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Divisas y Monedas

La verdad sobre ‘blockchain’

Los contratos, las transacciones y sus historiales se cuentan entre las estructuras determinantes de nuestros sistemas económicos, legales y políticos; protegen activos y fijan fronteras organizativas; establecen y verifican identidades y hacen crónica de los acontecimientos; gobiernan las interacciones entre naciones, organizaciones, comunidades e individuos y guían las medidas sociales y de gestión. Aun así, estas herramientas  y las burocracias formadas para gestionarlas no han mantenido el ritmo de la transformación digital de la economía. Se parecen a un atasco de hora punta que atrapa a un vehículo de la Fórmula 1. En un mundo digital, la manera en la que regulamos y mantenemos el control administrativo tiene que cambiar.

Las cadenas de bloques prometen solucionar este problema. La tecnología detrás de Bitcoin y otras monedas virtuales, y las cadenas de bloque son libros mayores abiertos y distribuidos que pueden grabar transacciones entre dos partes de modo eficiente, verificable y permanente. El propio registro también puede ser programado para catalizar transacciones de manera automatizada.

Cómo funcionan las cadenas de bloques

Aquí detallamos cinco principios clave detrás de esta tecnología.

1. Base de datos distribuida

Cada miembro de una cadena de bloques tiene acceso a toda la base de datos y a su historial completo. Ningún miembro individual controla los datos ni las informaciones. Cada miembro puede verificar los historiales de transacciones de sus socios directamente, sin intermediarios.

2. Transmisión entre usuarios

La comunicación se produce directamente entre usuarios, en lugar de a través de un nodo central. Cada nodo almacena y comunica informaciones a todos los demás nodos.

3. Transparencia con identidades camufladas

Cada transacción y su valor asociado son visibles para cualquiera con acceso al sistema. Cada nodo, o usuario, de una cadena de bloques tiene una dirección alfanumérica única de 30+ caracteres que lo identifica. Los usuarios pueden elegir conservar su anonimato o proporcionar a los demás, claras pruebas de su identidad. Las transacciones se ejecutan hacia dos direcciones en la cadena de bloque.

4. La irreversibilidad de los historiales

Una vez que una transacción es grabada en la base de datos y los historiales son actualizados, las entradas no pueden ser alteradas porque están vinculadas a cada registro de transacción que las precedieron (de allí el término “cadena”). Varios algoritmos computacionales y enfoques son desplegados para asegurar que el registro dentro de la base de datos sea permanente, ordenado cronológicamente y disponible para todos los demás usuarios de una red.

5. Lógica computacional

La naturaleza digital del libro mayor significa que las transacciones de la cadena de bloques pueden ser programadas y vinculadas con una lógica computacional. Así, los usuarios pueden configurar algoritmos y reglas que inicien, automáticamente, transacciones entre nodos.

Con las cadenas de bloques, podemos imaginarnos un mundo en el que los contratos están incrustados en el código digital y son almacenados en bases de datos compartidas y transparentes, donde son protegidos contra ser eliminados y sufrir modificaciones y revisiones. En este mundo, cada acuerdo, cada proceso, cada tarea y cada pago tendría un registro y una firma digital que podrían ser identificados, validados, almacenados y compartidos. Los intermediarios como los abogados, corredores y banqueros podrían ya no ser necesarios. Los individuos, las organizaciones, las máquinas y los algoritmos realizarían libremente transacciones e interacciones entre sí con pocas fricciones. Este es el inmenso potencial de las cadenas de bloques.

De hecho, casi todo el mundo ha escuchado la afirmación de que las cadenas de bloques revolucionarán los negocios y redefinirán las empresas y las economías. Aunque compartimos este entusiasmo sobre su potencial, nos preocupa que sea excesivo. No solo son problemas de seguridad (como el colapso en 2014 de un intercambio de Bitcoin y los hackeos recientes a otros) lo que nos preocupa. Nuestra experiencia estudiando la innovación tecnológica nos dice que, si se va a producir una revolución de cadenas de bloques, muchas barreras – tecnológicas, de gobernanza, organizativas y hasta sociales – tendrán que ser superadas. Sería un error tirarse de cabeza a la innovación mediante cadenas de bloques sin entender sus probabilidades de arraigarse.

