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Divisas y Monedas

La propia naturaleza de Bitcoin le impide ser tan importante como el oro

Si cree que Bitcoin tiene el potencial de reemplazar los sistemas financieros mundiales tradicionales, un nuevo análisis económico arruinará su fe (ver Si Bitcoin fuera la moneda universal, la economía sería un caos).

Hasta la fecha, los debates sobre el dinero digital se han mantenido en el terreno libertarios y frikis informáticos, pero la popularidad masiva de las criptomonedas empezado a llamar la atención de académicos como el investigador de la Universidad de Chicago (EE. UU.) Eric Budish. En su última investigación sobre el sistema de incentivos de Bitcoin, concluye que existen “límites económicos intrínsecos que delimitan su impacto potencial en términos económicos”.

Algunos “fanáticos de Bitcoin“, aquellos que están seguros de que la criptomoneda va a desterrar a todos los competidores, destacan que se parece mucho al oro: funciona como una reserva de valor, aunque no sea muy eficiente como moneda real. Pero Budish cree que si el valor de Bitcoin se acerca al del oro, la gente atacaría la red para obtener ganancias.

Para entender bien el asunto, hace falta un poco de contexto: la capitalización de mercado de Bitcoin durante el último año, más o menos, ha oscilado entre 84.000 millones de euros y 170.000 millones de euros, aproximadamente. Las reservas de oro valen alrededor de 6.370 billones de euros.

En esos términos, Bitcoin está lejos de ser “económicamente importante”. Y Budish afirma que nunca lo será. La razón es que si algún día llega a serlo, la propia grandiosidad del diseño de Bitcoin sería su ruina.

La seguridad de Bitcoin nace de la competencia entre los miembros de la red blockchain (o cadena de bloques), llamados “mineros”. Cada minero intenta añadir nuevas transacciones al blockchain para ganar bitcoins a cambio. Para ello, los mineros utilizan grandes cantidades de potencia computacional una carrera para resolver un complejo problema matemático. Un atacante no podría vencer a este sistema a menos que coordinara suficiente potencia computacional como para sobrepasar a la red y manipular el registro de transacciones de tal manera que pudiera gastar los mismos bitcoins repetidamente. Un ataque de ese tipo, al que se le conoce como “ataque de control mayoritario” o “ataque 51%”, es la mayor amenaza de Bitcoin, pero por ahora, extraer monedas es más rentable que intentar derrocar la red, lo que garantiza su seguridad (ver Razones por las que ‘blockchain’ no es tan segura como parece).

Sin embargo, Budish afirma que esta protección sale muy cara(ver Bitcoin está devorando la electricidad y los bosques de Quebec). Y a pesar de que, en teoría, el valor de Bitcoin podría aumentar hasta el infinito, la seguridad de la cadena de bloques solo puede aumentar linealmente, a medida que se aumenta la potencia minera de la red. Otros sistemas de seguridad, como la criptografía típica del sistema financiero tradicional, funcionan distinto, pues aumentan su seguridad a un coste relativamente bajo, como al añadir candados a una puerta.

Actualmente, el coste de ejecutar la cadena de bloques de Bitcoin es de unos 84.000 euros cada 10 minutos, mientras que el coste de atacar al sistema es de entre unos 1.300 millones de euros y a 1.700 millones de euros, de acuerdo con los cálculos de Budish. Una de las principales razones por la que un ataque resulta tan caro es que, actualmente, la minería de Bitcoin está dominada por chips diseñados específicamente para este fin y que no se pueden redistribuir para realizar otras tareas. Un ataque también podría reducir drásticamente el valor de Bitcoin y, a su vez, el valor del atacante, pero eso no disuadiría a alguien que simplemente intenta sabotear o destruir Bitcoin.

Aunque el trabajo de Budish ha recibido una buena cantidad de elogios de otros economistas, algunos fanáticos de la criptomoneda no lo ven con bueno sojos. El cofundador de BlockTower Capital Ari Paul señala que “puede ser cierto” que la viabilidad de Bitcoin es limitada porque disuadir el sabotaje puede ser demasiado costoso, pero esa conclusión lleva mucho tiempo debatiéndose en los populares foros online. La investigación “no aporta nuevos datos o lógica al debate”, critica Paul.

El economista de la Universidad de Toronto (Canadá) Joshua Gansdefiende que los debates previos carecían de rigor científico. Y señala que los economistas no han hecho más que empezar a debatir sobre los problemas, y que la comunidad de investigadores se beneficiará del “riguroso trabajo de Budish para unificar todo esto”. Gans concluye: “Es ese tipo de enfoque el que lleva a una mejor ciencia”.

Un artículo escrito por Mike Orcutt

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