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Divisas y Monedas

La prueba de participación podría arreglar el gran problema de Bitcoin

Bitcoin y otros sistemas similares de cadena de bloques (o blockchain) comparten un problema. Y el famoso criptógrafo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE. UU.) Silvio Micali afirma que ha encontrado una solución.

Para que una cadena de bloques funcione a mayores escalas en una escala mayor, las redes necesitaran adoptar un nuevo protocolo de consenso para llegar al acuerdo de que la información del registro contable es verídica, explica Micali. Actualmente, las cadenas de bloques como la de Bitcoin y Ethereum requieren un proceso que consume mucha energía y trabajo, llamado “prueba de trabajo”. En este proceso, los ordenadores que minan los bloques de la red, llamados nodos, demuestran que no son actores maliciosos que intentan corromper el libro mayor (ver  Glosario ‘blockchain’: tecnicismos de cadena de bloques de la A a la Z). Así que los mineros deben invertir mucha energía para poder añadir nuevos bloques a la cadena.

Si lo logran, son recompensados con criptomonedas. Así que aunque esta es una forma efectiva para que una red acuerde que la información dl libro mayor es válida, el proceso consume grandes cantidades de energía y es relativamente lento.

Micali ganó el premio Turing en 2012 por su trabajo pionero en criptografía, que incluye varias técnicas que se utilizan para asegurar sistemas de blockchain. Durante su ponencia en el reciente evento Business of Blockchain organizado por MIT Technology Review en EE. UU., el criptógrafo compartió su visión de un nuevo sistema llamado Algorand. El sistema utiliza un nuevo enfoque llamado “prueba de participación” en el que la responsabilidad de validar nuevas transacciones se asigna a los usuarios en función de la cantidad de dinero ya que tienen en el sistema.

Algorand no depende de mineros y los cálculos necesarios para asegurar el libro mayor se vuelven “triviales”. Esto hace que el sistema sea muy rápido, señala Micali. Utiliza matemáticas complicadas (algo así como “magia”, dice el criptógrafo) para seleccionar primero a un usuario de forma aleatoria para proponer, firmar digitalmente y agregar nuevos bloques (o transacciones) a la cadena. Luego, el algoritmo selecciona al azar a 1.000 usuarios más, quienes verifican ese bloque y lo firman. En cada fase, las claves públicas (las cadenas de caracteres que representan a estos usuarios en la cadena de bloques) se revelan al resto de la red. La probabilidad de que un usuario sea seleccionado es proporcional a la cantidad de dinero que el usuario tiene en el sistema.

El enfoque de Micali también se puede utilizar para proponer y votar cambios en el protocolo. Esto significa que este sistema nunca se “bifurcará”, o dividirá, como pasó con Bitcoin cuando su comunidad fue incapaz de llegar a un acuerdo para cambiar el protocolo para aumentar su volumen de transacción. El llamado “autogobierno flexible” es muy importante, dice Micali, porque la comunidad debería poder votar cosas como los cambios en la política monetaria. “Esta división de la comunidad no es algo que se deba promover“, señala Micali.

El desarrollo de los sistemas de prueba de participación aún está en pañales y podrían generar potenciales consecuencias imprevistas, como la centralización o la desigualdad.

Un artículo escrito por Mike Orcutt

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