Creemos que aún queda mucho para la verdadera transformación de los negocios y los gobiernos, liderada por cadenas de bloques, porque éstas no representan una tecnología “disruptiva” capaz de atacar un modelo de negocios tradicional con una solución de costes más bajos y así superar rápidamente a las empresas más establecidas. Las cadenas de bloques son una tecnología base: tienen el potencial de generar nuevos cimientos para nuestros sistemas económicos y sociales. Pero, mientras que su impacto será enorme, llevará décadas para que las cadenas de bloques penetren nuestras infraestructuras económicas y sociales. El proceso de adopción será gradual y constante, no repentino, mientras oleadas de cambios tecnológicos e institucionales ganen impulso. En este artículo, exploraremos esa perspicacia y sus implicaciones estratégicas.

Patrones de la adopción tecnológica

Antes de lanzarse a las estrategias e inversiones centradas en cadenas de bloques, reflexionemos sobre lo que sabemos de la adopción tecnológica y, en particular, sobre el proceso de transformación típico de otras tecnologías base. Uno de los ejemplos más relevantes es la tecnología de redes informáticas distribuidas, observada en la adopción del TCP/IP (el protocolo de control de transmisión/protocolo de internet, cuyo acrónimo proviene de sus siglas en inglés), que sentó las bases para el desarrollo de internet.

Introducido en 1972, el TCP/IP ganó impulso primero mediante un único caso de uso: como la base de los correos electrónicos entre los investigadores de ARPAnet, el precursor de internet del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Antes del TCP/IP, las arquitecturas de telecomunicaciones entre dos partes o máquinas tenían que ser preestablecidas y sostenidas durante un intercambio. Para garantizar que dos nodos cualesquiera pudiesen comunicarse entre sí, los proveedores de servicios de telecomunicaciones y los fabricantes de equipos habían invertido miles de millones en el cableado de líneas dedicadas.

El TCP/IP invirtió totalmente ese modelo. El nuevo protocolo transmitía informaciones al digitalizarlas y dividirlas en paquetes muy pequeños, cada uno con datos de la dirección del destino. Una vez liberados dentro de la red, los paquetes pueden seguir cualquier ruta hacia el receptor. Nodos de envío y recepción inteligentes en los bordes de la red pueden desmontar y remontar los paquetes, e interpretar los datos codificados. No había necesidad de líneas dedicadas privadas ni de una infraestructura masiva. El TCP/IP creó una red compartida y abierta sin ninguna autoridad central ni órgano responsable de su mantenimiento y mejora.

Los sectores tradicionales de telecomunicaciones y computación miraban el TCP/IP con escepticismo. Pocos se imaginaron que unos datos, servicios de mensajería y conexiones de voz y vídeo robustos pudiesen ser establecidos sobre la nueva arquitectura ni que el sistema asociado pudiera resultar seguro y escalarse. Pero durante finales de la década de 1980 y principios de la década de 1990, un creciente número de empresas – como Sun, NeXT, Hewlett-Packard y Silicon Graphics – emplearon el TCP/IP, en parte para generar redes privadas localizadas dentro de las organizaciones. Para ello, desarrollaron bloques de construcción y herramientas que ampliaron su uso más allá del correo electrónico, sustituyendo gradualmente tecnologías y estándares más tradicionales de las redes locales. Mientras las organizaciones fueron adoptando estos bloques de construcción y herramientas, observaron mejoras importantes en la productividad.

