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Las 10 leyes de la abundancia

Las leyes de la abundancia engloban a algunas de las llamadas “leyes del universo”, que conforman una serie de creencias relacionadas con el pensamiento positivo. Según las leyes de la abundancia, es probable que tengamos éxito allí donde pensamos que lo tendremos. De esta forma, la mentalidad de la abundancia es una ayuda para lograr aquello que nos proponemos.

Sergio Fernández, el autor de Vivir con abundancia, las leyes de la abundancia son 10, y existen en el universo aunque nosotros no participemos de ello.

¿A qué nos referimos con abundancia?

El término abundancia hace referencia, en la primera acepción del DLE (Diccionario de la Lengua Española), a una gran cantidad, ya sea física o conceptual. En su segunda acepción, sin embargo, es la “prosperidad, riqueza o bienestar”; es esta última la que nos interesa.

La abundancia hace referencia en una de sus acepciones, por tanto, a la prosperidad y al bienestar. Así, estirando su significado hablaríamos de un estado mental, anímico y físico que nos ayuda a cumplir nuestros objetivos.

Las 10 leyes de la abundancia

Según Sergio Fernández, estas son las diez leyes de la abundancia que rigen nuestro universo:

1. Ley de la creación

“Los pensamientos y las emociones crean la realidad que habitamos o, lo que es lo mismo, todo lo tangible tiene lugar en lo intangible”.

De esta forma, Fernández nos indica que somos nosotros los capaces de crear aquello que queremos ser, hacer o tener si primero los sentimos o pensamos.

2. Ley de la vibración

“Obtengo aquello en lo que más pienso, tanto si lo deseo como si no lo deseo”.
Relacionada con la anterior, cuanto más pensamos o sentimos algo, más posible es que lo creemos. Esto, como se dice en el enunciado de la ley, puede tener un efecto negativo si nuestras emociones o pensamientos no tienen una valencia positiva.

3. Ley de la causa y el efecto

“Todo lo que experimentas en la vida es un resultado”.

Nuestras experiencias están conectadas por una sucesión de causas y efectos intrínsecos a ellas. Por tanto, nuestras acciones, pensamientos y emociones tendrán origen en nuestro pasado y repercutirán en nuestro futuro. La consecuencia inmediata de esta idea es que tenemos un poder infinito sobre nuestro presente para influir en lo que nos suceda.

4. Ley del equilibrio

“La abundancia es dar con generosidad y ser excelente a la hora de recibir”.
Según esta ley, lo que seamos capaces de aportar al mundo, de alguna manera, nos será devuelto. Es decir que, si esperamos del mundo fortuna lo mejor que podemos hacer es contribuir a que este sea mejor.

5. Ley del orden

“El orden de la vida es ser-hacer-tener”.

El orden ha de ser este, y no otro. Primero se debe ser algo para después saber hacerlo y obtener los resultados. Si deseamos tener una pastelería de éxito, por ejemplo, primero debemos ser especialistas en la materia, más adelante crear el producto. Por último, si seguimos bien los pasos, lograremos el objetivo.

6. Ley de la acción

“Como hago una cosa, así lo hago todo”.

Todos tenemos una firma, un estilo. Esa forma de actuar es la que nos define, al que nos hace predecible frente a los demás y nos termina definiendo. Al final este estilo se trasformará en una inercia que nos invitará a actuar de una manera coherente con lo que ya hemos hecho y con cómo lo hemos hecho.

7. Ley del mínimo esfuerzo

“Esforzarse genera estrés y consume tu energía, algo que dista mucho de vivir con abundancia”.

No se trata de eliminar el esfuerzo de nuestra vida, o de realizar nuestras actividades sin ganas, sino de encontrar la forma más sencilla y productiva de llegar al objetivo. Si existe un camino más sencillo con idénticos resultados, ¿para qué gastar nuestras energías?

8. Ley de los medios y los fines

“Sólo siendo feliz hoy, podré acceder a la felicidad mañana”.

Como se ha visto en la ley del orden, primero hay que ser para poder tener. Si deseamos el fin, debemos encontrar el medio: en este caso, la felicidad del mañana viene condicionada por la de hoy.

9. Ley de la expresión de los dones

“Poner tu don al servicio de los demás es causa de abundancia”.
Como se ha visto en la ley 4, debemos ser generosos si deseamos que el mundo nos aporte generosidad. Compartiendo aquello que hacemos bien estaremos contribuyendo a un buen funcionamiento social.

10. Ley del desapego

“Me vinculo con la acción y me desvinculo del resultado de la acción”.

Al contrario de lo que puede parecer en este decálogo, no debemos realizar una acción pensando en el resultado. Es cierto que si somos generosos encontraremos generosidaden los que nos rodean, pero nuestra atención no debe estar en el recibir, sino en el dar.

Repasadas las 10 leyes de la abundancia, cada uno de nosotros somos libres de adoptarlas y de integrar los resultados de la reflexión persona sobre ellas en nuestra historia vital.

Un artículo escrito por María Hoyos

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