El bitcoin se desploma otro 37% en noviembre, rondando los 4.000 dólares

El bitcoin comenzó el mes pasado por encima de los 6.300 dólares pero se hundió un 37% a lo largo de ese período, hasta alcanzar un mínimo de 3.878,66 dólares este viernes.

Mal momento para todos los incautos que invirtieron en bitcoins confiando en que su burbuja nunca se pincharía. A principios de este año, la criptomoneda más popular del mundo rondaba los 10.000 dólares al cambio pero poco duró esa alegría: durante todo 2018, esta divisa digital no ha hecho sino desplomarse hasta algunas de las cotas más bajas que se recordaban en tiempos recientes.

Y noviembre no ha sido una excepción en esta espiral hacia los infiernosEl bitcoin comenzó el mes pasado por encima de los 6.300 dólares pero se hundió un 37% a lo largo de ese período, hasta alcanzar un mínimo de 3.878,66 dólares este viernes.

Se trata de la peor caída porcentual experimentada por el bitcoin desde abril de 2011, cuando hizo lo propio con un 39%, según datos de CoinDesk. Y estas malas cifras hacen que el valor de la moneda digital haya caído ya un 70% en lo que va de año y un 80% respecto a su máximo histórico, alcanzado a finales de 2017.

Todo esto provocó, a su vez, que el mercado total de las criptomonedas cayera por debajo de los 70.000 millones de dólares, de acuerdo a CoinMarketCap.com. Además del desplome del bitcoin, la segunda divisa digital, XRP, también cayó un 18% en noviembre, mientras que Ethereum hizo lo propio en un 43% en el mismo período.

Es la crónica de un desastre anunciado, no por nosotros, sino por todas las voces autorizadas de las finanzas, la Academia o los reguladores. Hace poco, tanto Goldman Sachs como UBS criticaron que esta autodenominada moneda no cumplía ninguna de las funciones que se le deben atribuir. Igualmente, en el último año hemos conocido como el 40% de todos los bitcoins del mundo está en manos de apenas un millar de personas, lo cual ha motivado las quejas del gobierno mexicano (del que tres organismos públicos alertaron incluso de posibles delitos por su uso), los reguladores británicos. la mismísima Universidad de Harvard el Deutsche Bank.

Escrito por Alberto Iglesias Fraga

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