El TCP/IP dio el salto hacia el uso público con el advenimiento del World Wide Web(WWW) a mediados de la década de 1990. Nuevas empresas de tecnología emergieron rápidamente para proporcionar las “cañerías” – el hardware, el software y los servicios requeridos para conectar la red, ahora pública, e intercambiar informaciones. Netscape comercializó navegadores web, servidores web y otras herramientas y componentes que ayudaron con el desarrollo y la adopción de los servicios y las aplicaciones web. Sun impulsó el desarrollo de Java, el lenguaje de programación de aplicaciones. Mientras crecía exponencialmente la información disponible mediante la web, nacieron Infoseek, Excite, AltaVista y Yahoo para guiar a los usuarios dentro de internet.

Una vez que esta infraestructura básica adquirió una masa crítica, una nueva generación de empresas se aprovechó de la conectividad de bajo coste para crear servicios de internet que representaban atractivos sustitutos para negocios existentes. CNET trasladó las noticias a internet. Amazon ofrecía más libros que ninguna librería física. Priceline y Expedia facilitaron la compra de billetes de avión y aportaron al proceso, una transparencia sin precedentes. La capacidad de estos recién llegados de lograr un amplio alcance a un coste relativamente bajo aplicó muchas presiones a los negocios tradicionales como los periódicos y los minoristas de ladrillo y mortero.

La próxima oleada de empresas dependió de una amplia conectividad web para crear novedosas aplicaciones transformativas que cambiaron de manera fundamental la manera en la que los negocios generaban y captaban el valor. Estas empresas se construyeron sobre arquitecturas de red de pares (o P2P, por las siglas del término peer-to-peer en inglés) y generaban valor al coordinar redes distribuidos de usuarios. Considere la manera en la que eBay cambió la venta al por menor en línea mediante subastas, Napster cambió la industria de la música, Skype cambió las telecomunicaciones y Google, que explotó enlaces generados por usuarios para proporcionar resultados más relevantes, cambió las búsquedas web.

Las empresas ya están empleando cadenas de bloques para rastrear el paso de los artículos por complejas cadenas de suministro.

Al final, le llevó más de 30 años al TCP/IP desplazarse por todas las fases – el uso individual, el uso localizado, la sustitución y la transformación – para dar nueva forma a la economía. Hoy, más de la mitad de las empresas más valiosas del mundo tienen modelos de negocio impulsados por internet y basados en plataformas. Los propios cimientos de nuestra economía han cambiado. La escala física y la propiedad intelectual única ya no confieren ventajas insuperables; cada vez más, los líderes económicos son empresas que se comportan como “piedras angulares” al organizar y coordinar proactivamente amplias redes de comunidades, usuarios y organizaciones.

La nueva arquitectura

Una cadena de bloque – una red P2P que es formada por internet – fue presentada en octubre de 2008 como parte de una propuesta para Bitcoin, un sistema de moneda virtual que carece de una autoridad central para emitir la moneda, transferir la propiedad y confirmar las transacciones. Bitcoin es la primera aplicación de la tecnología de cadena de bloques.

El paralelismo entre las cadenas de bloques y el TCP/IP están claros. De la misma manera que la mensajería bilateral es habilitada por el correo electrónico, Bitcoin habilita transacciones financieras bilaterales. El desarrollo y el mantenimiento de la cadena de bloques es abierto, distribuido y compartido – al igual que sucede con el TCP/IP. Un equipo de voluntarios de todo el mundo mantiene el software central. Y al igual que el correo electrónico, Bitcoin fue adoptado primero por una comunidad entusiasta pero relativamente pequeña.

El TCP/IP liberó un nuevo valor económico al reducir considerablemente el coste de las conexiones. De forma similar, las cadenas de bloques podrían reducir de forma importante, el coste de las transacciones. Si sucede eso, la economía de nuevo experimentará un giro radical mientras emerjan nuevas fuentes de influencia y control basadas en cadenas de bloques.

