ayuda!

El problema radica en que a los emprendedores nos cuesta aceptar que necesitamos ayuda. Nos metemos en la cabeza esa idea de estamos solos y no queremos salir de allí. Es, sin duda, una de las tantas manifestaciones de las peligrosas zonas de confort. Es la excusa perfecta si eventualmente tu negocio no prospera: “¡Tuve que hacerlo solo, y me rendí!”.

Cuando entendí que llegó el momento de compartir responsabilidad y delegar algunas de las tareas que más tiempo me demandaban, seguí el consejo de mis mentores: “Tú encárgate de las dos o tres más importantes y delega el resto. Tú dedícate al marketing”, me enseñaron. Y eso fue, precisamente, lo que hice. ¡Y se acabaron los dolores de cabeza!

Cuando tú eres emprendedor y tienes un negocio, eres como el director técnico de un equipo de fútbol: eres el estratega, el que estudia a los rivales, el que conoce a sus jugadores y trata de sacarles el mayor provecho posible, el que diseña la estrategia para cada juego. Dicho en otras palabras, eres el ajedrecista que mueve sus piezas con maestría.

¡Todos ganan!

Actualmente, el equipo de Mercadeo Global.com está compuesto por unas personas que se encargan del servicio al cliente, otras que me ayudan en la parte técnica (hosting) y las que conforman el grupo editorial (diseñadores y periodistas). Además, eventualmente contrato los servicios de una empresa que me ayuda con traducciones y transcripciones.

Antes, en un pasado lejano, yo era el encargado de todas esas tareas. La verdad, no sé cómo pude hacerlo y sobrevivir en el intento. Hoy, no concibo mi negocio sin el valioso aporte de estas personas y sé muy bien que no estaría donde estoy sin la participación de quienes conforman mi equipo. Y esa es una lección que necesitas aprender, ¡pronto!

Estas son las cinco razones por las cuales debes considerar la contratación de servicios outsourcing si quieres evitar que tu negocio colapse:

1) Son especialistas: tú puedes saber algo de programación, pero no eres web master; tú puedes redactar artículos decentes, pero no eres periodista o escritor; tú puedes darte mañas con Photoshop, pero no eres diseñador. Dejar estos servicios en manos de quienes son profesionales de cada área es garantía de que las tareas se cumplirán, con calidad.

2) Ganas tiempo (I): en anteriores ocasiones, seguramente, habrás leído que el activo más importante de tu negocio es tu tiempo, lo único que no se puede recuperar. Delegar esas tareas que, aunque importantes, pueden ser llevadas a cabo por terceros, te deja tiempo disponible para lo más importante: concentrarte en el marketing y en ti mismo.

3) Ganas tiempo (II): cuando delegas esas tareas, tienes tiempo para continuar con el aprendizaje, para asistir a eventos presenciales, para leer libros que te enriquezcan intelectualmente, para interactuar con otros emprendedores, para extender tu red de contactos. Los beneficios son múltiples y muy valiosos si los sabes aprovechar.

4) Disfrutas la vida: dado que ya no estás atado a tu computador las 24 horas del día 7 días a la semana, puedes pasar tiempo con tu familia, jugar con tus hijos, ir al parque o salir a comer. Mientras esas otras valiosas personas trabajan para ti, tú te retroalimentas para garantizar que tu negocio funcione en piloto automático. ¡Todos ganan!

5) Aprovechas las sinergias: conformar un equipo de trabajo competente, proactivo y productivo es la mejor inversión para tu negocio. Por eso, preocúpate de contratar a los mejores, no a los más baratos. Aprovecha sus talentos, su experiencia, su energía, su interlocución. La unión de esas sinergias le imprime a tu negocio una dinámica fabulosa.

Recuérdalo: eso de no tengo tiempotengo que hacerlo todo solo, no son más que las manifestaciones de una enfermedad que puede acabar contigo y con tu negocio. La medicina que recetan los doctores del éxito es contratar profesionales competentes de alta calidad que no solo te ayuden con algunas tareas, sino que también te apoyen para llegar a la cima.

Un artículo escrito por Alvaro Mendoza

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