Telesecretarias

¿Y SI LO DEJO?

Probablemente sea una de las preguntas más recurrentes en la historia de la humanidad: ¿y si lo dejo? ¿Y si acabo con una situación que no me deja respirar?

Y no, no me refiero única y exclusivamente a dejar tu negocio; hay momentos en la vida en los que, a pesar del dolor o la tristeza que una decisión nos puede provocar, es mejor armarse de valor y seguir tu instinto.

Con todo lo que he luchado para sacarlo adelante

Me gusta muchísimo comparar ser emprendedor con una historia de amor. Porque empiezan igual, porque sientes mariposas en el estómago y no existe otra salida mas que tirarse a la piscina y dejarse llevar. Porque al principio no hay defectos y todo es maravilloso. Porque no queremos escuchar a nadie que no sea nuestro corazón y porque, lo sabes, deseas con todas tus fuerzas que salga adelante.

Y, créeme, da exactamente igual lo que yo o cualquier otra persona que sepa del tema te aconseje. En un porcentaje muy alto de los casos no son los datos o un estudio de mercado lo que inclina la balanza, es cómo te hace sentir la idea de ser el que maneje tu propia vida y cómo de grandes sean los castillos que hayas construido en tu mente.

Y pasan los días, y las semanas y los meses… Y tu príncipe azul puede ser lo que siempre soñaste o salirte rana. Y hay que ser MUY valiente para reconocer que disfrutaste y aprendiste del camino pero ha llegado la hora de decir adiós a lo que no te ayuda.

Si prefieres escucharme puedes hacerlo desde el reproductor que está justo debajo o suscribiéndote de forma gratuita a “Cómo comenzar a vender online” a través de iTunes.

¿En qué momento es suficiente?

Estoy convencida de que incluso en los momentos mas “locos” de la vida tenemos ventanas de lucidez. Son avisos de nuestra mente que nos alertan de pequeñas cosas que están pasando desapercibidas pero son importantes.

En el caso de un negocio online deberías tener unas metas y objetivos claros. Que te permitan medir en cada momento cómo de cerca o lejos te encuentras de llegar a destino. Y no cierres los ojos. Aunque no quieras mirar la evidencia, la realidad sigue estando ahí y no se va a ir a ninguna parte.

Cuáles sean estos objetivos depende completamente de ti. Pueden ser financieros, de alcance, de visibilidad,… Pero, recuerda, es fundamental que puedas medirlos.

Y pasado el tiempo podrás tomar una decisión fundamentada y reconocer, aunque duela, que no estás donde deberías. Y actuar en consecuencia.

Bufff, vaya bajón

Hay algo que aún no te he contado. Lo bueno de tu vida es que puedes hacer con ella lo que te de la real gana. ¿Qué quiero decir? Que si no has llegado donde pretendías pero te sientes a gusto y quieres aumentar el plazo ¡a por ello!

Que si sólo ha pasado la mitad del tiempo pero estás harto ¡a la mierda! con perdón 😉

Que no dejes que nadie te diga cuánto deberías estar ganando o qué deberías estar haciendo. Cada uno llevamos nuestro ritmo.

Eso sí, nunca dejes de aprender. Observa con curiosidad, prueba, experimenta y decide. Y cuando encuentres a alguien o algo que te inspire confianza y creas que justo eso es lo que debes hacer no cambies de opinión al segundo. Dale tiempo a madurar. Las grandes cosas en la vida no suelen suceder por casualidad.

Pepa Cobos

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