Considere cómo funcionan los negocios ahora. Mantener historiales de las transacciones representa una función básica de cualquier negocio. Esos historiales rastrean acciones y rendimientos pasados y guían la planificación del futuro. Proporcionan una perspectiva, no solo sobre cómo funciona la organización internamente, sino también sobre las relaciones externas de la organización. Cada organización mantiene sus propios historiales, y son privados. Muchas organizaciones carecen de un libro mayor de todas sus actividades; en su lugar, los historiales están distribuidos entre todas las unidades y funciones internas. El problema es que reconciliar las transacciones entre libros mayores individuales y privados conlleva mucho tiempo y es propenso al error.

Por ejemplo, una transacción bursátil típica puede ser ejecutada en cuestión de microsegundos, a menudo sin intervención humana. Sin embargo, la liquidación de valores – la transferencia de propiedad de las acciones – puede llevar hasta una semana. Se debe a que las partes involucradas carecen de acceso a los registros de los demás y no pueden verificar automáticamente la propiedad efectiva de los activos para que pueda ser transferida. En su lugar, una serie de intermediarios actúan como avalistas de activos mientras el historial de la transacción atraviesa las organizaciones y sus registros son actualizados individualmente.

En un sistema de cadena de bloques, el registro está replicado en un gran número de bases de datos idénticas, alojadas y mantenidas por diferentes partes interesadas. Cuando los cambios son introducidos en una copia, todas las demás copias son actualizadas simultáneamente. Así, cuando se ejecutan transacciones, los historiales del valor y los activos intercambiados son introducidos de manera permanente en todos los registros. No existe ninguna necesidad de intermediarios para verificar ni transferir la propiedad. Si una transacción bursátil se ejecutara en un sistema basado en cadenas de bloques, sería completada en cuestión de segundos de manera segura y verificable. (Los famosos hackeos que han golpeado a intercambios de Bitcoin expusieron vulnerabilidades, no en la propia cadena de bloques, sino en sus sistemas independientes vinculados con usuarios).

Un marco para la adopción de cadenas de bloques

Si Bitcoin se parece al correo electrónico en sus inicios, ¿les quedan décadas a las cadenas de bloques para que desplieguen todo su potencial?  En nuestra opinión, la respuesta es un sí matizado. No podemos predecir exactamente cuántos años llevará la transformación, pero podemos prever qué tipos de aplicaciones ganarán impulso primero y cómo se producirá finalmente la amplia aceptación de las cadenas de bloques.

Cómo se arraigan las tecnologías base

La adopción de tecnologías base típicamente se produce en cuatro fases. Cada fase es definida por la novedad de las aplicaciones y la complejidad de los esfuerzos coordinados requeridos para convertirlas en funcionales. La evolución de las aplicaciones de novedad y complejidad bajas ganan la aceptación primero. Las aplicaciones de novedad y complejidad altas llevan décadas, pero pueden transformar la economía. La tecnología TCP/IP, introducida en ARPAnet en 1972, ya ha alcanzado la fase de transformación, pero las aplicaciones de cadenas de bloques (en red) se encuentran en estadios iniciales.

En nuestro análisis, la historia sugiere que dos dimensiones afectan la evolución de una tecnología base y sus casos de uso en el negocio. La primera es la novedad – el grado al cual una aplicación es nueva para el mundo. Cuando más novedosa sea, más esfuerzos se requerirán para garantizar que los usuarios entiendan qué problema soluciona. La segunda dimensión es la complejidad, representada por el nivel de coordinación de ecosistema que conlleva – el número y diversidad de las partes que necesitan trabajar juntas para producir valor mediante la tecnología. Por ejemplo, una red social con un solo miembro es de poca utilidad; una red social solo merece la pena cuando muchos de los contactos del usuario ya estén registrados en ella. Otros usuarios han de ser reclutados para generar valor para todos los participantes. Lo mismo aplicará a muchas aplicaciones de cadenas de bloques. Y, mientras aumentan la escala y el impacto de esas aplicaciones, su adopción requerirá importantes cambios institucionales.

