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Divisas y Monedas

ICO a la inversa: qué son y qué ventajas ofrecen

Una ICO inversa no deja de ser la compra de acciones y participaciones del capital de una empresa consolidad, adquirida a través de una venta de un token; indistintamente de que la sociedad esté o no en Bolsa.

Conseguir capital, hace no tanto tiempo, era una tarea restringida a apenas unos pocos canales: préstamos bancarios, subvenciones públicas, rondas de financiación con grandes inversores privados, salida a Bolsa o el siempre efectivo ‘familia y amigos’. Pero con la irrupción en escena de las criptomonedas, los sistemas de tokenización y blockchain añadieron una posibilidad más a la ecuación.

Hablamos de las ICO (Inicial Coin Offering), un método de alto riesgo (el 10% del capital captado para nuevas criptomonedas por este método ha sido robado o estafado) pero que permite a los inversores -grandes y pequeños- comprar una criptomoneda inicial a cambio de una parte de las monedas, esencialmente negociando sobre la apreciación futura -aka, burbuja- de la criptomoneda.

Esta práctica también se puede aplicar al ámbito empresarial y, como decíamos al principio, a la captación de recursos por parte de las compañías. En este caso, nos referimos a las ICO inversas: empresas que ya producen ingresos deciden tokenizar sus plataformas existentes y obtener ingresos de ellas. 

Para ser exactos, una ICO inversa no deja de ser la compra de acciones y participaciones del capital de una empresa consolidad, adquirida a través de una venta de un token; indistintamente de que la sociedad esté o no en Bolsa. Dicho de otro modo, permite a las compañías vender partes de su organización sin tener que dar el salto a los parqués y -con lo bueno y malo que ello conlleva- las exigencias regulatorias de los mercados públicos.

¿En qué se diferencia de una ICO normal?

Tanto las ICO al uso como las inversas comparten el principio de la descentralización de su estructura financiera por medio del blockchain. Sin embargo, las primeras normalmente se han dirigido a startups que querían recaudar fondos en primera instancia para desarrollar sus productos (con la volatilidad y el riesgo de burbuja que ello supone), mientras que las que nos ocupan en este artículo se basan en compañías ya establecidas y con productos sólidos en el mercado.

Eso significa que estamos ante una fórmula de menor riesgo para invertir de forma activa en grandes empresas. Además, para éstas supone también la posibilidad de abrir el corazón de su organización a los propios consumidores, haciéndoles partícipes del éxito de la empresa (además de los propios empleados). En ese sentido, ya se están conociendo algunos proyectos en los que plataformas sociales o de contenidos ‘premian’ a sus mejores usuarios -aquellos que más publican o que tienen un mayor número de seguidores/visualizaciones- con esta clase de tokens.

¿Qué empresas pueden hacerla?

Las principales características de la empresa idónea para llevar a cabo una ICO a la inversa son las que siguen:

  • Empresa consolidada en el mercado, con buenos resultados financieros y una trayectoria intachable
  • Un producto o línea de negocio exitosa y fácilmente medible
  • Posibilidad de tokenizar la compañía o parte de ella
  • Necesidad de captar capital pero sin deseo inmediato de salir a Bolsa o incorporar más inversores al accionariado de una sociedad privada
  • Empresas con mentalidad abierta y descentralizada, defensores del blockchain como forma de gestión

¿Por qué tienen tanto éxito en Corea del Sur?

Las ICO inversas, aunque se están comenzando a explorar en el mundo entero, gozan de una especial popularidad en países como Corea del Sur. En esas latitudes, esta modalidad de financiación se ha convertido en la opción por defecto para que las empresas asentadas en sus particulares industrias capten fondos de forma rápida sin necesidad de salir a Bolsa y salvando el actual estancamiento de oportunidades de inversión atractivas que existe en los parqués tradicionales.

En Corea del Sur hay que tener en cuenta otro factor clave en esta adopción masiva de las ICO a la inversa: el 30% de la población del país invierte -de una forma u otra- en criptomonedas. Al presentarse una opción muy rentable y con menor perfil de riesgo, la ecuación se vuelve perfecta para muchos de estos ciudadanos.

Escrito por Alberto Iglesias Fraga

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