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Tu verdadera riqueza

Tu verdadera riqueza es tu libertad y tu tiempo.

El dinero es tan sólo una herramienta para intercambiar tu tiempo. Es el mejor contenedor del que disponemos para depositar tu energía para poder emplearla después, el día que la necesites.

Pero el mundo entero ha sido alejado del verdadero dinero. Tanto tú como nosotros hemos sido engañados: nos han hecho creer que las monedas de cambio son dinero de verdad, cuando en realidad no lo son. Un engañoso truco que te está robando de manera silenciosa tu verdadera riqueza: tus dos bienes más valiosos. ¿Recuerdas cuáles eran? ¡Exacto! Tu tiempo y tu libertad.

Por muy sorprendentes que te puedan parecer estas afirmaciones, esto es algo que puedes comprobar y que en el Instituto de Pensamiento Positivo no nos cansamos de divulgar. La forma en que funciona el sistema monetario no es algo que esté oculto. Todo lo contrario: su conocimiento está a nuestro alcance. Y, aunque es complejo, una vez que comprendas sus mecanismos, lo que te asombrará no será tanto descubrir todo aquello que no sabías sobre el dinero, sino que hayamos sido capaces de vivir tanto tiempo en una farsa tan grande.

CUANDO EL VALOR DEPENDE DE LA FE

En nuestro anterior artículo aprendimos a diferenciar el dinero de las monedas de cambio. Hoy veremos que éstas, todas las monedas que existen son lo que se denomina “monedas fiat”. Y no, no tienen nada que ver con la marca de coches italiana…

Las monedas fiat están a disposición de un gobierno que las crea de la nada, basadas en la confianza de quienes las usan y sin más respaldo que la fe que se tenga en ellas. Sólo son papeles impresos –sin mayor valor intrínseco que los billetes que empleas cuando juegas a Monopoly- a los que se les pone un sello que, por arte de magia, hace que repentinamente se conviertan en moneda de cambio.

Si te cuesta asumir esto, prepárate para lo que viene a continuación…

Cuando Addison Wiggin asumió la dirección del diario especializado en economía The Daily Reckoningen 1999 se tomó muy en serio la molestia de catalogar todas las monedas de cambio que habían existido a lo largo de la historia y de averiguar qué le había sucedido a cada una de ellas. Tenía en mente responder a una pregunta muy sencilla y, a la vez, muy compleja: ¿había existido alguna vez alguna moneda fiat que hubiera sobrevivido sin mayor respaldo que la confianza?

Addison se puso manos a la obra. Comenzó por orden alfabético. Cuando concluyó con todas las monedas de cambio de la historia cuyo nombre comenzaba por la A, se percató de que todas habían desaparecido porque habían acabado por devaluarse por completo. Su valor actual era ninguno: CERO. Cuando iba por la mitad de la letra B, y ya había estudiado más de 600 casos de monedas fiat que habían acabado en fiasco, no necesitó seguir. Para él la conclusión estaba muy clara: ninguna moneda basada en la fe había sobrevivido y ninguna lo haría jamás.

UN JUEGO DE NIÑOS

Cuando en sus ponencias sobre el dinero, el economista y analista geopolítico, James Rickards, quiere ilustrar estos hechos con un ejemplo muy impactante, emplea una diapositiva en la que figuran tres imágenes: un mazo de billetes de Monopoly, un puñado de dólares y una moneda de oro. Y le pregunta a su audiencia: ¿cuál de los tres es diferente del resto?

En realidad es un test de inteligencia para niños de 5 años, la mayoría de los cuales lo superan sin dificultad. Para ellos es evidente. Pero el problema aparece cuando esta misma prueba se le plantea a un grupo de profesores universitarios, quienes empleando argumentos muy concienzudos suelen exponer: “Claramente los dólares no son como los otros dos, porque el oro no se considera dinero y los billetes de Monopoly no tienen valor real. Los dólares son el único repositorio de valor de los tres…”. Y se quedan tan anchos…

Los niños les miran riéndose y dicen: “¡No profe! Es la moneda de oro la que es distinta, porque los otros dos no son más que papeles pintados”. Es en este punto cuando Rickards se vuelve hacia su audiencia y pregunta: “¿Quién es más inteligente: un niño de 5 años o un profesor universitario…?”. Y sólo cuando nos demuestra con datos oficiales, que el dólar ha perdido el 95% de su valor desde que, en 1913 se creó la Reserva Federal, somos capaces de darnos cuenta de que ni siquiera la moneda de cambio más poderosa del mundo es un buen ejemplo de repositorio de valor.

NADA DE ESTO ES ACCIDENTAL

Hoy hemos aprendido que el dinero es una herramienta de transacciones comerciales que nos permite almacenar nuestra verdadera riqueza y energía económica, que es nuestro tiempo y nuestra libertad. También hemos visto que las monedas de cambio nunca han sido y nunca serán un buen repositorio de esa energía, porque tienen fugas que la dejan escapar hasta que su valor intrínseco vuelve a ser su valor original que es CERO.

Pero no debemos ser tan ingenuos como para pensar que esto ocurre accidentalmente. Y esto mismo es lo que pretendemos demostrar con esta entrada (y con otras que iremos publicando sucesivamente): proponeros un resumen intensivo de los conceptos que estudiamos con mayor detenimiento y profundidad en el Seminario Vivir con Abundancia, sobre la historia del dinero, cómo ha evolucionado y los peligros que surgen cuando se corrompe.

Creemos que es nuestra misión que seas consciente de las implicaciones de este hecho. Porque no sólo afectan a la economía. Lo más preocupante es que si no conoces cómo funcionan las normas, estás restringiendo tu libertad.

El Equipo del Instituto Pensamiento Positivo

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