Hemos desarrollado un marco que mapea las innovaciones respecto a estas dos dimensiones conceptuales, dividiéndolas en cuadrantes (ver la sección de Cómo se arraigan las tecnologías base). Cada cuadrante representa una fase del desarrollo de una tecnología. Identificar a cuál pertenece una innovación de cadena de bloques ayudará a los ejecutivos a entender los tipos de retos que conllevará, el nivel de colaboración y consenso que necesitará y los esfuerzos legislativos y regulatorios que requerirá. El mapa también sugerirá qué tipos de procesos e infraestructuras tendrán que ser establecidos para facilitar la adopción de la innovación. Los mánagers lo pueden emplear para evaluar el estado del desarrollo de una cadena de bloques dentro de cualquier industria, además de para estudiar las inversiones estratégicas en sus propias capacidades de cadena de bloques.

Uso único

En el primer cuadrante se encuentran aplicaciones bajas en novedad y complejidad que generan soluciones mejores, menos costosas y altamente enfocadas. El correo electrónico, una alternativa barata a las llamadas telefónicas, los faxes y el correo convencional, es una aplicación de uso único para el TCP/IP (aunque su valor aumentó con el número de usuarios). Bitcoin corresponde también a este cuadrante. Incluso durante sus primeros días, Bitcoin ofrecía un valor inmediato a las pocas personas que lo utilizaban simplemente como un método alternativo de pago. (Puede considerarle como un correo electrónico complejo que transfiere no sólo informaciones sino también valores reales). A finales de 2016, se esperaba que el valor de las transacciones de Bitcoin alcanzara los 92.000 millones de dólares (unos 86.400 millones de euros). Todavía representa un error de redondeo frente a los 411 billones de dólares (unos 385 billones de euros) en pagos globales, pero Bitcoin está creciendo deprisa en contextos como los pagos instantáneos y el intercambio de divisas y activos extranjeros, donde el sistema financiero actual tiene limitaciones.

Localización

El segundo cuadrante comprende innovaciones con una novedad relativamente alta pero que solo necesitan un número limitado de usuarios para generar un valor inmediato, por lo que aún resulta relativamente fácil promocionar su adopción. Si las cadenas de bloques siguen el mismo camino que las tecnologías de red en los negocios, podemos esperar que las innovaciones de cadenas de bloque se basen en aplicaciones de uso único para generar redes privadas locales sobre las cuales, múltiples organizaciones estarán conectadas mediante un registro distribuido.

Gran parte del desarrollo privado inicial basado en cadenas de bloques se está produciendo dentro del sector de los servicios financieros, a menudo con pequeñas redes de empresas, de forma que, los requisitos de coordinación son relativamente modestos. Nasdaq está trabajando con Chain.com, uno de muchos proveedores de infraestructuras de cadenas de bloques, para ofrecer una tecnología para procesar y validar transacciones financieras. Bank of America, JPMorgan, la Bolsa de Nueva York (EEUU), Fidelity Investments y Standard Chartered están probando tecnologías de cadena de bloques como sustituto para el procesado manual y basado en papel, de transacciones en áreas como la financiación comercial, el cambio de divisas, las transferencias de propiedad transfronterizas y la liquidación de valores. Bank of Canada está probando una moneda digital llamada CAD-coin para transferencias entre entidades bancarias. Nosotros anticipamos una proliferación de cadenas de bloques privadas que sirven para propósitos específicos en varias industrias.

Sustitución

El tercer cuadrante contiene aplicaciones que son de una novedad relativamente baja porque están basadas en aplicaciones de uso único o localizadas, pero tienen altas necesidades de coordinación porque conllevan usos más amplios y cada vez más públicos. Estas innovaciones buscan reemplazar maneras de hacer negocios al completo. Se enfrentan, no obstante, a altas barreras para su adopción; no solo requieren más coordinación sino que los procesos que esperan reemplazar también pueden estar totalmente desarrollados y profundamente integrados dentro de las organizaciones y las instituciones. Ejemplos de sustitutos incluyen las criptomonedas – nuevos sistemas de divisas totalmente formados que han emergido de la sencilla tecnología de pagos en Bitcoin. La diferencia fundamental es que, una criptomoneda requiere que cada actor que ejecute transacciones monetarias lo adopte, desafiando así, a los gobiernos y a las instituciones que hace largo tiempo ejecutan y supervisan tales transacciones.

Los consumidores también tienen que modificar su comportamiento y entender cómo implementar la nueva capacidad funcional de la criptomoneda.

Un reciente experimento del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU) señala los retos a los que se enfrentarán los sistemas de monedas digitales. En 2014, el Club de Bitcoin del MIT regaló bitcoins por valor de 100 dólares (unos 94 euros) a cada uno de los 4.494 alumnos universitarios de la institución. De forma interesante, el 30% de los alumnos ni siquiera se registraron para recibir el dinero gratuito, y un 20% de los registrados convirtieron los bitcoins en efectivo en cuestión de varias semanas. Incluso a los alumnos más tecnológicamente sofisticados les costó mucho esfuerzo entender dónde o cómo utilizar los bitcoins.

Una de las aplicaciones de la cadena de bloques de sustitución más ambiciosa es Stellar, una organización sin ánimo de lucro que intenta llevar asequibles servicios financieros, incluidos servicios banqueros básicos, micropagos y transferencias, a personas que nunca han tenido acceso a ellos. Stellar ofrece su propia moneda virtual, llamada lumens, y también permite a los usuarios retener en su sistema, un abanico de activos, como son: otras monedas, minutos telefónicos y créditos para datos. Stellar inicialmente se centró en África, especialmente en Nigeria, la economía más grande del continente. Ha observado una importante adopción entre la población objetiva y ha demostrado su rentabilidad. Pero su futuro dista mucho de cierto, porque los retos de coordinación del ecosistema son duros. Aunque la adopción popular ha demostrado la viabilidad de Stellar para convertirse en un estándar bancario, tendrá que influenciar las políticas gubernamentales y persuadir a los bancos centrales y a las grandes organizaciones para adoptarlo. Eso podría llevar años de esfuerzos concertados.

Transformación

Corresponden al último cuadrante las aplicaciones totalmente novedosas que, en caso de tener éxito, podrían cambiar la propia naturaleza de los sistemas económicos, sociales y políticos. Conllevan la coordinación de la actividad de muchos actores y lograr un acuerdo institucional sobre estándares y procesos. Su adopción requerirá importantes cambios sociales, legales y políticos.

Los “contratos inteligentes” podrían representar la aplicación de la cadena de bloques más transformativa. Automatizan pagos y la transferencia de divisas u otros activos de forma condicional al cumplimiento de determinadas condiciones. Por ejemplo, un contrato inteligente podría enviar un pago a un proveedor tan pronto sea recibido el envío. Una empresa podría señalar, vía la cadena de bloques, que un bien determinado ha sido recibido – o el producto podría incorporar una prestación de GPS que registraría automáticamente una actualización de ubicación que, a su vez, catalizaría un pago. Ya hemos observado algunos experimentos tempranos con tales contratos que se autoejecutan, en las áreas de financiación de empresas, banca y la gestión de derechos digitales.

Las implicaciones son fascinantes. Las empresas son construidas en base a contratos, desde las escrituras de constitución hasta relaciones comprador-proveedor e incluyendo relaciones laborales. Si los contratos son automatizados, entonces ¿qué pasará con las estructuras, los procesos y los intermediarios de las empresas tradicionales como abogados y contables? ¿Y los mánagers? Los roles de todos ellos cambiarían radicalmente. Antes de dejarnos llevar por la emoción, no obstante, recordemos que nos quedan décadas aún para la adopción masiva de contratos inteligentes. No pueden ser eficaces, por ejemplo, sin la adopción por parte de las instituciones. Se requerirá un enorme grado de coordinación y claridad respecto a la manera de diseñar, verificar, implementar y obligar al cumplimiento de los contratos inteligentes. Nosotros creemos que la evolución de las instituciones responsables de aquellas abrumadoras tareas llevará mucho tiempo. Los retos tecnológicos – especialmente en seguridad – son sobrecogedores.

Guiando su enfoque para la inversión en cadenas de bloques

¿Cómo deberían pensar los ejecutivos en las cadenas de bloques para sus organizaciones? Nuestro marco puede ayudar a las empresas a identificar las oportunidades correctas.

Para la mayoría, el lugar más fácil desde donde empezar son las aplicaciones de uso único que minimizan los riesgos, porque no son nuevas y conllevan poca coordinación con terceros. Una estrategia consistiría en añadir Bitcoin como un mecanismo de pagos. La infraestructura y el mercado para Bitcoin ya están bien desarrollados, y adoptar la moneda virtual obligaría a una cantidad de funciones, incluidos los departamentos de TI, finanzas, contabilidad, ventas y marketing, a desarrollar capacidades de cadena de bloque. Otro enfoque de bajo riesgo consistiría en emplear una cadena de bloques internamente, como una base de datos para aplicaciones como la gestión de activos físicos y digitales, grabar transacciones internas y verificar identidades. Esto podría representar una solución especialmente útil para las empresas que luchan por reconciliar múltiples bases de datos internas. Probar aplicaciones de uso único ayudará a las organizaciones a desarrollar las capacidades que necesitarán para aplicaciones más avanzadas. Y gracias al advenimiento de servicios de cadena de bloques basados en la nube tanto de start-ups como de grandes plataformas como Amazon y Microsoft, la experimentación se está volviendo cada vez más fácil.

Las aplicaciones localizadas representan un próximo paso lógico para las empresas. Estamos, ahora mismo, observando muchas inversiones en redes privadas de cadena de bloques y los proyectos parecen estar posicionados para generar un impacto real a corto plazo. Las empresas de servicios financieros, por ejemplo, están encontrando que las redes privadas de cadena de bloques que se han establecido con un número limitado de socios de confianza, pueden reducir significativamente los costes de transacción.

Las organizaciones también pueden abordar problemas específicos con las transacciones transfronterizas mediante aplicaciones localizadas. Las empresas ya están empleando cadenas de bloques para rastrear el paso de artículos por complejas cadenas de suministro, por ejemplo. Esto también está sucediendo en la industria de los diamantes, donde las gemas están siendo rastreadas desde la mina hasta los consumidores. La tecnología para tales experimentos también está disponible en formato preconfigurado y listo-para-usar.

Desarrollar aplicaciones de sustitución requiere una cuidadosa planificación, puesto que las soluciones existentes pueden resultar difíciles de desplazar. Una manera de abordarlo podría consistir en centrarse en sustituciones que no requerían que los usuarios finales modifiquen demasiado su comportamiento, pero representen alternativas a soluciones caras o poco atractivas. Para lograr atraer, los sustitutos han de proporcionar funcionalidades igual de buenas que las de la solución original y deben resultar fáciles de absorber y adoptar para el resto del ecosistema. La incursión de First Data en las tarjetas de regalo basadas en cadenas de bloque es un buen ejemplo de un sustituto bien estudiado. Los minoristas que se las ofrecen a sus clientes pueden reducir considerablemente los costes por transacción y mejorar la seguridad al emplear una cadena de bloques para rastrear los flujos de monedas dentro de las cuentas – sin depender de procesadores externos de pagos. Estas nuevas tarjetas regalo incluso permiten las transferencias de saldo y capacidad de transacción entre minoristas vía el registro común.

Las cadenas de bloque podrían reducir, de forma considerable, el coste de las transacciones y dar nueva forma a la economía.

Aún queda mucho para las aplicaciones transformativas. Pero tiene sentido evaluar sus posibilidades ahora e invertir en el desarrollo de tecnologías que las habiliten. Serán más potentes cuando estén vinculadas a un modelo de negocio dentro del cual la lógica de la generación y captación del valor se desvíe de los enfoques existentes. Tales modelos de negocio resultan difíciles de adoptar, pero pueden impulsar el crecimiento futuro de las empresas.

Considere cómo los bufetes de abogados tendrán que cambiar para que los contratos inteligentes resulten viables. Tendrán que desarrollar su experiencia con la programación de software y cadenas de bloques. Probablemente tendrán que replantear también su modelo de honorarios por hora y contemplar la idea de cobrar honorarios por transacción o tarifas de hospedaje de contratos, para nombrar solo dos de los enfoques posibles. Adopten la opción que adopten, los ejecutivos también tendrán que asegurarse de que entiendan y hayan probado las implicaciones del modelo de negocio antes de implementar ningún cambio.

Los escenarios transformativos despegarán en la última posición, pero también proporcionarán un enorme valor. Dos áreas en las que podrían tener un profundo impacto: los sistemas públicos de identidad a gran escala para funciones como el control de pasaportes, y la toma de decisiones algorítmicas en la prevención del blanqueo y en complejas transacciones financieras con muchas partes involucradas. Creemos que estas aplicaciones no llegarán a alcanzar la adopción masiva ni una masa crítica, hasta al menos dentro de otra década, y probablemente más tarde.

Las aplicaciones transformativas también darán alza a nuevos actores a nivel de plataforma que coordinarán y gobernarán los nuevos ecosistemas. Serán los Google y Facebook de la próxima generación. Requerirá paciencia realizar tales oportunidades. Aunque podría ser prematuro empezar a realizar importantes inversiones en ellas ahora, desarrollar los cimientos requeridos– herramientas y estándares – para ellas aún merece la pena.

CONCLUSIÓN

Además de proporcionar una buena plantilla para la adopción de las cadenas de bloque, el TCP/IP probablemente le ha allanado el camino. El TCP/IP se ha vuelto ubicuo, y las aplicaciones de cadenas de bloques están siendo desarrolladas en base a los datos, las comunicaciones y las infraestructuras de computación digitales, lo que reduce el coste de la experimentación y lo que permitirá el surgimiento rápido de nuevos casos de uso.

Dentro de nuestro marco, los ejecutivos pueden averiguar dónde empezar a desarrollar sus capacidades organizativas de cadena de bloques hoy. Necesitan asegurarse de que sus plantillas aprendan sobre las cadenas de bloques, desarrollar aplicaciones específicas a la empresa en los cuadrantes que hemos identificado e invertir en infraestructuras de cadenas de bloques.

Pero dado el horizonte temporal, las barreras para la adopción y la pura complejidad que conlleva alcanzar niveles de aceptación propios del TCP/IP, los ejecutivos deberían pensar cuidadosamente en los riesgos que conlleva la experimentación con cadenas de bloques. Está claro que empezar poco a poco representa una buena manera de desarrollar la experiencia necesaria para pensar más a lo grande. Pero el nivel de inversión debería depender del contexto de la empresa y la industria. Las empresas de servicios financieros ya se han adentrado en la aventura de la adopción de cadenas de bloques. No así la fabricación.

Al margen del contexto, existe una fuerte probabilidad de que las cadenas de bloques afecten su negocio. La enorme pregunta es: ¿cuándo?

Una versión de este artículo apareció en la edición de enero-febrero de 2017  (pp.118–127) de Harvard Business Review.

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